Landa subió Gorla en volandas

El corredor de Naturgás pudo con el lazkaotarra Garikoitz Bravo. Caja Rural planteó una carrera muy seria que se desarboló en la llegada

Mikel Landa acabó ganando la Subida a Gorla por delante del lazkaotarra Garikoitz Bravo. /FÉLIX MORQUECHO/
Mikel Landa acabó ganando la Subida a Gorla por delante del lazkaotarra Garikoitz Bravo. /FÉLIX MORQUECHO

DV. A sus 20 años, el ganador de la Subida a Gorla, que estudia Arquitectura Técnica en Burgos, lleva un inicio de temporada redondo. Es líder del Torneo Sub 23, ha ganado las pruebas de Soraluze y Lizartza y le está dando mucha energía a Naturgas en estos inicios de campaña.

Mikel Landa, además, finalizó séptimo en la prueba de la Copa de España celebrada en Aiztondo, ante ciclistas mucho más curtidos que él. Es decir, acumula uno de esos inicios de temporada que firmaría cualquier aficionado. Quizá no fue el más fuerte en las rampas de Gorla, pero leyó muy bien la carrera y demostró conocer a fondo a sus rivales, sobre todo a Gari Bravo, que terminó segundo. El corredor lazkaotarra fue el más fuerte, pero también el que más fuerzas gastó. Y al final, cuando más falta le hacían, lo acusó. Se le habían evaporado.

Planteamiento valiente

Caja Rural planteó una carrera valiente, para ganar con Garikoitz Bravo o Julen González. Al lazkaotarra le sobran condiciones físicas, pero le falta coger experiencia, tranquilidad, aunque siempre es mejor tener que frenar a un ciclista que mandarle atacar.

Mal asunto el de azuzar a un corredor para que se mueva. Caja Rural se la iba a jugar en la ascensión final. Le bastaba con llevar la carrera controlada hasta ese punto.

Con grupos de corredores que porfiaban jugar con sus posibilidades moviéndose desde lejos, Garikoitz Bravo ya atacó en la primera subida, para estar con quienes iban delante. Luego, en la bajada, volvió a moverse.

Kilómetro a kilómetro se fue dejando unas fuerzas que luego le harían mucha falta. Es impulsivo, lo que en este deporte tiene sus cosas buenas, casi todas, pero también algunas malas: siempre puede haber alguien más vivo que intente sacar partido del trabajo de otro.

Es una ley, no escrita, más vieja que el propio ciclismo. Naturgas llevaba a Landa cómodo. En Deskarga se movieron, aceleraron y controlaron todo lo que iba por delante de la carrera. Juan Carlos Rienda, un hombre de la formación cántabra El Soplao, veía cómo se terminaba su aventura.

Caja Rural, el equipo que dirigen los guipuzcoanos Eugenio Goikoetxea e Iñaki Juanicorena, tenía hombres para mover. No hay más que ver la clasificación: cuatro de ellos terminaron entre los diez primeros. Bravo y Ariño se fueron hacia delante. Julen González rompería el cambio. Detrás de ellos se iba formando un grupo con Higinio Fernández, Mikel Landa y Morras.

Mikel Landa calculó muy bien su ataque, en la mitad de la subida. Junto a él se marchó Alberto Morrás (Seguros Bilbao). La carrera se les estaba escapando a los dos chavales de Caja Rural. Ariño se quedó, Landa dejó que Garikoitz Bravo madurase. Lanzó muy pronto el sprint el hombre de Caja Rural y finalmente, Landa dejó hecha trizas el alma a Garikoitz Bravo.

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