«Cosas que históricamente han sido gratis, ya no lo serán»

La Diputación trabaja por la pervivencia del voluntariado, pero advierte de que los usos y exigencias sociales han cambiado

I. I.
Iñaki Ugarteburu. /MICHELENA/
Iñaki Ugarteburu. /MICHELENA

- ¿Hay crisis del voluntariado?

- De la crisis del voluntariado se lleva hablando más de diez años. Está bastante extendida la opinión de que no hay relevo. Antes del Mundial de atletismo de veteranos hicimos una reflexión y pusimos en marcha un plan. Veíamos la necesidad de que los voluntarios se les valore por el trabajo que hacen. Tenemos que valorar la importancia que tienen porque si el deporte de Gipuzkoa es algo, es gracias a todos esos voluntarios que trabajan día tras día. Si los perdemos, el deporte guipuzcoano no será nunca lo que ha sido hasta ahora.

- ¿Cómo funciona ese plan?

- Lo pusimos en marcha con la asociación guipuzcoana de federaciones, y si bien han hecho un trabajo y hay un grupo de voluntarios, Kirolarekin, que trabaja en torno a ese proyecto, no ha alcanzado los objetivos que nos proponíamos. La dimensión que le queríamos dar no se ha alcanzado, por diferentes razones. Es un tema pendiente de resolver.

- ¿Tiene solución?

- Yo lo que diría a los organizadores es que en la medida de lo posible hay que tratar de solucionar los problemas en los entornos en que se vive. Si fuéramos capaces de crear esa estructura a nivel territorial que diera servicio a las necesidades de cada pueblo o mancomunidad, estupendo, pero es muy difícil.

- Muchos organizadores se quejan de que la irrupción de empresas ha 'matado' al voluntariado...

- No podemos dar la espalda a la realidad, y la realidad es que en todos los ámbitos del deporte que son susceptibles de generar recursos es lícito que haya empresas que quieran ganar dinero organizando. Otra cosa es que clubes deportivos en los cuales hay estructura profesional -hablamos del Bera Bera, del Fortuna, del Atlético San Sebastián y otros- no pueden funcionar sólo con los profesionales. ¿El reto dónde está? En ser capaces de hacer convivir esas estructuras profesionales con los voluntarios, y que no se creen esas rencillas.

- Pero ya hay problemas...

- Sí, porque no es muy sostenible, y hay que darle respuesta. Si tú, dentro de una organización, pretendes que dos personas hagan lo mismo y una cobre y otra no, eso evidentemente no tiene demasiado futuro. Hay que tener claro por qué está cada uno en un club y para qué.

- Los clubes se quejan de que económicamente les resulta imposible tener técnicos titulados para sus equipos, como exige la ley.

- Desde luego, es una dificultad. Tal y como está el decreto en vigor, en breve cualquier persona que quiera trabajar en deporte escolar necesitará una titulación mínima. Eso a primera vista es un contratiempo, un obstáculo a vencer. A medio plazo va a redundar en la mejora de la calidad. Esas cosas que históricamente han sido gratis, ya no van a serlo, porque mantener un equipo, un entrenador titulado o un preparador físico tiene un coste. Pero una cosa es que el deportista esté pagando para mantener eso y otra, que esté pagando para que alguien haga negocio.

- Pero todo eso lo hacía antes alguien del pueblo o un jugador de una categoría superior...

- Han cambiado mucho las cosas. Hay muchos padres que ya no están dispuestos a dejar a sus hijos en manos de una persona sin formación. Cada vez exigimos más, exigimos que nuestros hijos tengan unas instalaciones dignas... Si exiges tienes que estar dispuesto a dar. Si todo son derechos y no tienes ninguna obligación, mal vamos, esto no se sostiene.