«Los saharauis tienen que ser más activos en sus reivindicaciones»

El profesor de Derecho advierte que al pueblo saharaui, «alejado de fanatismos, se le está acabando la paciencia»

JAVIER MEAURIO| SAN SEBASTIÁN.
Juan Soroeta, en el campus de Ibaeta. /USOZ/
Juan Soroeta, en el campus de Ibaeta. /USOZ

DV. Juan Soroeta (San Sebastián, 1959) lleva ya 18 años asesorando al Frente Polisario en su reivindicación de un Sahara independiente. Profesor de Derecho Internacional de la UPV, y organizador del ya consolidado ciclo de Derechos Humanos en la citada institución académica, visitó, acompañado por estudiantes de su facultad, los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia). Allí ha visto en directo a un joven saharaui perder su pierna y a otro resultar herido por una mina antipersona, en una manifestación junto al muro militarizado levantado por Marruecos para imposibilitar la entrada al Sahara Occidental.

-Y, de repente, llegó la explosión.

- Fue en la pasada Semana Santa. Éramos unos centenares de personas -también extranjeros- que nos concentramos ante el muro levantado por Rabat para impedir el acceso al Sahara. No iba nadie armado. Algunos saharauis sí que llevaban ondas para lanzar unas piedras que era imposible que llegaran hasta las posiciones marroquíes. Pero la bomba estaba ahí y estalló.

- Y con fatales consecuencias.

- Un joven de 16 años, Brahim Husein Labeid, residente en el campamento de refugiados de Dajla, perdió una pierna desde la altura de la rodilla. Otro, Salem Mohamed Larusi, de 21, que vive en el campo del Aaiún, sufrió heridas de metralla en el pecho y en la cara, aunque no reviste gravedad.

- Son sucesos desgraciados que se producen casi todos los años.

- Claro, porque a diferencia de los saharauis, que han retirado todas sus minas de la época de la guerra, los marroquíes no solo no lo han hecho, sino que además se han negado a informar de dónde se encuentran enterradas. Son ya demasiados los saharauis mutilados, algunos condenados a vivir en el interior de su jaima.

- ¿Es el del Sahara un conflicto bloqueado?

- Totalmente. El Frente Polisario (FP) decretó un alto el fuego en 1991 y se sentaron las bases para celebrar un referendo bajo el auspicio de la ONU en el que los saharauis deberían decidir su futuro. Desde entonces todo han sido pegas de Marruecos, siempre poniendo inconvenientes sobre quiénes deben componer el censo de electores. El FP ha aceptado que puedan votar los colonos llegados desde Marruecos -que forman una mayoría de 4 a 1 sobre los saharauis-, e incluso que se establezca un periodo de autonomía hasta llegar a acuerdos finales, pero no ha recibido más que negativas, mejor dicho evasivas.

- Tampoco hay una inquietud internacional sobre el conflicto.

- Porque no hay la presión que supone una guerra, ni sucesos violentos, como se dan en otras partes del mundo. Todo esto pese a estar reconocido como país independiente, la República Saharaui Democrática, por la Unión Africana y varios países de América Latina.

- Algo que no hace Europa, su bestia negra.

- Encabezada por Francia, que viene a ser para Marruecos como EE UU para Israel, y por España, que ha dejado totalmente abandonada a su antigua colonia. Felipe González ha sido el mayor valedor de Marruecos y ahora seguimos igual. Lo más sangrante del discurso socialista es que hable de una neutralidad activa, pero ante el derecho no cabe la neutralidad. Es como si alguien ocupa tu casa y te aconsejan que negocies para que te ceda una habitación. Luego está todo ese lavado de manos mandando ayuda económica y perpetuando así una situación.

- No parece muy contento con la actitud española.

- No la entiendo. El Sahara sería un aliado natural de España. Su segunda lengua es el español y se sienten cercanos a nosotros. Tiene, además, una gran potencialidad turística, pesquera y recursos muy importantes de fosfatos y de un muy posible petróleo.

- ¿ Y los saharauis que hacen?

- Intentan ejercer su condición de Estado en los territorios liberados, próximos a las fronteras de Argelia y Mauritania y quieren convertir a Tifarity en su capital, pero la situación se va deteriorando y hay muchos jóvenes que piensan que la única salida que les queda es la militar. Son un pueblo democrático, bastante bien formado y alejado de fanatismos religiosos, pero al que se le está acabando la paciencia.