Txakolí en el jardín de Ajuria Enea

La toma de posesión del nuevo Ejecutivo se convirtió en un acto social pero también en un recuerdo de los tiempos de resistencia del socialismo vasco

ALBERTO SURIO| VITORIA.

DV. Para muchos de los invitados que ayer pisaban los jardines de Ajuria Enea por primera vez era todo un estreno la 'toma' del palacio. La toma de posesión del nuevo Gobierno Vasco se convirtió en un acontecimiento social en esta radiante mañana de mayo, con los árboles en flor. Aire de boda en Ajuria Enea, con el socialismo vasco de gala, entre abrazos, besos y fotografías de recuerdo y los ertzainas en las escalinatas con aire marcial.

Así, con ese gesto exultante de haber conseguido por fin un sueño vital estaba un socialista histórico, líder del partido en el barrio de Otxarkoaga, un veterano militante que procedía de Euskadiko Ezkerra pero que refleja la esencia tradicional de la militancia de base. Rodolfo Ares, el flamante nuevo consejero de Interior, reconocía sentirse emocionado mientras no se despegaba de su eterno móvil. Y el mismo lehendakari Patxi López anunciaba que una de las primeras visitas que tendrá en Ajuria Enea es la de dos autobuses de sus compañeros socialistas de Otxarkoaga, el corazón obrero por autonomasia de Bilbao.

La toma de posesión fue breve, pero después los invitados tomaron los jardines para degustar unos canapés y unas copas de aperitivo, entre otras, de txakolí. Begoña Gil, la esposa del lehendakari, reconocía la emoción y el trasiego de todos estos días. «¡Vaya semanita!», corroboraba otro concejal de San Sebastián. «Lehendakari, que tenemos que hacer aquí una barbacoa», comentaba en broma al mismo López Oscar Rodríguez, secretario general del grupo parlamentario. Y el lehendakari no desaprovechó el momento del aperitivo para relajarse un rato y hablar de música. ¿De quién? Pues de Los Punsettes, de Klaus & kinski o de la movida musical de los años ochenta. Lo hizo con algunos de sus compañeros más jóvenes ante la mirada atónita de otros, sorprendidos por un perfil tan poco habitual del nuevo inquilino de Ajuria Enea. También sigue a los grupos donostiarras. Por ejemplo, a La buena vida, de la que lamentaba que su voz principal, Irantzu Valencia, dejase el grupo.

Recordar a los ausentes

Claro que también flotaba en el acto un halo de emoción por la gente que no podía estar presente, por aquellos que se han quedado en el camino, por esas vidas segadas por el terrorismo. «Son días de abrazos efusivos entre amigos socialistas y se hace inevitable pensar que hasta ahora nuestros abrazos siempre se dieron en los funerales», decía Denis Itxaso, concejal de Medio Ambiente de San Sebastián. Itxaso, que se dio un sentido abrazo con Gemma Zabaleta, la consejera de Empleo y Asuntos Sociales, invitaba a López a venir a un concierto de Vetusta Morla en el próximo Jazzaldia donostiarra, que es un grupo que le gusta al nuevo lehendakari.

«Yo me he acordado mucho de loa ausentes», revelaba también Arritxu Marañón. Al igual que Manuel Huertas, «que los que hemos estado toda la vida en esta pelea nos acordamos también de los momentos duros y de los años de plomo». Como Juan Carlos Alonso, primer teniente de alcalde de Vitoria, que tuvo un momento de recuerdo a Fernando Buesa y se acordaba de la canción de Silvio Rodríguez: «».

En la recepción, una parte de los consejeros se fue con Ares a asistir a su toma de posesión en Arkaute. Y la otra prefirió quedarse en Ajuria Enea. Jesús Eguiguren, muy satisfecho pero a la vez algo cansado de tanto ajetreo, reconocía que la llegada a Ajuria Enea tenía una gran trascendencia histórica que completaba una operación que fue diseñada por la nueva dirección del PSE en el congreso de 2002, cuando Patxi López llegó a la Secretaría General. «Entonces pensamos que sería en tres legislaturas, pero al final ha sido en dos», confesaba. Los socialistas saben que hay que pasar de la poesía de esta primavera a la prosa más correosa, la del día a día. Y es que los fastos acaban pronto y, en muy pocas horas, deben ponerse manos a la obra.