Los escolares de Primaria de Martutene inician la experiencia de ir solos a pie a su ikastola

Van en grupo, con adultos vigilando los puntos conflictivos, hasta la ikastola Arantzazuko Ama. El Camino Escolar lleva años implantado en Altza

A. M.| SAN SEBASTIÁN.

DV. La experiencia del Camino Escolar llega esta semana a Martutene. Tras el éxito cosechado desde hace varios años en Altza, los escolares de Primaria de la ikastola Arantzazuko Ama toman el relevo en el objetivo de ir andando solos desde casa hasta el colegio.

El proyecto está impulsado por el Departamento de Movilidad, pero cuenta también con la colaboración del de Barrios y Participación Ciudadana, y con el apoyo de la Guardia Municipal. La experiencia supone un reto porque Martutene está atravesado por la carretera que conduce a Astigarraga que, aunque con la debida señalización de vía urbana, registra un gran volumen de tráfico.

El Camino Escolar persigue varios objetivos: el fundamental es promover una movilidad sostenible y segura de los menores en su trayecto diario al colegio. Este objetivo central tiene otros beneficios derivados como son el fomento de la movilidad a pie y en compañía de otros niños; el aumento de la autonomía personal de los pequeños; sin olvidar la reducción del tráfico de coches particulares (de los padres) en horas punta.

Todo eso está muy bien, pero si se realiza de una forma segura para los menores. Para ello, una docena de personas (padres, profesores o vecinos) se encargan de vigilar los puntos o cruces conflictivos de las diferentes rutas. La experiencia se desarrolla de la siguiente manera: los padres dejan a los escolares en los «puntos de encuentro» con una pegatina identificativa del menor. Cuando se forman grupos de tres o cuatro escolares, estos inician el recorrido sin la compañía de sus padres. Los cruces son vigilados por los mayores, pero son los niños -de 3º, 4º 5º y 6º de Primaria- los que deben decidir cuándo cruzar. La labor de los adultos es meramente preventiva. La ruta está señalizada con carteles que marcan la dirección que hay que seguir para ir a la ikastola. Tras cada jornada -desde ayer hasta el viernes- los menores rellenan una ficha, información que es evaluada por Movilidad para tratar de mejorar la experiencia.