Irujo sobrevive en un partido loco, loco

Su acierto con el saque y el bajón de Gonzalez rescataron al delantero de Ibero, que perdía 16-7 y sumó los quince últimos tantos de una tacada. Irujo se apuntó nueve tantos de saque, siete de ellos en la remontada final

JOSEBA LEZETA| SAN SEBASTIÁN.
Tanto Sebastian Gonzalez como Juan Martínez de Irujo emplearon el juego de aire en multitud de ocasiones. Es su estilo en el mano a mano. /JOSÉ MARI LÓPEZ/
Tanto Sebastian Gonzalez como Juan Martínez de Irujo emplearon el juego de aire en multitud de ocasiones. Es su estilo en el mano a mano. /JOSÉ MARI LÓPEZ

DV. Martínez de Irujo tuvo un pie fuera del Manomanista, pero reaccionó a tiempo para volver a meterlo dentro y ganar a Sebastian Gonzalez por 16-22 en una eliminatoria extraña, ayer en el Atano III de Donostia. Gracias a este resultado jugará la semifinal contra Oinatz Bengoetxea, defensor de la txapela.

Irujo sobrevivió a un partido loco, loco, loco. Estaba prácticamente eliminado con el 16-7 en contra, con un rival que le superaba en todos los terrenos. No encontraba la fórmula para resolver los problemas planteados. Entró incluso al vestuario con el 12-7 para retirar la venda que le habían colocado en el tobillo izquierdo como consecuencia de la torcedura sufrida en el encuentro ante Xala quince días antes. Quizá, de paso, podía servirle para cortar la racha de Gonzalez. De vuelta a la cancha, el zurdo de Askain le respondió con tres tantos de saque consecutivos.

Sin embargo, Irujo logró su octavo tanto con una cortada de zurda al ancho, recuperó el saque y el partido cambió como de la noche al día. No hizo falta un pelotari magistral para ello. Irujo no ejerció de crack. Le bastó con su saque, con darle velocidad y dirección hacia la pared izquierda, alguna escapada -como la volea al ancho del 16-10- y dejar de cometer tanto fallo. Gonzalez, que pegó un bajón espectacular, se encargó del resto.

Los tantos, hasta quince, cayeron uno detrás de otro, todos al mismo lado, el azul, el de Irujo. Tras el 16-16 se jugó el más largo de la tarde con 31 pelotazos. Gonzalez llegó a tomar la iniciativa, el de Ibero respondió con técnica, abriendo de zurda al ancho para buscar la derecha al rival y, con los dos agotados por el esfuerzo, cruzó de zurda al ancho (16-17).

Gonzalez vio esfumarse la que, a la postre, resultó su última oportunidad. Once pelotazos más, incluidos tres tantos de saque, bastaron para cerrar el choque.

Dieron 62 pelotazos de aire, 33 Irujo y 29 Gonzalez, prácticamente uno de cada tres. Hay quien añora los mano a mano antiguos de peloteo del siete al siete, de correr atrás y responder a bote. Ahora nadie da un paso atrás salvo que no le quede otro remedio.

Pese a su triunfo, el Irujo de ayer no tuvo nada que ver con el pelotari deslumbrante de hace quince días en el Labrit. Entonces, muy cómodo, bordó el juego. Ayer, hasta el 16-7, le tocó capear el temporal. Hubo tantos en los que anduvo como un monigote de un lado a otro de la cancha frente a un Gonzalez poderoso, con una volea infranqueable y con las ideas más claras que él.

Plantado en el seis

En el mano a mano actual cada vez sorprenden menos cosas. Pero Irujo es un inventor al que no se le agotan los recursos. No había comenzado aún el partido y se plantó en el seis para restar el primer saque de Gonzalez. Alguna vez le habíamos visto adelantarse por sorpresa para responder al pelotazo inicial. Ayer no ocurrió así. Antes incluso de que Sebastian se dirigiera a sacar ya estaba por delante de la raya del siete. Y repitió la acción en los tres primeros saques del contrario.

Buscaba enredar a Gonzalez, pero no lo consiguió. El de Askain le cruzó la pelota de maravilla y fue él quien, tras el 4-3, reculó para instalarse en el lugar habitual para restar saques, es decir, detrás del ocho.

Tampoco anduvo fino Irujo con su saque. Rezagado 6-3, limó su desventaja a un tanto, 6-5, y cometió una inoportuna falta de saque. La pelota le botó mal, hacia su derecha, y metió la mano con fuerza para tratar de llevarla a buena. Se le escapó a la contracancha.

A continuación se vieron los mejores tantos de un Gonzalez poderoso, sorprendentemente asentado, sin cometer equivocaciones. Pasó como un rodillo sobre un Irujo al que no es fácil superar en pegada. Lo consiguió en esa primera parte, sin caer en las trampas que trató de tenderle un Irujo víctima de su propia estrategia, de sus inventos.

Le faltó, una vez más, la consistencia de los grandes, esa capacidad de reacción en los momentos difíciles, algo que sí tuvo un Irujo que se salvó por los pelos.

Cuestión de escalones

Durante la última fase del Campeonato de Parejas y el arranque del Manomanista frente a Xala, Martínez de Irujo había demostrado un empaque y una solidez que le convertían en un pelotari casi inabordable para el resto. Su actuación ante Gonzalez le sirve para subir un escalón en el cuadro, pero también baja uno en el de aspirantes a la txapela. Fue un partido con dos lecturas para él, una negativa y otra positiva.

Algunos pensaban que era invencible. Ya no lo parece. Aimar Olaizola y Oinatz Bengoetxea, posiblemente sus dos grandes rivales en la pelea por este título, se le han acercado en ese hipotético ránking que los pelotazales diseñan durante la competición. Ha bajado su cotización.

Vuelve a quedar demostrado que, si se descuida, puede caer ante un rival de talla como el Gonzalez que vimos hasta el 16-7.