«Los datos dicen que Gipuzkoa sigue siendo una sociedad segura»

Los últimos crímenes han engordado la crónica negra local, pero el profesor e investigador invita a la serenidad

MITXEL EZQUIAGA
José Luis de la Cuesta, en su despacho del Instituto Vasco de Criminología. /MIKEL FRAILE/
José Luis de la Cuesta, en su despacho del Instituto Vasco de Criminología. /MIKEL FRAILE

La sacude estos días el balneario guipuzcoano, tristemente habituado a la llamada violencia política pero no a los sucesos truculentos. José Luis de la Cuesta, presidente de la Asociación Internacional de Derecho Penal y director del Instituto Vasco de Criminología, desdramatiza la situación con datos, aunque admite que «las percepciones sociales» son libres, más allá de las cifras.

- De repente las páginas de Sucesos crecen también en Gipuzkoa.

- Han coincidido en pocos días sucesos terribles, pero estos acontecimientos no deben hacernos ver la realidad de otra manera. A partir de tres homicidios no puede generalizarse. Hay delitos, sí, pero delito es desde una infracción de tráfico hasta un asesinato. Y la mayor parte de los delitos que vivimos no son violentos.

- Pero hay una percepción social de una mayor inseguridad.

- Según los datos de la Fiscalía General del Estado, la media de delitos en el País Vasco es de 56 por cada mil habitantes, que en el caso de Gipuzkoa baja hasta el 50,3: es la cuarta provincia con menor actividad delictiva de todo el Estado. La media española es de 95. A la vez hay que admitir que la fiscalía de menores advierte un incremento de diligencias, en torno al 28%, que tiene que ver con menores extranjeros no acompañados, que crean alarma e impacto. Hay que saber combatir ese nuevo mundo de delitos: la gente piensa que endurecer las penas es una forma, pero la experiencia en criminología nos dice que esa fórmula nunca funciona. La prevención de la delincuencia requiere saber por qué se cometen los hechos.

- Pese a los datos, el miedo es libre. Y se desata en algunas zonas.

- El profesor San Juan ha estudiado ese tema y vemos que el miedo al delito depende muchas veces de cuestiones psicológicas o sociales que escapan a los datos objetivos. Hasta ahora, por ejemplo, desde fuera del País Vasco se nos veía como un lugar inseguro por culpa del terrorismo. Y desde dentro, aunque son muchos los colectivos amenazados, vivíamos una percepción de seguridad «en la calle» resumida en la idea de que una chica podía ir andando de madrugada por La Concha sin temor.

- ¿Qué enseñanzas nos dejan los últimos crímenes en Gipuzkoa?

- Cuando hablamos de «miedo» todos pensamos en un supuesto 'asesinato' nato, calculador y frío que nos amenaza. Pero los últimos crímenes confirman lo que ya sabe la criminología: que a menudo son las personas más cercanas a la víctima las que cometen los crímenes, a veces en un arrebato, lo que no los disculpa, por supuesto.

- Hay una cuestión delicada: ¿ha crecido el índice de delitos con la mayor presencia de la inmigración?

- No puede probarse con datos. Sí hay más extranjeros en prisión, pero se debe a que se decretan más prisiones preventivas en el caso de los inmigrantes ante la posibilidad de que escapen.

- También hay sensación de impunidad: la vieja de idea de que los detenidos «entran por una puerta y salen por la otra».

- Es otra cuestión delicada. Hay que garantizar la seguridad ciudadana pero también los derechos de los detenidos. El gobierno del PP remodeló el código penal de modo que la reiteración en pequeños delitos llevara a la cárcel a quienes los cometían, pero su aplicación fue complicada: hacen falta condenas y la justicia es lenta.

- Así que no hay soluciones...

- En Francia han funcionado modelos que podrían aplicarse en sociedades pequeñas como la nuestra. Pasan por la creación de pequeñas asociaciones que conocen bien el terreno y sus habitantes y trabajan en prevención. Pero no nos engañemos: la delincuencia cero no existe en ningún lugar.