«Cantando unes sentimientos, ideas y teatralidad»

Entrevista a Miren Urbieta y Elena Barbé, dos jóvenes sopranos donostiarras

MARIA JOSÉ CANO |
Miren Urbieta y Elena Barbé. /M. Fraile/
Miren Urbieta y Elena Barbé. /M. Fraile

Tienen 25 años, representan a una nueva generación de cantantes nacidas y formadas en San Sebastián y sienten verdadera pasión por la música. A Miren Urbieta y Elena Barbé les unen muchas cosas.

Las dos jóvenes sopranos, que tuvieron una importante puesta de largo en el Concierto de Navidad de EL DIARIO VASCO, han crecido en el mundo coral. A ambas también les vincula la decisión de formarse como cantantes solistas.

Este curso finalizarán sus estudios en el Centro Superior de Música del País Vasco, Musikene, con las profesoras Ana María Sánchez y Maite Arruabarrena y, si todo va bien, pronto afrontarán una nueva etapa en la que pasarán a ser profesionales. Hemos querido conocer los primeros pasos, la trayectoria, las inquietudes y los sueños de estas cantantes donostiarras.

Probaron con el txistu, el clarinete o el piano, pero llegó un momento que el canto les atrapó. Ahora, y tras varios años estudiando en Musikene, se presentan como la nueva savia de la lírica. Las dos sopranos se preparan a conciencia para lanzarse a emular a Joan Sutherland o Ileana Cotrubas. Tienen cualidades y desbordan ilusión.

¿Qué tiene el canto para que decidiera dedicarse a ello?

Miren: Siempre me ha gustado cantar y disfruto mucho haciéndolo, ya sea en grupo o en solitario, moderno o lírico. Es una unión de sentimientos por la música, expresión de ideas y textos y algo de teatralidad.

Elena: No recuerdo haber tomado la decisión de dedicarme al canto. Mi vida siempre ha estado muy vinculada a la música. Desde muy pequeña me ponía La Flauta Mágica de Mozart. El canto te da la posibilidad de crear algo bello que conmueve y que te permite expresarte.

Se iniciaron en la música como miembros de un coro. ¿Cómo se produjo el paso hacia la formación como cantante solista?

Miren: Comencé cantando en la Escolanía del Corazón de María y después en la Coral. Luego me introduje en los cursos de dirección coral de la federación y fue allí donde muchos me animaron a estudiar canto como solista. Hasta entonces yo estudiaba clarinete y Magisterio de Educación Musical y no me había planteado nunca la opción de estudiar canto.

Elena: Cuando entré en el Orfeón pensé que para estar a su altura necesitaba trabajar mi voz, y así fue como empecé a estudiar. En los conciertos del Orfeón me quedaba entusiasmada cuando había solistas. Tuve suerte de caer en manos de una buena maestra que me apoyó y me enseñó mucho.

Su carrera sigue vinculada a la música coral, concretamente al Orfeón Donostiarra. ¿Qué le ha aportado en su vida profesional?

Miren: Me ha dado la oportunidad de crecer como directora de coros infantiles. Yo dirigía la Escolanía del Corazón de María, pero nunca había dirigido un grupo tan grande de niños y jóvenes.

Elena: Me ha aportado mucho, tanto en mi aprendizaje, como desde el punto de vista humano. Desde muy joven Sani me ponía a hacer solos y eso te curte como solista. Pero lo que más le debo al Orfeón es lo que he aprendido de música, de interpretación o del funcionamiento de los teatros. He tenido el ejemplo de los mejores cantantes y directores.

¿Se puede compaginar la pertenencia a un coro con una carrera como soprano solista?

Miren: Todo va por etapas. Si vienes del mundo coral sí, pero sólo al principio, puesto que como toda carrera, ésta también requiere mucha dedicación. Yo he cantado con Kup Taldea hasta este año y hace tres que lo hago también con Conductus Ensemble, pero cada vez se hace más difícil compaginar la agenda y el estudio.

Elena: Es complicado. Para ser útil en un coro tienes que renunciar a tu voz para buscar un resultado conjunto. Esto va en contra de lo que un solista busca en todo momento: potenciar al máximo su voz. Por otro lado, ésta tiene un límite y no se debe cantar mas de unas horas determinadas al día.

