Los coches del rock & roll

El Salón del Automóvil de Barcelona recoge siete vehículos que han hecho historia en el mundo de la música de hace medio siglo

MIKEL SORO
El histórico Mercedes del beatle George Harrison. /FIRA Uno de los fantásticos coches expuestos. /FIRA/
El histórico Mercedes del beatle George Harrison. /FIRA Uno de los fantásticos coches expuestos. /FIRA

Rock and roll. Músicos y coches de época. Los cincuentones recuerdan las imágenes de Elvis circulando sonriente y cantando en uno de sus varios Cadillac y las decenas de carátulas de discos, sencillos y de larga duración, con los grupos, bandas, cantantes y demás sentados en capós interminables y asientos corridos forrados en cuero, suficientes para media docena de viajeros por vehículo, con una estética de opulencia y espacio para aparcamientos que hoy es una osadía exhibir.

Sin embargo, el Salón Internacional del Automóvil de Barcelona muestra desde este pasado fin de semana los modelos que hace medio siglo utilizaron casi todos los jóvenes cantantes rockeros como plasmación de su música electrizante y contoneante, tanto en las carátulas de sus discos como su propio medio de transporte, con mucho ingrediente de exhibicionismo de su éxito. Estos coches fueron la envidia mítica del resto de los mortales seguidores del rock & roll que terminó con la música sosa y ramplona de las dos décadas anteriores. Los pusieron de moda y los jóvenes con dinero imitaron a sus ídolos con los dólares de sus padres. Los vehículos lograron así un éxito sin parangón. La muestra de la Fira de Barcelona la organizó el Museu del Rock.

exhibe multitud de carátulas de discos con los coches como elemento central y también siete vehículos junto con los álbumes de los que son protagonistas. «Se cuentan por centenares de miles las portadas de discos de rock ilustradas con autos o con motos y otros centenares de miles las canciones rock con referencias automovilísticas. Aquí hay unas cuantas», asegura el crítico musical y comisario de la exposición, Jordi Tardà. La muestra ofrece parte de la colección del propio Tardà y en ella se pueden ver 102 portadas de discos, y CDs con coches.

Pero la exposición va un poco más allá y exhibe siete históricos y magníficos coches junto con las portadas en las que están presentes: el Buick Coupé Sedanet del disco de John Lee Hooker; el Chevrolet Corvette de 1958 del disco de Tommy Tutote; el Cadillac Fleetwood de 1959 presente en la portada del disco de T.M.F. el Lotus Caterman Super Seven del álbum de Chris Rea; el Jaguar E-TYPE del recopilatorio el Mercedes Benz 280 CE del de Jackson Browne, o el Volkswagen Karman Ghia Cabrio del disco de Thomas Dolby. Estos siete coches están acompañados por dos motocicletas Harley Davidson, cuya imagen está estrechamente relacionada con el rock, y presididos por un Mercedes 250 CE Coupé de color granate que perteneció al George Harrison.

Muchos han sido los artistas que han contribuido a fortalecer la estrecha relación que une a y motor pero, según el comisario de la exposición, uno de los muchos artífices de consolidar el idilio entre música y motor fue el mismo rey del rock, Elvis Presley: «Elvis le puso y terminó coleccionando autos con ritmo. Autos con rock. Y es que la relación del auto y el rock es eso: ritmo y glamour. Y eso es lo que se puede apreciar en esta exposición ».

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