Los escindidos de EA aseguran que no renunciarán a sus cargos institucionales

Los siete junteros del sector crítico «garantizan» el pacto de Gobierno con el PNV en la Diputación de Gipuzkoa, donde EA perdería toda su representación. La decisión no sorprendió a la dirección, que hará su valoración hoy

AMAIA CHICO| SAN SEBASTIÁN.
Rekondo habla con Galdos, ante la mirada de Pello González, en una sesión en Juntas Generales. /MICHELENA/
Rekondo habla con Galdos, ante la mirada de Pello González, en una sesión en Juntas Generales. /MICHELENA

DV. El día uno después de la escisión resultó contenido. La salida del sector crítico de EA no cogió por sorpresa casi a nadie. Los últimos movimientos de la corriente guipuzcoana, que ha anunciado que no renunciará a sus cargos, apuntaban en ese sentido y, de hecho, la única voz del sector oficial que reaccionó ayer a la noticia aseguró que «se veía venir».

A pesar de todo, la ruptura ha llegado en un mal momento, en plena campaña electoral para el Parlamento Europeo y a dos semanas del congreso extraordinario de la formación, en el que se aprobará la estrategia política futura y se remodelarán las reglas internas de funcionamiento. Esas dos ponencias fueron el desencadenante de un desencuentro conocido que se avivó con las elecciones autonómicas y sus desastrosos resultados y, últimamente, por las posturas contrarias ante situaciones como la huelga general que se celebró el pasado 21 de mayo.

Pero una vez constatada la desunión, y a la espera de que hoy se reúna de nuevo la ejecutiva nacional y dé a conocer esta tarde su valoración, la vista está puesta en la gobernabilidad de las instituciones en las que los miembros del sector crítico ostentan cargos públicos. La Diputación de Gipuzkoa es el buque insignia. En ella, EA mantiene un pacto de gobierno con el PNV desde las pasadas elecciones forales de 2007. Pero ninguno de los socios ve peligrar la estabilidad de dicho acuerdo, como ayer se apresuraron a cuestionar desde las filas socialistas.

El grupo juntero de EA, compuesto por siete miembros, conecta en su integridad con la corriente que lidera Iñaki Galdos. «Es un grupo uniforme, que es el que apuntala el Gobierno», aseguran fuentes del sector crítico, evidenciando su intención de mantenerse en sus cargos. «En la institución foral no va a haber cambios», auguran, desde la seguridad que les otorga la ausencia de miembros del sector oficial. Según defienden, ostentan dichos puestos de manera legítima, siguiendo de forma «fiel» el mensaje con el que se presentaron a los comicios.

El propio Galdos, Joxan Rekondo, portavoz del grupo en JJ GG, y Juan Inazio Galdos son tres de los 15 miembros de la ejecutiva territorial que firmaron el comunicado de la escisión. Pero el resto, Juan Carlos Bengoa, Luis Mari Ormaetxea, Luis María Oyarbide y Mirari Inza también comulgan con los postulados de lo que será Alkarbide. También los diputados forales de EA Pello González, Maite Etxaniz y José Ramón Guridi arropan al líder de la corriente disidente en la nueva andadura política.

«Proyecto cohesionado»

«La estabilidad institucional está garantizada», aseguran asimismo fuentes forales próximas a los socios jeltzales. Ninguna de las partes pone en duda que el proyecto «cohesionado» que dirigen en Gipuzkoa seguirá su curso de manera normalizada, más allá de las cuestiones internas que afecten a cada uno de ellos. «Acogemos los acontecimientos externos al gobierno con respeto y normalidad», explican las mismas fuentes.

Lo que se «irá clarificando» conforme pasen de las semanas son las cuestiones técnicas para que dicho pacto se mantenga ahora con los integrantes de Alkarbide. Este cambio de siglas supondría a Eusko Alkartasuna la pérdida total de su representación en esta institución.

