Cuando el Añorga revolucionó Atocha

Mañana se cumplen 25 años de la final de Copa que le enfrentó al Deportivo de La Coruña ante 7.000 espectadores

OIER FANO DV.| SAN SEBASTIÁN.
Las jugadoras del Añorga y del Deportivo se fotografiaron con los trofeos tras la vibrante final./
Las jugadoras del Añorga y del Deportivo se fotografiaron con los trofeos tras la vibrante final.

Mañana se cumple una efeméride muy especial para el deporte donostiarra. El Añorga, cuya denominación inicial fue Amasorrain, en honor a la ikastola del barrio, jugó el partido de fútbol femenino más espectacular y con mayor repercusión de cuantos se recuerdan en la ciudad, ante el Karbo Deportivo de la Coruña. El conjunto dirigido y fundado por el difunto Carlos Romero logró una gesta al colarse en la final de la Copa de España, con una plantilla de una edad media inferior a 17 años. Atocha registró más de media entrada en el partido de vuelta, en el que las gallegas partían con un 4-2 de ventaja, cosechado en el estadio de Riazor. Itziar Bakero, alma de aquel equipo, todavía no lo ha olvidado.

«¿Ya han pasado veinticinco años? ¡Cómo se va el tiempo!», comienza. «Carlos Romero siempre estuvo vinculado al fútbol de Añorga. Era un gran hombre y solía pasearse por la ikastola Amasorrain. Entonces no existía el fútbol femenino por estos lares, pero percibió que en la ikastola varias chicas lo empezábamos a practicar en los recreos y creó un equipo. Se juntó una generación maravillosa. Yo empecé a jugar con diez años y pronto destaqué. Solían compararme con mi hermano José Mari, ex jugador de Real y Barça, y solía escuchar comentarios del tipo 'tiene más calidad que su hermano'». A Itziar la comparaban con Maradona y no era una exageración. Era zurda, volante izquierda, y llevaba el '10' a la espalda. Tenía gol, regate y velocidad.

Varias internacionales

«Pronto empezamos a ganar títulos. Al existir sólo dos equipos en Gipuzkoa, jugábamos la final de playeros directamente ante el Oiartzun», relata. Aquel equipo pionero tuvo además la suerte de juntar a lo mejorcito del panorama estatal. No en vano, tanto Itziar como Marian Arrieta iban convocadas con España con asiduidad. Así, en 1984, y mientras el fútbol femenino era un fenómeno incipiente, las chicas de Añorga fueron superando eliminatorias con cierta comodidad y se plantaron en la final de Copa. Bakero hace un esfuerzo. «Nos quedamos bastante impresionadas, pasamos de jugar en el campo del barrio a disputar la final en Riazor. Era a ida y vuelta. Allí perdimos 4-2».

Pero quedaba la vuelta. «Fue espectacular. Nuestra hazaña tuvo mucho espacio en los periódicos, y Donostia se volcó. Aquel 10 de junio, Atocha vivió un ambiente de gala. Se superó la media entrada y tanto la grada de Duque de Mandas como la de la estación del Norte estaban repletas, y aún se veía gente tras las porterías», relata.

En aquella época los goles fuera de casa no tenían doble valor en caso de empate, por lo que se quedaron a un tanto de forzar la prórroga. Ayudada por la crónica de DV de hace 25 años, relata cómo fue el partido. «No teníamos nada que perder y fuimos a por todas. No especulamos y las gallegas vieron peligrar el título. Anotaron un gol que convertía en inservibles nuestros dos tantos, pero en la recta final tuvimos ocasiones... Quedamos subcampeonas, pero pasarán años hasta que un partido femenino registre ese ambiente», concluye.

Aquello fue el germen de un periodo repleto de éxitos. Tres Ligas y tres Copas descansan en las vitrinas del club donostiarra, las más laureadas del fútbol femenino guipuzcoano.

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