Los adolescentes vascos siguen los pasos de sus padres

Los chicos y chicas de 14 a 17 años reproducen «los mismos patrones sociales y de género» vigentes entre los adultos actuales

JULIO ARRIETA| SAN SEBASTIÁN.

DV. Los adolescentes vascos valoran la amistad y en el futuro quieren perseguir «un sueño» y desarrollar su propio proyecto personal. Pero a pesar de lo mucho que la sociedad ha avanzado en cuestiones de igualdad de sexos, están condicionados por los patrones sociales «y de género vigentes». Ellas gastan más en ropa y ellos en videojuegos. Las chicas se preocupan por su estética mientras que los chicos prefieren fortalecer su físico en el gimnasio. A la hora de imaginar su futuro, ellas quieren encarnar el arquetipo de 'mujer-maestra-médico' y ellos el de 'hombre-ingeniero-técnico'. Estos perfiles se reflejan en un estudio realizado por el Instituto Vasco de la Mujer-Emakunde dado a conocer ayer.

'Las y los adolescentes vascos: una aproximación desde el empoderamiento' es el resultado de una serie de encuestas realizadas durante el curso académico 2007/08 a 970 chicas y chicos residentes en el País Vasco, estudiantes de 3º y 4º de ESO y 1º de Bachillerato. Según explicó la directora de Emakunde, Izaskun Moyua, esta investigación, la primera en su tipo realizada en Euskadi, ofrece una «fotografía de situación» del colectivo adolescente, «anticipa algunas tendencias o pautas de comportamiento» de estos chavales cuando sean adultos y «posibilita un acercamiento al colectivo adolescente desde una perspectiva de género», es decir, identifica las diferencias entre chicas y chicos. Moyua observa «carencias en términos de igualdad, pero también avances».

Progresos

Respecto a las generaciones anteriores de mujeres, la directora de Emakunde destacó como un notable progreso que las chicas den prioridad a la amistad y a la «voluntad de perseguir un sueño» por encima de convivir con una pareja y tener descendencia. Sin embargo, el informe refleja modos, maneras y conceptos muy lastrados por los denominados «roles tradicionales de género». A pesar de que ocho de cada diez forman parte de «una unidad de convivencia nuclear» -una familia con hijos- son pocos los adolescentes que colaboran en las tareas del hogar -cuatro de cada diez reconoce que no hace ni los trabajos más sencillos-. Pero a la hora de hacer las camas, ordenar su propio cuarto o cocinar, las chicas se prestan más que sus coetáneos masculinos -33,6% frente al 26,3%-.

En el ámbito económico, el estudio refleja que el 66,5% de los adolescentes vascos recibe una paga semanal que oscila entre los 5 y los 20 euros. «Se produce una ligera mayor asignación hacia ellos» y «a pesar de que la estructura de gasto es prácticamente la misma, pueden apreciarse algunas diferencias» en función del sexo. 'Ir de fiesta' es el principal capítulo de gastos en todos los casos. Más de la mitad de los adolescentes (55,5%) forma parte de un «grupo de pares mixto». Es decir, una cuadrilla de amigos con la que pasan parte de su tiempo libre «en la calle, en el parque o en otros lugares públicos». La hora de volver a casa durante los fines de semana oscila entre las 10 y las 12 de la noche, pero es más restringida para las féminas.

En cuanto al ocio, el informe refleja que tanto chicos como chicas se entretienen sobre todo escuchando música, viendo la tele o navegando por Internet. Pero a partir de estas actividades aparecen las diferencias, porque de hecho las chicas tienen menos tiempo libre 'real'. Ellas dedican más tiempo diario a las actividades extraescolares, hacer los deberes de clase y a estudiar. Tal y como destacó Moyua, «las adolescentes experimentan un mayor grado de presión desde distintos agentes, fundamentalmente los progenitores, para que abandonen aquellas actividades que no se encuentran relacionadas con su formación, sobre todo las deportivas, pero también otras como el aprendizaje de un instrumento musical».

En cuanto al físico, el estudio destaca que «casi la totalidad del colectivo de adolescentes vascos de entre 14 y 17 años realiza una práctica de cuidado, si bien ese interés presenta reveladoras diferencias de género». En el caso de los chicos este interés se orienta hacia el deporte, mientras que ellas dan mayor importancia a «la imagen y el control de la alimentación».

Hay que señalar que el 14,6% de los encuestados afirma que «alguna vez» se ha sentido molestado por «referencias a su cuerpo». Si se desglosa este porcentaje por sexos, se descubre que el 21,4% de las chicas -2 de cada 10- ha sufrido este tipo de acoso, frente al 7,6% de los chicos.

Carreras diferentes

En cuanto a sus futuros estudios, siete de cada diez adolescentes tiene una clara orientación universitaria, una tendencia más marcada en el caso de ellas (78,1%) que de ellos (61,6%). Las diferencias se hacen más claras cuando se detallan los estudios preferidos por unos y por otras. Las chicas se decantan por las titulaciones sociales, jurídicas y de la salud, mientras que los chicos prefieren las carreras técnicas, «las más valoradas social y económicamente». Las «enseñanzas técnicas» son escogidas por el 43,8% de los jóvenes y sólo por el 12,2% de las chicas.

Según las conclusiones del estudio realizado por Emakunde, «puede sostenerse que nos hallamos ante un colectivo de adolescentes residentes en nuestras comunidad autónoma, nacidos entre los años 1991 y 1994, con pautas de comportamiento cotidianas y códigos de valores que pueden ser considerados como 'normalizados'», que -tal como aclaró Moyua- es tanto como decir «'cercanos' a los patrones establecidos, desarrollados y esperados por las generaciones adultas en la actualidad». Cuando los adolescentes imaginan su futuro, proyectan en él modos de vida «que no difieren en demasía» de los que observan en sus progenitores, lo que no significa que vayan a reproducirlos exactamente.