Pero el mapa político que la escisión deja sobre todo en Gipuzkoa es amplio y complicado. Las particularidades de cada ayuntamiento, donde conviven, como en el de San Sebastián, concejales de ambas corrientes, deberán analizarse «caso por caso» para buscar su resolución. Hay casos, como el de Zarautz, donde EA perdería la alcaldía que ostenta el crítico Jon Urien, uno de los firmantes de la nota. Pero hay otros en los que, según reconocen desde este sector, las posiciones no se decidirán, probablemente, hasta pasado el Congreso extraordinario, ya que muchos cargos y militantes aún no han tomado una posición definitiva ante la crisis interna.

El encuentro de los próximos días 20 y 21 en Vitoria definirá el futuro de un partido que ahora pierde mucha de su fuerza en Gipuzkoa, el territorio donde históricamente más simpatías ha cosechado desde su fundación. Para los que abandonan las siglas, aunque -según insisten- no los «valores» de EA, «es una pena» que la formación que ahora lidera Koldo Amezketa «no haya sabido capitalizar» el potencial alcanzado durante años. Pero no osan hacer pronósticos sobre cuál será su porvenir. Todos deben hacer una reflexión, recomiendan, sobre los resultados electorales que han arrojado las últimas convocatorias, también «el nacionalismo institucional».

Serán las urnas, de nuevo, las que dirimirán cuál de las dos estrategias conecta con los ciudadanos. Si es la línea, más cercana al PNV, que defiende el sector de Galdos la que alza, a partir de ahora, a Alkarbide o si es el «movimiento democrático independentista» o polo soberanista, que se defenderá en la Ponencia Política del Congreso.

Dicho texto y el estatutario, que prevé ampliar la capacidad de decisión de la Ejecutiva Nacional en detrimento de las regionales fue la gota que colmó el vaso de las desavenencias. El sector crítico reclamó la retirada completa de ambas ponencias por considerar que buscaban «liquidar» su corriente, pero la negativa de la dirección, con la que mantuvieron su último contacto el martes de la pasada semana, precipitó las cosas.

Falta de voluntad

Desde la ejecutiva de EA, en cambio, las opiniones son diferentes. Dudan de que existiera voluntad de llegar a un acuerdo, ya que, según dicen, mientras públicamente los críticos reprochaban la falta de diálogo, registraban su nuevo partido. Alkarbide, de hecho, según , fue inscrito el 14 de mayo, con domicilio social en el barrio donostiarra de Añorga, con la firma de Iván Ugarte, que figura como presidente, Garbiñe Iglesias, como secretaria general, y el concejal de Oiartzun Xanet Arocena. Además, también a mediados de mayo fue registrado el dominio de internet por el miembro de la ejecutiva en Gipuzkoa y firmante del texto de escisión, Jabier Otermin.

El candidato de EA a las elecciones europeas, Sabin Intxaurraga, fue el único representante oficial de EA que públicamente valoró la ruptura. En una entrevista concedida a la radio pública vasca, lamentó el abandono del sector liderado por Galdos y defendió que su partido «sigue siendo fiel a sus principios fundacionales». EA «es un partido abertzale, independentista, que aboga por una república vasca en una Europa unida federal, y está comprometida con los derechos humanos», aseguró el dirigente de la formación, que reconoció que la decisión de los guipuzcoanos no le «pilló por sorpresa, era una cosa que se veía venir».

Intxaurraga manifestó que «a partir de ahora vamos a trabajar por las señas de identidad» que caracterizan a EA y señaló que su formación, «en tanto que independentista, estará abierta a colaboraciones con otros partidos abertzales que trabajen exclusivamente por vías pacíficas, políticas y democráticas».

Además, mostró su disposición a «unir esfuerzos con el PNV en la consecución de objetivos nacionales», aunque recordó que eso no impide que «se articule un espacio alternativo basado en la colaboración estratégica entre partidos abertzales, independentistas y de izquierdas». Y es que según explicó, a la espera de que se conozca la valoración de la dirección nacional, «aquí hay gente que se siente identificada con la izquierda y otra que se siente identificada con el centro o la derecha».

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