Empate entre PNV y PSE con un 29% de indecisos

La elección de Ziarreta y Madrazo está en el aire, ya que peligra el escaño de EA y EB por Vizcaya. Aralar despega y UPyD entra en escena por Álava

JOSÉ MARI REVIRIEGO| SAN SEBASTIÁN.

DV. No hay nada decidido en el País Vasco. PNV y PSE empatan a escaños en su carrera hacia la Lehendakaritza, lo que revela la igualdad con la que afrontan la cita con las urnas del 1 de marzo, según la encuesta elaborada por Ikerfel para DV. Los entrevistados confirman que estamos ante las elecciones más disputadas de la democracia vasca al concentrar la intención de voto en dos opciones.

Las candidaturas de Juan José Ibarretxe y de Patxi López obtienen un número muy similar de parlamentarios. La formación nacionalista logra entre 27 y 29, mientras que el partido socialista consigue de 26 a 28. Aunque sea cosa de dos, Ibarretxe y López necesitan del concurso de otras fuerzas en su pugna por convertirse en el próximo lehendakari en el pleno de investidura.

Con los datos en la mano, la aritmética permite formar dos combinaciones 'ganadoras', en busca de esa cifra mágica de 38 representantes que garantiza la mayoría absoluta en una Cámara de 75 asientos. La suma de los grupos nacionalistas, con la ayuda de EB, consolida las aspiraciones a la reelección del candidato jeltzale. Y el respaldo del PP al PSE también ofrece una mayoría más que suficiente, capaz de provocar el cambio político al situar a López en la Lehendakaritza.

La encuesta ofrece un dato revelador que podría hacer decantar la balanza hacia un lado u otro. Las personas que no habían decidido su voto cuando se hizo el sondeo constituyen el 29,4% del electorado, abstencionistas al margen. Por sí solos, los indecisos representan 24 escaños, un tercio de toda la Cámara de Vitoria. En su mano está gran parte del futuro político de Euskadi y la gama de colores del nuevo arco parlamentario. Ellos tienen la llave.

Ikerfel ha analizado la situación electoral vasca a través de 3.000 entrevistas telefónicas -1.000 por cada territorio histórico-, llevadas a cabo entre los días 13 y 16 de febrero, con la campaña recién iniciada. En medio, la izquierda abertzale llamó al voto nulo para que sus simpatizantes depositen la papeleta de D3M, invalidada por el Constitucional. Los nueve escaños de EHAK están ahora en juego.

El trabajo, que no valora esta opción, ratifica la pluralidad ideológica del País Vasco. Hasta siete fuerzas logran representación en el Parlamento, según los resultados obtenidos forzando indecisos: PNV manda con una ligera ventaja, PSE pega el arreón, PP cae, EA tiende a la baja, EB se mantiene, Aralar despega y UPyD entra en escena.

Aunque el resultado es ajustado para PNV y PSE en escaños, los jeltzales sacan la cabeza a los socialistas en porcentaje de intención de voto. Un 36,5% para el cartel que encabeza Ibarretxe, frente al 32,2% de la candidatura que lidera López.

Con una horquilla de 27-29 parlamentarios, el PNV repite en el mejor de los casos el resultado conseguido hace cuatro años cuando concurrió en coalición con Eusko Alkartasuna. Esta vez en solitario, los jeltzales que lidera Ibarretxe demuestran su capacidad para absorber el sufragio nacionalista y beneficiarse de la exclusión de las plataformas de la izquierda abertzale.

Aunque el voto alavés mantiene un peso notable en el reparto, Vizcaya es clave para el PNV. Sigue siendo su granero electoral, bastión desde el que cimenta sus posiciones de liderazgo. Es el único territorio donde gana, y con holgura, al PSE-EE, segunda fuerza más votada. Al grupo jeltzale le va bien haber dejado aparcado su perfil soberanista. Pero tampoco es que demarre y deje descolgado en términos generales al segundo en liza, el PSE.

Lucha por territorios

Los socialistas de López se afianzan en Álava y Gipuzkoa, donde ocupan la primera posición, con escasa ventaja sobre el PNV. Sin embargo, el sondeo destaca en el PSE un resultado sólido y homogéneo en los tres territorios, datos que le llevan a protagonizar el mayor ascenso de todas las fuerzas en liza.