Ha estudiado en San Sebastián y actualmente se perfecciona en Musikene. ¿Hoy en día es posible conseguir un buen nivel musical sin salir de Gipuzkoa?

Miren: Yo creo que sí se puede conseguir un buen nivel musical aquí, pero también creo que la formación de una persona implica conocer lo que hay más allá de su barrio, ciudad o provincia. Además, en el mundo de la música estar en un lugar lejano te abre puertas en casa.

Elena: En el fondo es un trabajo muy personal. Es imprescindible estar en buenas manos y en un centro como Musikene lo estás, pero es uno mismo quien se crea. Por otro lado, una cosa es formarse desde el puno de vista académico, y otra muy diferente es salir a un escenario y ser un profesional. Musikene es uno de los mejores centros de Europa con un profesorado muy bueno que tiene un nivel de exigencia muy alto.

¿Cómo definiría su experiencia como alumna de Musikene?

Miren: Dura, porque he compaginado siempre el estudio con el trabajo; gratificante, porque he notado mi evolución, e intensa, con muchas experiencias para el recuerdo. Es un centro con un alto nivel de exigencia y de formación. Tenemos la suerte de contar con profesores muy buenos.

Elena: Realmente buena. Tengo unos maestros excelentes en todas las asignaturas, que me apoyan y ayudan. A Musikene vienen grandes intérpretes a darnos clase cada semana desde cualquier lugar de Europa.

¿Tiene pensado lo que va a hacer cuando termine sus estudios?

Miren: Mi intención es seguir estudiando e ir abriéndome paso como cantante solista. Dónde, cómo y cuándo todavía no lo sé.

Elena: Estoy en ello. Seguramente vaya a alguna Ópera Estudio o a una escuela europea.

¿Cree que es fácil vivir del canto?

Miren: No, pero como en cualquier otra profesión, creo que se puede llegar a muchos sitios.

Elena: Es como todo, hay que intentar sobrevivir. Lo que está claro es que vivir en España del canto es muy difícil, al menos cuando no eres un cantante de primera línea o no tienes experiencia.

Ya ha cantado como solista en citas importantes. ¿Puede más la emoción o los nervios?

Miren: Siempre hay mucha emoción, pero también nervios.

Elena: Nervios pocos. En todo caso, siento mucha responsabilidad y mucha emoción.

Ese teatro o auditorio en el que le gustaría cantar.

Miren: Muchos. La Scala de Milán, Liceo de Barcelona, Metropólitan de Nueva York...

Elena: Sin ir más lejos, en la Quincena Musical.

¿Y géneros? ¿Alguno preferido?

Miren: En estos momentos mi carrera se centra más en la ópera, pero no descarto ningún otro estilo. Me gusta mucho el oratorio.

Elena: Pienso que hay que tratar de ser lo más completo posible y formarse en todos los géneros, pero hoy por hoy me quedo con la ópera y el oratorio.

¿Y en cuanto a estilos? ¿decidió ser cantante para interpretar algún rol u obra concreta?

Miren: No. Siempre he sido muy abierta en ese sentido. Me gusta hacer de todo.

Elena: Tengo predilección por Mozart, Bellini y Strauss. Me encantaría cantar Pamina de La Flauta Mágica de Mozart.

Su cantante favorita es...

Miren: Me encanta Joan Sutherland por su virtuosismo y su voz, y me gusta muchísimo el timbre y el gusto de Anna Netrebko, pero hay tantas...

Elena: Lucia Popp e Ileana Cotrubas. Han sabido escoger los roles que les convenían en cada momento y han logrado mantener y mejorar sus cualidades vocales.

¿Cuáles son sus proyectos más inmediatos?

Miren: El más importante es el recital de fin de carrera, para el que estoy trabajando duro. Además, en febrero participaremos las dos en el estreno de la ópera Juan José de Sorozabal. Compartiremos escenario con nuestras profesoras de canto.

Elena: Esa misma ópera y varios recitales con piano para la Asociación de Ópera y Conciertos de Elda, el Festival de Música Barroca de Segorbe y el de Música Sacra de Benidorm.