El experto que certificó los hallazgos de Iruña-Veleia fue reprobado por el Gobierno Vasco

Rubén Cerdán, supuesto físico nuclear, trabajó ocho años en Legutiano como técnico municipal de medio ambiente. Ninguna institución ha visto su título

MARÍA JOSÉ CARRERO| VITORIA.
Cerdán y Gil, a la derecha, cuando presentaron las análiticas. /ONANDIA/
Cerdán y Gil, a la derecha, cuando presentaron las análiticas. /ONANDIA

DV. «Se ha realizado un estudio en base a una serie de premisas sin verificar su veracidad». Así arranca un informe de 2006 del Gobierno Vasco al referirse a un estudio sobre un polígono industrial proyectado en Legutiano que realizó Rubén Cerdán, a quien el Ayuntamiento de este municipio alavés tenía contratado en aquella fecha como técnico de medio ambiente. Pese a tener un contrato anual de 36.000 euros, Cerdán había cobrado por su dictamen 10.600 euros, de los cuales la mitad fueron pagados por el propio Consistorio y el otro 50% por la Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial (Spri). El informe del Ejecutivo autónomo cuestionaba por completo el trabajo de Cerdán al afirmar, entre otras cuestiones, que «se han ido modificando datos meteorológicos...» o «no se han tenido en cuenta valores reales...».

24 de noviembre de 2006. El responsable de las excavaciones de Iruña-Veleia, Eliseo Gil, convocó a los medios de comunicación. Quería responder a tres profesores de la Universidad del País Vasco -los lingüistas Joaquín Gorrochategui, Joseba Lakarra y el historiador Juan José Larrea- por haber cuestionado la autenticidad de las inscripciones encontradas en el yacimiento. Gil no estaba solo. Le acompañaban una serie de colaboradores, entre los que figuraba Rubén Cerdán, presentado como físico nuclear por la Universidad del Tel Aviv y coordinador de las analíticas realizadas a las piezas.

Gil y Cerdán afirmaron que, según los estudios «altamente especializados», los dibujos de temática cristiana, como el primer Calvario conocido de la Cristiandad, eran del siglo III. Con la misma contundencia, fecharon entre los siglos IV y VI los escritos con las primeras palabras comunes del euskera. Hablaron de «evidencias arqueológicas», de «analíticas de Carbono 14» y de otras pruebas realizadas en países europeos y Estados Unidos.

Aunque Gorrochategui insistía en sus dudas cada vez que tenía oportunidad de hacerlo, la Diputación alavesa, propietaria del yacimiento, nunca se cuestionó si podía estar ante un posible fraude. Tampoco lo hizo EuskoTren, empresa pública que financiaba la excavación con 3,7 millones de euros en una década. El debate, en cambio, estaba al rojo vivo en los foros de Internet con un protagonista estelar: Rubén Cerdán. Más de un internauta expresaba sus dudas sobre la competencia del físico nuclear y sobre su titulación.

La pasada primavera, DV comprobó en el Ministerio de Educación que, en el supuesto de ser licenciado en Física, su título no estaba convalidado en España, tal y como él mismo admitió a este periódico. El pasado 21 de noviembre, a los dos días de estallar el escándalo sobre la falsedad de los grafitos, Eliseo Gil eludió contestar a este diario al ser expresamente preguntado por la titulación de su colaborador. Días después, cuando en una rueda de prensa se refirió a sus valedores, en ningún momento le presentó como físico nuclear.

Un desconocido

¿Quién es este controvertido personaje? Ni siquiera en el Ayuntamiento de Legutiano, donde ha estado ocho años contratado gracias a su estrecha amistad con un concejal del PNV, saben nada de este madrileño que, a mediados de los noventa, recaló en el pueblo. Tampoco lo saben en la Diputación de Álava, pese a haber publicado estudios que llevan su autoría. En la contraportada de uno de ellos -dedicado al yacimiento de La Hoya y firmado con la co directora de las excavaciones de Veleia, Idoia Filloy, y con el responsable del museo de Ciencias Naturales-, Cerdán figura como «Doctor en Física Nuclear y Química Física 1983 por la Universidad Politécnica de Tel Aviv», además de haber trabajado para «empresas del sector aeroespacial y de defensa».

Con este currículo no es de extrañar que, en 1998, participase en el Congreso Internacional sobre Inclusiones en Ámbar, celebrado en Vitoria. Lo hizo como experto del Centro de Tecnologías Aeronaúticas de Miñano, junto a investigadores de todo el mundo. Un poco antes había trabajado en el Laboratorio de Ensayos Industriales de Álava -LEIA-, de donde fue despedido, al parecer, por no tener la preparación adecuada.

En 2004, ya como técnico de medio ambiente en Legutiano, urgió el vaciado del pantano de Albina tras detectar «fisuras» en su muro de contención, mientras la Confederación Hidrográfica del Ebro lo negaba.

En las elecciones municipales de mayo de 2007, EA se hizo con la alcaldía de Legutiano. En octubre vencía el contrato de Cerdán y no se lo renovó. ¿Motivos?«Sólo nos mete en líos y nunca hemos visto su título», comenta un representante de este Ayuntamiento que opta por el anonimato «para no tener problemas con él»..

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