Madrazo vuelve al instituto

La incorporación del ex consejero a un centro de Txurdinaga como profesor de Filosofía, Ética y Ciudadanía despierta curiosidad en la comunidad escolar

MARTA FDEZ. VALLEJO| BILBAO.
El profesor Javier Madrazo recibe unos documentos en su aula en el instituto bilbaíno Artabe de Txurdinaga. / IGNACIO PÉREZ/
El profesor Javier Madrazo recibe unos documentos en su aula en el instituto bilbaíno Artabe de Txurdinaga. / IGNACIO PÉREZ

DV. ¡Aupa Madrazo!». «Mira, el consejero». Los alumnos del instituto bilbaíno Artabe de Txurdinaga, se dan la vuelta, sonríen y cuchichean entre ellos al paso del nuevo profesor de Filosofía, y los más atrevidos hasta le saludan divertidos. La escena se repite en los pasillos y los patios. A pesar de que el ex titular de Vivienda y Asuntos Sociales ha entrado de puntillas en el centro, con mucha discreción, no ha podido evitar causar expectación. Normal. No pasa todos los días que un político salte directamente de su escaño en el Parlamento a las aulas.

«Tenía claro que en cuanto dejase el cargo iba a volver a dar clases. Sabía que la consejería sólo era un paréntesis en mi vida y que mi destino natural es el instituto. Estaba mentalizado para este cambio de vida tan drástico. A muchos políticos les resulta duro porque piensan que su cargo es para siempre. Yo lo asumo con naturalidad», comenta mientras recorre las instalaciones del instituto bilbaíno. Al día siguiente de su cese como titular de Vivienda solicitó al Departamento de Educación reincorporares a la enseñanza.

Sin euskera

Antes de entrar en política, ocupaba una plaza en el instituto Ignacio Ellacuría de Bilbao, pero suprimieron su puesto de castellano en 2003, poco antes de que se incorporara a su cargo en el Gobierno Vasco. El político de EB es funcionario, aprobó las oposiciones en 1989, pero no ha acreditado aún el perfil lingüístico -durante su etapa de consejero alcanzó un buen nivel de euskera-, una situación que reduce las posibilidades de los docentes vascos para encontrar un hueco en el sistema educativo. Cuando abandonó su despacho en Lakua a principios de mayo no tenía ni idea de cuál iba a ser su destino.

El Departamento de Educación le ha asignado una plaza en un instituto de Bilbao de modelo A, enseñanza en castellano, con oferta de Secundaria, Bachillerato y ciclos formativos (FP). El político de EB impartirá Filosofía, Sicología, Ética, Educación para la Ciudadanía y la alternativa a la Religión a alumnos entre los 14 y 18 años, desde tercer curso de Secundaria a segundo de Bachillerato.

Llegó al centro de Txurdinaga el 11 de mayo. «Los chavales me han recibido con sorpresa, con curiosidad. Me han contado los profesores que estaban expectantes». Madrazo tenía la posibilidad de pedir la liberación para sacar el perfil de euskera y posponer su vuelta al instituto, pero prefirió «aterrizar en las aulas desde el principio». «Me gusta la enseñanza. Quería empezar directamente con alumnos. Quiero afrontar esta nueva etapa sin paños calientes. Ganar terreno cuanto antes». Planea estudiar euskera fuera del horario laboral y liberarse dentro de uno o dos años para sacar el perfil de euskera.

Como quedaban unas semanas para finalizar el curso, la dirección del centro, de acuerdo con Madrazo, ha decidido que la profesora que está en su puesto acabe el curso, y él impartirá las clases desde septiembre.

El ex consejero de Vivienda acude por las mañanas al instituto y se dedica a preparar los temarios en el departamento de Humanidades, que comparte con otros docentes de . «Tengo que ponerme al día», reconoce. De hecho, se ocupará de asignaturas nuevas como Educación para la Ciudadanía. Asegura que el resto de profesores le ha acogido bien. Participa ya en las reuniones de docentes.

No va a relegar su faceta política. «Se ha dicho tantas cosas de cuál iba a ser mi destino. He tenido ofertas económicamente más interesantes -el sueldo de profesor es de 2.200 euros o por ahí, dice-, pero lo he tenido muy claro. Además, esta profesión me permite un horario flexible y me da la oportunidad de continuar en la política, con mi labor en el partido». Explica que por las tardes patea pueblos para impulsar las asambleas locales, con el fin de preparar las elecciones municipales.

Puntos calientes

En su nuevo trabajo, Madrazo va a poder entrar en contacto con los puntos calientes de la enseñanza en Euskadi, la agonía del modelo A, la inmigración, el abandono escolar temprano. Su instituto -en algunos cursos con elevadas tasas de inmigración y de alumnos de etnia gitana- está especialmente implicado en la lucha contra el fracaso escolar.

El ex consejero afronta el reto con gusto, dice. «Me gusta la relación directa con los alumnos y las asignaturas que doy, que están relacionadas con la educación en valores. Es un trabajo muy gratificante. En la medida que sepas relacionarte, hay posibilidades de sacar lo mejor de estos chavales», comenta. No va a poder evitar, al menos durante un tiempo, que se le relacione allá donde vaya con las políticas de vivienda.

El profesor de uno de los ciclos de FP ya le ha propuesto dar una charla a los estudiantes sobre fiscalidad en la vivienda, el canon por los pisos vacíos. A él le encanta la invitación.