En el mejor de los supuestos, logra diez escaños más que los cosechados en las autonómicas de 2005. Con un discurso alejado de la confrontación y en favor del diálogo, López se consolida como firme aspirante a lehendakari, con entre 26 y 28 escaños. Los encuestadores detectan que el PSE puede recuperar voto útil procedente del Partido Popular. También gana posiciones gracias a la ausencia de las plataformas ilegalizadas.

En un diagnóstico de la situación por bloques, los resultados permiten comprobar que socialistas y populares suman con más facilidad una mayoría suficiente en el pleno de investidura que la convergencia de grupos nacionalistas apoyados por EB, el llamado cuatripartito. En la horquilla más baja, el eventual apoyo del PP al PSE ofrece 37 escaños, a falta de uno para la 'absoluta'. En la más alta, la cifra es de 40.

El cuatripartito, que es la hipotética unión de Aralar al pacto de gobierno de esta última legislatura (PNV, EA y EB), obtiene 34 parlamentarios con la intención de voto más baja de las detectadas. Con los datos de la horquilla más alta, 39; también mayoría absoluta. Sin embargo, las cuentas en el tripartito se quedan en 31 representantes por abajo y en 36 por arriba, insuficientes en ambos casos. El tripartito parece que no da ya más de sí a Ibarretxe. Se antoja imprescindible que Aralar acuda en su auxilio para aspirar a la hegemonía.

El PP experimenta un notable retroceso de camino a los comicios del 1 de marzo. El partido que preside Antonio Basagoiti tras la traumática marcha de María San Gil se queda en 11-12 parlamentarios, con respecto a los 15 representantes que tiene hoy en la Cámara. La caída es significativa en Álava, hasta ahora su baluarte, donde podría perder dos de los siete escaños logrados hace cuatro años. Si fuera así, Mari Mar Blanco, que se presenta en el sexto puesto en la lista alavesa y es una de las incorporaciones más significativas en el PP como símbolo en la lucha contra ETA y en homenaje a las víctimas, no lograría su acta de parlamentaria.

No entran al reparto

El PP conserva posiciones en Gipuzkoa, territorio en el que se disputa un escaño con Eusko Alkartasuna, pero corre el riesgo de dejarse un vocal en Vizcaya. En plena convulsión ya por las presuntas tramas de espionaje y corrupción de Madrid cuando se elaboró la encuesta, los populares vascos no se benefician de unas elecciones sin Batasuna. Pese al retroceso, el grupo de Basagoiti tiene en su mano la alternancia en el poder en Ajuria Enea.

Eusko Alkartasuna es el otro partido que no rentabiliza la ausencia de la marca electoral de Batasuna. Ni en el reparto ni en el enganche de abertzales, pese a su anunciada apuesta soberanista. Aunque en 2005 se presentó en coalición con el PNV, EA formó luego grupo propio en el Parlamento con siete actas. En solitario, el cartel de Unai Ziarreta obtiene entre 2 y 4 vocales, y corre el riesgo de no sacar representación en Vizcaya, lo que dejaría fuera del hemiciclo vasco al mismo Ziarreta, cabeza de lista por este territorio. Gipuzkoa es su plaza fuerte.

Lo mismo le puede pasar a Javier Madrazo, quien se esfuerza por remarcar la condición de izquierdas de su grupo en la campaña. El candidato de Ezker Batua, que obtiene entre 2 y 3 electos, podría quedarse fuera de la Cámara, ya que está en peligro el escaño por Vizcaya, cartel que él lidera. Si se confirman ambos casos, puede darse el hecho inédito de que sólo tres fuerzas obtengan representación en ese territorio. La encuesta detecta que los entrevistados perciben las elecciones como una pugna entre dos alternativas y, por ello, concentran el voto entre las listas de Ibarretxe y López.

Aralar sí que rentabiliza la exclusión de D3M. En su segunda participación en unas autonómicas, la formación representada por Ain-tzane Ezenarro pega el estirón y pasa de uno a tres escaños, logrando presencia incluso en Vizcaya con su candidato Dani Maeztu. Además, crece en Gipuzkoa, su fortín. En porcentaje de intención de voto supera incluso a EA y EB, sus posibles competidores en busca del voto abertzale y de izquierdas.

Por último, UPyD emerge en la política vasca con un escaño, logrado por Álava en la plancha de Gorka Maneiro, presumiblemente a costa del PP. El partido de Rosa Díez se estrena en Euskadi con un parlamentario que podría valer su peso en oro. Todo es posible en Euskadi.

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