«Susan nos salva»

JUAN VARELA

Perfecto. La cenicienta inglesa Susan Boyle arrasa en la televisión, Internet y la prensa. Todos fascinados por el triunfo de una desempleada fea, que ha pasado los últimos años de su vida cuidando a su madre anciana y que una vez ya intentó cantar en televisión para fracasar, nerviosa. Pero Susan se reivindica ahora, reina de 'YouTube', con una canción de 'Los Miserable's, el musical basado en la novela de Víctor Hugo sobre la bondad del convicto Jean Valjean y su amor por su adoptada hija Cosette.

Sorpresa en el paraíso de la telerrealidad. La defensa de los desfavorecidos sigue haciendo clic en el corazoncito del 'ciborg' sentimental. Expiamos remordimientos en la tele ahora que los confesionarios desgastan menos rodillas. El éxito de Susan nos hace buenos. Con lloros redimimos nuestro desprecio por los pobres, los feos y los desvaídos. Lloremos juntos un poco como por Jade Goody, la estrella de 'Big Brother' que vendió su muerte de cáncer a la televisión para garantizar el futuro de sus hijos. Como Jean Valjean, moribundo, confesando al confundido Mario, prometido de su pequeña Cosette, que pueden disfrutar el dinero que les deja porque es legal. Como legal es la hipocresía audiovisual que nos deja a todos tranquilos y a las televisiones beneficiadas.

Susan Boyle podría ser un espectáculo británico, pero ahora es una estrella global gracias a la catedral 'YouTube'. Susan arranca a cantar y nadie queda indiferente. Triunfa Susan y nos hace buenos a todos como a los despiadados jurados del programa. Confiesan su prejuicio y se redimen. Susan nos salva.