Botas chinas que son venenosas

Una vitoriana lidera una plataforma de afectados por una sustancia en calzado chino y que provoca graves quemaduras. La presencia de dimetilfumarato ha sido denunciada en España y en Europa

MARTA ZABALETA| VITORIA.
Detalle de los pies de una de las afectadas por dimetilfumarato.Una mujer se prueba unas botas./
Detalle de los pies de una de las afectadas por dimetilfumarato.Una mujer se prueba unas botas.

DV. Una sustancia denominada dimetilfumarato -clasificada como «nociva por vía dermal» por el Ministerio de Sanidad y Consumo y usada en productos de fabricación china- podría estar causando eccemas, ampollas y quemaduras en el cuerpo a cientos de consumidores. La alarma saltó en España hace apenas dos meses al detectarse tres casos de «reacción alérgica grave» -dos en Murcia y uno en Barcelona- por contacto con unos sofás-relax de origen chino. Desde entonces, los casos de alergia producidos presuntamente por esta sustancia se han multiplicado y han saltado de sector.

Y es que, ahora, es la industria del calzado, distribuidores y comercializadores incluidos, la que está en el centro de la polémica de los productos chinos contaminados. Porque, pese a tratarse de botas, zapatillas y zapatos el calzado infectado por el dimetilfumarato se puede encontrar en todo tipo de zapaterías.

El origen de esta suerte de epidemia se encuentra, al parecer, en unos pequeños saquitos introducidos en el interior de las botas intoxicadas. Y es que, en vez de contener gel de sílice -empleado para absorber la humedad- estas bolsitas encierran dimetilfumarato para preservar el calzado de los hongos. Sin embargo, lejos de actuar como agente antihumedad o antihongos -su uso como biocida está, de hecho, prohibido- esta sustancia provoca graves reacciones alérgicas y quemaduras en la piel.

«Como un botijo»

El saltó hace escasas semanas en la web www.todoalergias. com, a raíz de la denuncia de Marga Santamaría, una afectada vecina de Vitoria, que colgó en este portal una foto de su pie en pleno proceso de inflamación. Su caso destapó entonces la caja de los truenos y puso en la pista de la posible causa de su dolencia a decenas de afectados de toda España.

Y es que, la reacción que provoca el dimetilfumarato nada más entrar en contacto con la piel es idéntica en todos los casos detectados hasta la fecha: picor que luego se transforma en hinchazón, sarpullidos, ampollas, enrojecimiento y oscurecimiento de la piel.

El proceso alérgico se desata pocas horas después de que el pie entre en contacto con la bota infectada con dimetilfumarato. «Comienzas a sentir picor. Poco a poco, el pie se va inflamando y enrojeciendo hasta que se pone como un botijo», explica Marga Santamaría, que lidera la plataforma de afectados creada a través de todoalergias.com.

Más adelante, los primeros síntomas dan paso a un cuadro de dolor «agudo» para que el que sólo existe tratamiento médico sintomático: corticoides en crema aplicados en los pies, inyectados u orales para reducir la inflamación, antihistamínicos para contrarrestar la reacción alérgica y antibióticos para prevenir una posible infección. Pese a ello, puede llegar a transcurrir «más de un mes» hasta que las quemaduras desaparecen y el paciente es capaz de recuperar su vida normal.

Mientras que en España las autoridades sanitarias no han elevado ninguna alerta, en varios países de la Unión Europea el ha adquirido dimensiones desproporcionadas. En Italia, por ejemplo, la Policía se incautó a finales de septiembre de más de un millón y medio de zapatos procedentes de China que, según los análisis, contenían una sustancia «altamente tóxica».

Semanas más tarde, el dimetilfumarato hizo saltar las alarmas en Francia, donde ya se había detectado un importante brote alérgico provocado por una gama de sillones y sofás-relax fabricados en China y comercializados en Europa por diversos distribuidores como Conforama.

El pasado mes de junio esta misma empresa retiró los sofás del mercado y remitió una carta a todos los compradores ofreciéndoles un cambio de sofá o el reembolso del dinero. Desde entonces, 800 personas han efectuado la devolución y 400 más han pedido una indemnización por haber sufrido reacciones alérgicas de diverso grado. En el Reino Unido, el brote alérgico fue advertido ya a finales del año pasado y se calcula que el número de afectados puede rondar los 2.000.