Arte contra la violencia de género

Artistas de distintas nacionalidades expresan a través de pinturas, fotografías o esculturas su rechazo a esta lacra

M. L.| SAN SEBASTIÁN.
Una persona observa una de las obras de la Exposición contra la violencia de género. /MICHELENA/
Una persona observa una de las obras de la Exposición contra la violencia de género. /MICHELENA

DV. Hay obras de arte ideadas para el disfrute de los sentidos, otras que tratan de representar emociones y un tercer grupo, el de aquellas que están hechas para mostrar el compromiso de su autores con una causa que consideran de gran importancia. A este último pertenecen las presentadas en , la exposición colectiva que puede visitarse hasta este sábado en el Centro Cultural Ernest Lluch de Amara de la mano de Mestiza, una asociación de reciente creación que tiene como objetivo «promover y desarrollar proyectos artístico-socioculturales, a través de los cuales se desea potenciar y trasmitir a la sociedad asuntos de interés y debate social, desarrollar y ejercitar la sensibilización de las personas y, reflejar la diversidad multicultural de nuestro entorno».

Su presidenta, Ana Molina, señala que los siete artistas de diferentes nacionalidades que han participado en esta muestra «han utilizado el arte contemporáneo como una herramienta de expresión, creando a través de sus obras un entorno reflexivo, invitando al público a crear conciencia sobre la prevención de la violencia contra las mujeres y, asimismo, reflexionar sobre cómo la sociedad afronta esta problemática social y adquirir un compromiso».

Cada uno de los protagonistas de parte de una realidad diferente, la que le ofrece su país de origen en lo que se refiere a las desigualdades de sexos. Ese personal bagaje sirve de punto de partida de las pinturas, esculturas, vídeos, fotografías e instalaciones que en la actualidad comparten espacio en los bajos de Anoeta.

El colombiano Nelson Flórez toma parte en esta iniciativa con , una creación consistente en un espejo alado. Su objetivo, «involucrar al espectador que, al verse reflejado, siente que irrumpe en la obra», señala Flórez, quien hace hincapié en las alas. «Simbolizan la posibilidad de algo nuevo», indica.

La aportación de su compatriota Cecilia Posada es doble. Por un lado, una producción audiovisual que atrae la atención del visitante con sus sonidos. Y por otro, unos zapatos rojos colocados sobre un felpudo y bajo una fotografía y una cuerda. Un alegato contra los estereotipos que habla de «cortar con toda esa basura y ponernos en nuestro sitio», declara.

Besos como golpes

De «interactiva» califica Andrés Neila, uno de los dos artistas vascos que intervienen en , su propuesta. Bajo el título , ésta se traduce en una pareja de lienzos que reproducen sobre blanco y negro los rostros de un hombre y una mujer. El público ha contribuido a su elaboración con ayuda de un sello con forma de labios. Según explica Neila, «la idea es que lo estampara ese gesto cariñoso por medio de un gesto agresivo, como el de golpear. Los rostros se hallan dormidos, porque es el estado más vulnerable». A su juicio, se trata «de una pieza divertida que aspiraba a llenarse de besitos». La desaparición del sello el mismo día de la inauguración de la exposición ha visto frustrado tal deseo.

La pintora argentina Helga Massetani opta por la técnica mixta sobre tela para reivindicar «la importancia de la mujer en nuestra vida»; mientras que la francesa Anne B. Sollis recrea en óleo sobre tela su versión de . Miguel Balliache, venezolano de ascendencia vasca, se inspira en las relaciones más problemáticas en , y la donostiarra Estíbaliz Álvarez, con sus impresiones fotográficas, como la titulada , se centra en «el maltrato verbal».

La muestra se completa con un muro en el que los visitantes tienen la ocasión de expresar sus sentimientos hacia la violencia de género. Las frases serán recogidas y entregadas a la Sección de Igualdad y Cooperación del Ayuntamiento con el fin de que «las autoridades también se involucren».

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