My generation

BEGOÑA DEL TESO
La sonrisa del feroz Uli Edel./
La sonrisa del feroz Uli Edel.

Iconos. Verdaderos iconos de una generación. Mataban. Secuestraban. Se oponían al sistema. Les . Pero eran tan guapos, eran tan chic, disparaban con tal elegancia que lo que queda de ellos no está muy lejos de la gloriosa imagen del Che convertida en bandera, soflama, pegatina, camiseta y chapa para la solapa. Ulrike Meinhof, Andreas Baader, Gudrun Ensslin, líderes supremos de esa , son hoy iconografía pura de un tiempo, un mundo una generación. Activistas armados . Vestían bien, andaban bonito y disparaban con armas que hoy son leyenda. Leyenda mortífera. Entrenaban en campos de Argelia, soñaban con las luchas de liberación nacional del Tercer Mundo pero eran hijos de alto standing del Primero. Y aunque mataron y les mataron, nunca dejaron de ser guapos, elegantes, chic. Por eso, los carteles de su búsqueda y captura se cotizan a vellón en las casas de subastas de medio planeta.

Y todo eso queda clavado, niquelado, reflejado maravillosamente en este feroz documento político que es la película de Uli Edel. Larga como de 150 minutos pero valiosa en cada uno de sus segundos, confirma lo que estamos diciendo en construcciones tan cinematográficas y potentes como esa en la que vemos a los revolucionarios que pagarán cara su revolución perdida pilotando a toda velocidad coches deportivos mientras en la banda sonora trepida qué y aquel tema de The Who que se convirtió en uno de los grandes himnos del rock y los 70, : «Pretenden derribarnos porque saben que llegaremos muy lejos. Todo resulta terriblemente frío, ¿por qué no te pierdes, no te esfumas, en vez de intentar entendernos. Ojalá me muera antes de ser viejo, muy viejo...».

es un filme potentísimo, cargado de glamour sangriento y de esa nostalgia atroz que se siente al intuir que éramos más felices cuando el enemigo era inmenso y exterior. Cuando el enemigo era el y no todas y cada una de nuestras miserias, nuestras contradicciones... Es también un filme complejísimo dialéctica, policial y políticamente. Hay mucha bravura en él. Muchas turbulencias ideológicas y cinematográficas. Es brutalmente atractivo pero no evita al espectador una sensación de repugnancia al ser testigo de la espiral de violencia y contraviolencia provocada cuando unos señoritos exquisitos decidieron matar y morir en las calles de su país pensando en Vietnam, pensando en Bolivia y en Perú. Espasmos de terrorismo del Estado que actuó contra ellos. : una película, un debate, un toque de estilo ensangrentado.

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