El centro del ciclón atravesó Gipuzkoa a la 1 de la madrugada, dos horas antes de lo previsto

La intensidad de la borrasca provocó valores inéditos en velocidad de viento y tamaño de las olas. La presión se desplomó en cuatro horas

B. O.| SAN SEBASTIÁN.

DV. El centro de la perturbación meteorológica que atravesó ayer el País Vasco llegó a Gipuzkoa a la una de la madrugada, dos horas antes de lo previsto. Los registros del observatorio de Igeldo indican que a esa hora la presión se situó en 983 milibares. «En cuatro horas la presión bajó ocho milibares, dos milibares cada hora, lo que representa un desplome espectacular», explicaba ayer Margarita Martín, directora de la Agencia Estatal de Meteorología en Euskadi.

La ciclogénesis explosiva, denominación que los expertos adjudican al fenómeno meteorologico que barrió la cornisa cantábrica, dejó a su paso por Gipuzkoa valores inéditos en lo que se refiere a velocidad de viento y tamaño de olas. El observatorio meteorológico del aeropuerto de Fuenterrabía, por ejemplo, registró poco después de las seis de la mañana ráfagas de 151 kilómetros por hora, una velocidad nunca conocida antes en la instalación. Margarita Martín aseguraba que se trata de una efemérides, nombre que reciben aquellos valores meteorológicos que marcan un hito.

En Igeldo, sin embargo, el viento sopló con más moderación. Las ráfagas más violentas se midieron a la 1 de la madrugada y a las 8:30 de la mañana. La primera, que se produjo a la misma hora que el centro del ciclón pasaba por Gipuzkoa, dejó un valor de 113 kilómetros por hora y la segunda, de 126 kilómetros por hora.

Las cifras de la velocidad del viento resultaron más espectaculares en las boyas situadas mar adentro. La responsable de la agencia meteorológica precisó que en la de Matxitxako se llegaron a medir 187 kilómetros por hora y que en la de Cabo Bustos, en Asturias, el registro se quedó al borde de los 200 por hora: exactamente 198 kilómetros.

Además de provocar vientos huracanados, perturbaciones como la de ayer sacuden el mar de tal forma que desencadenan olas que superan con facilidad los diez metros. «En casi todas las boyas del Cantábrico las olas han estado por encima de los 13 metros de altura», indicaba Margarita Martín. El departamento vasco de Interior aseguró que en el cabo de Matxitxako se llegaron a medir picos de olas de hasta 21,5 metros, un valor sin precedentes. En San Sebastián, según las mismas fuentes, las máximas llegaron a los 13,5 metros mientras que en la bocana del puerto de Pasajes se registraron alturas máximas de 11, 8 metros.

Hacia el Golfo de León

Los efectos de la profunda borrasca se prolongaron durante buena parte de la mañana e incluso durante las primeras horas de la tarde. «Está durando más de lo previsto», decía la responsable del centro meteorológico, que señalaba que el destino de la perturbación era el Golfo de León. «La depresión, cuyo centro estaba a media mañana a la altura de Burdeos, va a atravesar Francia de oeste a este perdiendo fuerza y se situará en el Golfo de León, desde donde va a provocar una fuerte tramontana en la costa de Girona».

Hay que remontarse casi diez años para traer a la memoria una borrasca de una magnitud semejante a la de ayer. Margarita Martín recuerda que el precedente más próximo fue la tormenta Lottar, en diciembre de 1999, que dejó vientos de 180 por hora en el suroeste francés.

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