Una vida entre tesoros de dos ruedas

Tomás Ayerza lleva ya 52 años arreglando y restaurando bicicletas y motos. Ahora, a sus 62 años de edad, se jubila, aunque no aparca su afición por las motocicletas

E. ARRAIAGO DV.| TOLOSA.
Ayerza, con una motocicleta restaurada de Eibar, de 1948./
Ayerza, con una motocicleta restaurada de Eibar, de 1948.

Tomas Ayerza se jubila. Ayerza lleva ya 52 años arreglando y restaurando bicicletas, motos y motocicletas de todas las marcas y estilos, pero a él, que comenzó con tan sólo diez años a trabajar en el taller de su padre, le ha tocado bajar para siempre la persiana del popular taller 'Bi Onak' de Tolosa.

Tomás no puede olvidar cómo empezó a trabajar en el taller de la calle Enperadore. Un negocio familiar en el que trabajaban en total ocho trabajadores: su padre, dos de sus tíos y su hermano, junto a otros dos operarios. Ayerza asegura que «junto al taller había un cine. Recuerdo que siendo unos chavales hacíamos turnos para guardar las bicicletas de los baserritarras de Berrobi, Alegia, Asteasu... que venían los domingos a ver alguna película. Después, cuando acaba nos daban alguna propina de diez céntimos y nosotros tan contentos».

Poco a poco fue aprendiendo los secretos de su actual oficio y asegura que «en Tolosa y los alrededores todo el mundo andaba en bicicleta. Después empezaron las motocicletas, pero eso fue más tarde. Además la gente no tenía dinero como hoy en día y la verdad, que trabajo no nos faltaba».

Cuando empezó el tolosarra «sobraba el trabajo en el taller». ya que el taller del padre de Tomás «era el único de toda España en el que se arreglaban los depósitos de gasolina de las motocicletas y no dábamos abasto. Los de ahora son baratos y se sustituyen fácilmente, pero hace cuarenta años, no. Era otro mundo y otra manera de cuidar las motos. Entonces la gente limpiaba las motos y las trataba con cariño. Hoy en día lo único que le importa a la gente, sobre todo a los más jóvenes, es que corran».

Mecánico de la federación

Tomás Ayerza también llevaba en la sangre la afición por la reparación de bicicletas y durante muchos años fue mecánico de la Federación Española de Ciclismo. Junto a los mejores ciclistas como Gorostidi, Mendijira o Barrutia recorrió toda Europa «trabajé con ellos en todos los mundiales. Recorrí toda Europa: Italia, Francia, Alemania, Suiza, Checoslovaquia... La única zona donde no llegué fue a Rusia».

Ayerza era un hombre inquieto y durante esos años también fue director de la Escuela de Ciclismo Oria. «Fui director de la escuela de ciclistas Oria durante 25 años. De nuestra escuela salieron ciclistas de la talla de Abraham Olano, Iñaki Murua y entre las féminas, las hermanas Altolazabal. Durante muchos años trabajamos con 60 chavales».

La foto de Ocaña

El tolosarra asegura que guarda gratos recuerdos de aquellos años mientras explica que la imagen fotográfica que se puede ver en su tienda de la calle Enperadore «sólo hay tres copias de esta fotografía. Es del Tour de Francia en el que Luis Ocaña sufrió una grave caída y llego a meta gracias a la ayuda de Txomin Perurena, Gabica, Uriona... Perurena y Gabica le sujetan a Ocaña mientras pedalean». Una imagen muy dura de la que fue testigo Ayerza como mecánico de la federación y ahora recuerda entre añoranza y orgullo.

Grandes tesoros

A dos meses del cierre de su taller, Tomás sigue con las manos llenas de grasa y aceite de motor, porque trabajo no le falta. Ahora reconoce que trabaja menos «antes trabajábamos hasta los sábados y los domingos. Ahora no, los fines de semana descansamos». Aunque su mujer Arantxa Beobide asegura que siguen pasando muchas horas en el taller. Allí, sus clientes y los curiosos pueden ver bicicletas y motocicletas muy antiguas.

Ayerza está inmerso en estos momentos en la restauración de tres bicicletas para el Museo de Eibar. «Se trata de tres bicicletas hechas en Eibar. Son una BH, una Orbea y una ciclo estática GAC del año 48». Unos tesoros según Tomás a los que ha dedicado muchas horas para su restauración y «mucho mimo, porque la verdad, que son unas joyas. Muchas de estas bicicletas llegan llenas de roña y cuesta mucho tiempo restaurarlas, pero la gente las guarda porque eran de su madre o de su padre y las restauran aunque tengan que gastarse unos cuantos miles de euros».

Clientes de Mallorca

Entre los numerosos clientes de Ayerza se encuentra gente de Ibiza, Mallorca, Asturias, Etxalar, Palencia, Bilbao... todos ellos amantes de las bicicletas y motos, a los que no deja llevar sus 'tesoros' en remolques o por mensajería. «Tienen que venir a buscarlas porque no se las pueden llevar de cualquier manera» .

Tomás a lo largo de su vida ha restaurado unas 400 motocicletas entre las que destaca las de 1900 «son las más bonitas». Ahora cierra la persiana de su taller aunque, seguro, que no pierde su afición por restaurarlas, arreglarlas y saca algunas horas para recuperar esas joyas que muchos tienen en sus ganbaras.

También tendrá tiempo para colaborar en la Vuelta al País Vasco, como siempre.

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