Iparlat abandona Kaiku presionada por Mercadona, su principal cliente

La firma valenciana de distribución, destino del 70% de las ventas, exige exclusividad a sus proveedores y a las empresas participadas. El grupo suizo Emmi pasa a ser el accionista principal con el 43%

MIGUEL ANGEL MATA| SAN SEBASTIÁN.
Planta de Iparlat en Urnieta, dedicada al tratamiento y envasado de leche cuyo principal destino es Mercadona. /MIKEL FRAILE/
Planta de Iparlat en Urnieta, dedicada al tratamiento y envasado de leche cuyo principal destino es Mercadona. /MIKEL FRAILE

DV. Iparlat ha abandonado el accionariado de Kaiku Corporación Alimentaria obligada por la presión de su principal cliente, Mercadona, empresa a la que vende más del 70% de su producción. La decisión ha generado una serie de movimientos accionariales en Kaiku, siendo el más destacado que el grupo lácteo suizo Emmi se convierte en el accionista principal, con casi el 43% del capital.

Las razones de la salida de Iparlat hay que buscarlas en la competencia que existe entre las grandes cadenas de distribución (Carrefour, Mercadona, Eroski...) y la presión que éstas ejercen a sus proveedores para abaratar costes por un lado y perjudicar al rival por otro.

La explicación es sencilla. Iparlat vende más del 70% de su producción a Mercadona, que comercializa la leche de los baserritarras vasco-navarros bajo su marca blanca. El resto corresponde a la leche de marca propia (Kaiku, Gurelesa, Beyena...). A su vez, Kaiku Corporación, participada hasta ahora por Iparlat y especializada en productos más elaborados y de mayor valor añadido (yogures, alimentos probióticos...), suministra a otras grandes cadenas de distribución.

Guerra de cadenas

Dentro de la guerra entre cadenas, Mercadona obliga a sus proveedores a suministrarle en exclusiva. Bajo esta premisa, no sólo prohíbe a Iparlat vender a la competencia (Eroski, por ejemplo), sino que el veto se extiende a sus participadas. Kaiku en este caso.

Para no perder a su principal cliente, las opciones eran que Kaiku dejara de vender a otras cadenas o que Iparlat no participara de ello saliendo del accionariado. La opción más factible era la segunda, así que a Iparlat no le ha quedado más remedio que desprenderse del 18,58% que poseía en Kaiku.

Esta salida ha provocado una reestructuración del accionariado. Además del 18,58% en manos de Iparlat, la Caja Rural de Navarra se ha deshecho de una parte sin concretar de su 18,15%. Fuentes próximas a la operación estiman que la venta podría situarse «en torno a un 7%-8%», si bien es un dato sin confirmar. Estas participaciones han pasado principalmente a manos del grupo Emmi, que duplica su capital, al pasar del 22,69% a casi el 43% y se convierte de este modo en el principal accionista de Kaiku.

También ha aumentado su presencia la caja vizcaína Ipar Kutxa, que compra un 5% que se suma al 5% que ya adquirió el año pasado y que en apenas un año se ha convertido en uno de los accionistas de referencia.

La mayoría de Emmi en el accionariado deja a la compañía vasca en manos de un grupo de origen similar al de Kaiku (es fruto de la unión de ganaderos suizos) y de cuya mano Kaiku se ha convertido en una de las empresas líderes en la comercialización de productos probióticos, que se caracterizan por sus efectos beneficiosos en la salud al contener agentes que ayudan a controlar la tensión arterial, el colesterol, etc.

El resto del accionariado se lo reparten, además de Caja Rural de Navarra e Ipar Kutxa, el Gobierno Vasco (a través de su fondo de capital riesgo Ezten y de la Fundación Kalitatea) y una serie de cooperativas de ganaderos -vascos y de otras comunidades-, entre las que figura Gurelesa.

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