«El coste de la crisis multiplicará por 25 el de la II Guerra Mundial»

Este analista cree que las hipotecas basura no son la causa del crack sino su efecto y es el sistema financiero el que se ha agotado

ARTURO GARCÍA|
El analista José Poal augura que el punto más bajo de la crisis será en 2011. /PEDRO URRESTI/
El analista José Poal augura que el punto más bajo de la crisis será en 2011. /PEDRO URRESTI

Este analista y consultor financiera defiende en su libro que la hecatombe financiera no concluirá hasta 2011 y apunta claves para la recuperación.

-Ha elegido un tono didáctico

-Intento explicar las causas profundas y reales de la crisis. El diagnóstico es importante para poder aplicar terapia. He hecho el libro para gente interesada en el tema, no para especialistas, desde una explicación clara y sencilla.

-¿Cuáles son para usted esas causas profundas de la crisis?

-Dos. Primero, la explosión crediticia que estamos padeciendo, que es la más importante de todos los tiempos a tenor de los datos. Llevábamos años viviendo peligrosamente, con dinero fácil, por encima de nuestras posibilidades. Acumulábamos más cosas con la misma renta y tenemos más pero lo debemos todo.

-¿Y la segunda?

-Las famosas subprimes, que son un efecto, no la causa de esta crisis como algunos transmiten. Mi libro va en contra de esa idea que apunta a que hay unas hipotecas contaminadas y unos malvados en Wall Street, que ambos existen, pero no son las causas. Los que han fallado son los instrumentos de control que tenían que detectar esos factores de riesgo.

-¿Esta crisis se veía venir?

-Para el que quisiera analizarlo era obvia. Lo que es triste es que los organismos nacionales e internacionales hayan reaccionado tan tarde y otra vez no han acertado.

-¿Pero era posible prever este alcance a escala planetaria, de derrumbe de economías pujantes por todas partes?

-En el ámbito del análisis se han estado lanzado avisos, en Europa, Asia y EE UU, que es de donde parte todo, de su pérdida de peso progresiva en la economía mundial, cubierta a base de un endeudamiento galopante. Aquí, desde banqueros a financieras, mediadores, todo lo relacionado con la construcción, todos han jugado a lo mismo: dar la sensación en todo momento de que esta época de vacas gordas no tenía fin.

-A la velocidad que evolucionan los acontecimientos ¿se puede adelantar lo que va a ocurrir?

-El punto más bajo de la crisis puede ser 2011 porque va a ser necesaria una reestructuración de los organismos y los flujos de comercio entre países. El modelo creado a partir de la II Guerra Mundial ha quedado obsoleto.

-Algunos analistas hablan de finales de este año y comienzos de 2010 como el inicio de la recuperación, ¿no comparte ese pronóstico?

-Mi teoría dice que es posible que haya una apariencia de haber tocado fondo este año y empezar un pequeño remonte para volver a caer otra vez y por eso fijo el punto más bajo de la crisis en 2011.

-¿Por dónde pasa la recuperación?

-Se ha producido un proceso de empobrecimiento, de pérdida de valor y precio de activos, bonos, empresas, bolsa; ese proceso no se puede parar y va a ir donde tenga que ir. El coste de esta crisis multiplica por 25 el empobrecimiento que dejó la II Guerra Mundial.

-¿Y la actividad económica?

-Se necesita ver con claridad hasta dónde van a llegar los precios y eso lo veremos antes del final de la crisis. Hay que actuar para salir reforzados de ella y eso pasa por saber cómo vamos a ganarnos la vida a partir de entonces, como país, como empresas, como Europa. Falta un plan estratégico.

-¿Qué debería contemplar ese plan?

-Paliar en lo posible los efectos más dramáticos sobre la gente. Los dineros públicos deben ir a afrontar una reestructuración inteligente de los sectores afectados.

-¿La inyección de liquidez de los gobiernos está bien encauzada?

-Se está haciendo muy mal. Lo único para lo que está sirviendo ese dinero público es para tapar agujeros. Estoy de acuerdo en que el sistema financiero no se derrumbe pero una cosa es eso y otra pagar para que sigan existiendo bancos que son una lacra a tenor de su comportamiento hasta ahora: se puede poner dinero para garantizar los depósitos pero luego esa entidad debe desaparecer, se instaura un organismo transitorio, se liquida y ganaríamos todos.

-¿Podrán los gobiernos enjugar o recuperar estos desembolsos?

-Lo veo difícil. Pasaremos de una deflacción a una hiperinflacción. De momento, los que no tienen la culpa están subvencionando a los que han hecho el agujero.

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