«La gramática son los huesos del idioma chino. Las palabras, su piel»

Ha abierto un centro de cultura china en la plaza del Chofre. Filóloga, procede de la Universidad de Jiling , 38º, 34' 0´´al Norte

BEGOÑA DEL TESO
Adela entre sutiles símbolos: el abanico implica poder. En la mesa, un instrumento musical. /USOZ/
Adela entre sutiles símbolos: el abanico implica poder. En la mesa, un instrumento musical. /USOZ

Habla chino, naturalmente. Se graduó en inglés. Sabe francés. Durante un tiempo, tiempo de trabajo y estudio, habló noruego. Ahora parte de sus coordenadas vitales respiran en castellano. Dio clases en la academia Elduaien. Hoy se ha instalado por su cuenta en un local revestido de simbiología: mapas, gongs, teteras, biombos que muestran las destrezas que según los chinos hacen al ser humano persona: dibujo, escritura, habilidad para jugar al ajedrez... Aquí se enseña chino, se hacen traducciones, se escucha música, se ven películas...

- Dicen que la gramática del ruso es muy difícil...

- La del chino, no. La del chino es absolutamente simple. Los verbos no se conjugan, el sujeto no es importante. El género no existe...

- Sin embargo, da la impresión de que el idioma chino es de una riqueza inabarcable, cargado de matices, revestido de sutilezas.

- Lo es. Es inmensamente rico pero déjame que te lo explique bien. Para nosotros, la gramática es sólo el armazón, los huesos. Contados y precisos. Los necesarios. Los justos. Los imprescindibles. Es en el vocabulario donde nuestro idioma es un auténtico mundo sin límites. Las palabras son para nosotros la piel, los ojos, el corazón, los músculos. Incluso la ropa.Y por eso el chino es inmenso, riquísimo. Cada palabra posee miles de significados.Todos muy precisos, exactos.

- Si cada idioma implica una forma de mirar el mundo, la lengua china, reflejo de un país milenario, sabio, gigantesco, tendrá mil ojos, mil miradas.

- No sabes hasta qué punto. Trece palabras distintas tenemos para indicar .

- ¿Trece? En castellano: esposa, mujer, señora....

- Ya, pero resulta que un emperador chino no mencionará a su mujer con la misma palabra que lo hace un campesino. Ni se utiliza el mismo vocablo para indicar una esposa que es feliz y otra que atraviesa por dificultades. Y ¿sabes? hay un proverbio que aconseja no divorciarse de la esposa que vive tiempos de zozobra. Esas frases, esas sentencias, contienen también la esencia del idioma chino, una esencia que los extranjeros no llegan a dominar jamás por bien que conozcan el idioma.

- Ayer un africano me dijo que nadie conoce las lenguas de África si no sabe hablarlas en proverbios...

- Algo parecido es lo que te comento. Los proverbios y también toda la riqueza cultural que se esconde tras cualquiera de nuestras palabras. ¿Conoces a Ezra Pound?

- ¿El poeta americano amigo de Yeats y Joyce? Sí.

- Estaba fascinado por nuestra lengua. Tradujo mucha poesía china. Sus traducciones tienen errores. Errores lógicos en un extranjero. Sabe decir en inglés pero desconoce todas las imágenes que le vienen a la cabeza a un chino cuando lee una palabra tan inmensa como

- Creo que usted se sorprendió mucho cuando nos oyó decir '¡qué mona!' a una joven bien vestida.

- ¡Es verdad! Nosotros no usamos animales en esa clase de comparaciones. Para nosotros el animal es un ser inferior. Utilizamos flores, eso sí. Para definir a una mujer valiente, luchadora, nombramos una flor tan especial y resistente que florece en invierno.

- Su nombre, Adela, no es chino.

- Al partir a Occidente los chinos elegimos un nombre europeo. Yo no quería que fuera inglés. Escogí , en francés. Aquí, en San Sebastián se convirtió en Adela.

- ¿Por qué aprendió francés?

- El cambio de estructuras mentales que debe hacer un hablante de lenguas con origen sino-tibetano es tan grande, tan profundo, que necesita apoyarse en más de un idioma extranjero. La gramática francesa es más dura y potente que la inglesa y me ayudó a penetrar en la lógica indoeuropea y latina de conjugaciones y géneros.

- ¿Sus alumnos leerán algún día poesía china?

- Y descubrirán que el poeta chino desnuda el idioma, lucha por alcanzar su esencia más pura.