En el mar no hay ningún 'posado'

Villalba y Villoch, que exponen en el Ciclo de Cine Submarino, hablan de las dificultades para fotografiar bajo el mar

MIKEL G. GURPEGUI| SAN SEBASTIÁN.
Carlos Villoch y Jesús Villalba, con dos de las fotos que exponen en Donostia. /USOZ/
Carlos Villoch y Jesús Villalba, con dos de las fotos que exponen en Donostia. /USOZ

DV. «Saber acercarte a los animales, conocer su comportamiento, conseguir que el buceo sea algo natural en ti, tener controlada la técnica fotográfica, estar preparado y aguardar pacientemente una ocasión que quizás sólo se dé una vez en tu vida». Son los consejos que da Carlos Villoch para practicar el difícil arte de la fotografía submarina.

Carlos, de Getxo e hijo de donostiarra, y Jesús Villalba, de Bermeo, protagonizan este año la exposición fotográfica organizada por el Ciclo Internacional de Cine Submarino en los bajos del propio espacio donde desde ayer hasta el sábado se desarrollan sus proyecciones, el salón de la Kutxa en la donostiarra calle Andía. Carlos Villoch ha conseguido dedicarse profesionalmente a la fotografía submarina, gracias a su trabajo para revistas estadounidenses, que le han llevado a conseguir premios internacionales. Para el también vizcaíno Jesús Villalba fotografiar animales en el mar no ha dejado de ser una afición. Una afición, claro está, que le supone mucho tiempo y esfuerzo. Cuatro veces campeón de España de fotografía submarina en apnea, en Indonesia captó al pez payaso que aparece en el cartel anunciador del ciclo.

Bajo las guerras

«Hoy en día todo está visto. Si quieres sacar imágenes más especiales tienes que viajar más lejos», apunta el bermeano. Paradójicamente, según nos comenta, los fondos marinos más ricos y cuidados están en lugares que viven conflictos en su superficie. «Encuentras maravillas en países que han vivido guerras y han dejado de pescar, o en zonas como el Norte de Filipinas, lleno de piratas».

Carlos Villoch, que acaba de volver de Papúa, sabe que «encontrar lugares vírgenes cada vez es más difícil. Al lado de un sitio perfecto encuentras corales destrozados por la pesca con explosivos».

Ambos fotógrafos destacan el avance que ha supuesto para su labor la tecnología digital, que marca la diferencia entre poder sacar un carrete con 36 fotos por inmersión y todas las que se deseen. Pero se mantiene el reto de acercarse a una fauna submarina por naturaleza esquiva. «Los tiburones no hacen 'posados'. En el mar todo son 'robados'», bromea Villoch. Él, que pasó horas buceando en mitad del Pacífico para acercarse a unas ballenas, sabe que «en el agua todo es caos, burbujas, movimientos. Buscas el momento en que todo se vuelve armónico y bello».

Villalba añade a las dificultades propias de la fotografía submarina el hecho de que muchas de sus inmersiones las hace con apnea, a pulmón. «Sin botellas eres autónomo», dice. Pero desde el descenso se dispone de menos de dos minutos para sacar las fotos antes de volver a la superficie.

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