La A-8 del mar

Jaime Caballero nadará desde Bilbao a Donostia en una mezcla de iniciativa solidaria y aventura deportiva

IÑAKI IZQUIERDO| SAN SEBASTIÁN.
Jaime Caballero, nadando en mar abierto. En los últimos seis meses ha recorrido más de 1.500 kilómetros. /DV/
Jaime Caballero, nadando en mar abierto. En los últimos seis meses ha recorrido más de 1.500 kilómetros. /DV

DV. Jaime Caballero tratará de unir Bilbao y Donostia a nado. Casi cien kilómetros sin parar, de una tirada. Salir de día, nadar toda la noche y arribar al Club Náutico de San Sebastián cuando vuelva a clarear la mañana. Entre 24 y 30 horas de travesía que prevía acometer hoy, pero los vientos del este se lo impiden y lo hará la próxima semana.

El nadador donostiarra cree que lo conseguirá. «Nadie lo ha intentado antes y me apetecía hacerlo. Es una cosa bonita. Tengo experiencia en travesías, aunque nunca he completado una tan larga. Son 96 kilómetros en línea recta, pero la travesía será de más de cien, dependiendo de las corrientes, vientos y demás factores externos impredecibles. He cruzado el Estrecho de Gibraltar y el Canal de La Mancha. Ésta es más larga, pero las corrientes tienen menos fuerza. Sé que pasaré por momentos complicados en los que el cuerpo me pedirá abandonar, porque es algo que me ha sucedido otras veces, pero espero aguantar».

Saldrá de Punta Galea, en Getxo, por la mañana, y nadará junto a la costa rumbo al Cabo Matxitxako. Cada media hora, Caballero hará una pequeña parada para hidratarse, sin salir del agua ni subirse al barco.

Le acompañará una zodiac de la Cruz Roja y un barco del Club Náutico de San Sebastián, que se ha volcado con su proyecto. Txapete y Nico Olazabal serán los pilotos de la embarcación y no sólo le apoyarán en la travesía, sino que le han ayudado en las larguísimas horas de entrenamientos. También le acompañará un árbitro de la Federación Vasca, para homologar el intento.

La preparación para un intento de esta naturaleza es muy exigente. «En los últimos seis meses he nadado más de 1.500 kilómetros». Mucho entrenamientos los ha realizado en piscina, con el desgaste psicológico que eso conlleva: «Un sábado hice once horas en piscina de 50 metros, pero otro hice otras once horas en piscina corta. Es duro, le das muchas vueltas a la cabeza y por momentos la sensación es agobiante». En total, 1.200 virajes. Treinta kilómetros en tramos de 25 metros.

Salir a alta mar

Hasta Matxitxako la travesía será relativamente sencilla, pero una vez doblado el cabo, el rumbo de Caballero le llevará a alta mar, lejos de la costa, para lo cual ha necesitado incluso pedir permiso al Ministerio de Fomento.

Espera que la noche se le eche encima más o menos en la perpendicular de Lekeitio. Seguirá nadando a la luz de la luna: «La noche no me da miedo, no me impresiona. El canal de La Mancha lo crucé de noche. Salí a las nueve y llegué a las siete de la mañana. El único miedo que me da la noche es perder el barco». Para ello han preparado también una iluminación especial en las embarcaciones de apoyo y dos pilotos viajarán con él para no extraviarle en la oscuridad.

Cada travesía tiene sus características. «No son comparables. La más mítica es El Canal. El Estrecho no es para tanto, tiene más repercusión a nivel europeo. Hay otra que me gustaría hacer, que es la Vuelta a Manhattan, pero es en mayo y no puedo ir».

La natación de gran fondo es un deporte de solitarios, pero esta vez Jaime Caballero estará más arropado que nunca. «Lo normal es que llegas al final y allí no hay nadie esperándote. Cruzas el Canal o el Estrecho, sales del agua y te vas. Nunca hay nadie esperándote. Esta vez tengo previsto terminar en el Náutico de San Sebastián y seguramente haya un buen recibimiento».

Caballero es un nadador tardío. De chaval competía con el Club de Tenis, «pero a los 14 años lo dejé. Desde los 14 a los 24 no hice nada de deporte. pero dejé de fumar y me empecé a apuntar a travesías tipo la Getaria-Zumaia o la vuelta al Paseo Nuevo, y hasta hoy». Tiene 33 años.

«Uno le va cogiendo el gusto y cada vez quiere más. La idea de nadar desde Bilbao a Donostia es propia y de unos amigos. Me pareció un reto muy bonito para un nadador vasco, tengo ganas de hacer cosas y estoy ilusionado y motivado», afirma el donostiarra.

Ayudar a ADELA

Jaime Caballero insiste en que acomete esta travesía por divertirse, porque le gusta marcarse nuevos retos y disfruta con ello. Sin embargo, su empresa también está movida por un afán solidario.

Cubrirá sus gastos y lo que sobre del dinero de sus patrocinadores (Club Náutico, Blanc 88 y Diputación Foral de Gipuzkoa, más la colaboración de Azti), lo destinará a ayudar a ADELA, la asociación de esclerosis lateral amiotrófica. Caballero ha abierto un número de cuenta para los interesados en colaborar con ADELA: 30350060420600080637.

«Que quede claro que lo hago como un reto, por disfrutar, pero si puedo ayudar a estas personas lo hago. Un familiar mío murió por esta enfermedad y le ayudaron mucho, a pesar de que tienen muy pocos medios. Por eso me apetece echarles una mano», explica.

El reto está sobre la mesa. Si el tiempo acompaña, en pocos días se comprobará si entre Bilbao y Donostia también existe una A-8 del mar. Jaime Caballero tiene la última palabra.