Tskitishvili, un número cinco del 'draft'

A.V.

Tskitishvili carga con una culpa que no le corresponde. La fiebre por el oro europeo arrastró a las franquicias de la NBA a la esquizofrenia de querer ver Nowitzkis y Gasoles donde no había más que polvo de esperanza. fue víctima de esta codicia.

En el verano del 2002 se vio agarrando la mano de David Stern, Comisionado de la NBA, y colocándose sobre sus 212 centímetros de versatilidad la gorra de los Denver Nuggets. «Es el jugador con más talento de este draft», se jactó Kiki Vandeweghe, ejecutivo de las pepitas de Colorado, al malgastar un número 5 en una cosecha dudosa. Su infalible visión desde el futuro produce espanto: Yao Ming (1), Stoudamire (9), Prince (23), Boozer (35), Navarro (40) y Scola (56). Sentencias como «puede jugar en las cinco posiciones» le imprimieron una presión sobre que no resistió. En cuatro temporadas en la NBA jugó 172 partidos para una media de 2,9 puntos y 1,8 rebotes.