«El caso de Iruña-Veleia es especialmente grave porque manipula la historia»

«Lo que ha pasado debería servir para abrir un diálogo sobre el origen de los vascos», afirma

N. AZURMENDI|
Almagro Gorbea, en un yacimiento de Ávila, en verano. /H. SASTRE/
Almagro Gorbea, en un yacimiento de Ávila, en verano. /H. SASTRE

Catedrático de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Real Academia de la Historia, de cuyo Gabinete de Antiguedades es responsable, Martin Almagro Gorbea (Barcelona, 1946), catalán de madre alavesa, no tuvo ninguna duda al calificar de falsos -sin recurrir a presunciones o suposiciones- los hallazgos de Iruña-Veleia. Sus afirmaciones le valieron una amenaza de querella por parte de Eliseo Gil, el arqueólogo responsable de la excavación.

- Usted no dudó el calificar de fraude los hallazgos de Iruña-Veleia, y el tiempo le ha dado la razón. ¿Cree que se puede hacer alguna lectura constructiva del fiasco?

- Yo creo que sí, pero en primer lugar quisiera precisar esa afirmación, porque cuando supe por primera vez por la prensa de los hallazgos de Iruña-Veleia pensé que nos encontrábamos ante datos nuevos de los que podíamos aprender, pero tardé muy poco en decepcionarme. En cuanto ví la primera fotografía observé dos o tres cosas que no podían ser... En una puedes equivocarte, pero no es tan fácil hacerlo en dos o tres y, además, lo comenté con varios colegas y todos tuvieron la misma impresión: no podía ser más que falso. Lo que no entiendo es cómo una falsificación tan burda está dos años muñéndose y se hace el paripé de la comisión de sabios durante tanto tiempo cuando el engaño era claro. El segundo punto que me extrañó es cómo estas cosas suceden en el País Vasco y sobre temas enormemente sensibles, como su Prehistoria y su lengua. Y la conclusión que se saca es que hay una interrelacion entre estos engaños y supercherías y una forma de manipular la historia que tiene sus consecuencias en la medida en que pueda haber detrás la intención de cambiar la lengua de una gente que nunca en su vida, ni en la prehistoria ni después, ha hablado vasco. Por eso es especialmente grave el caso de Iruña-Veleia, porque manipula la historia y la memoria de la sociedad. Tiene unas connotaciones que yo diría que son un verdadero documento de historia contemporánea del País Vasco que se relaciona con el estado de la sociedad, de la manipulación ideológica por parte de unas élites que hacen creer a la sociedad cosas que no son.

- A su juicio, por lo tanto, hay intereses políticos, pese a que han caído en la supuesta trampa partidos políticos de sensibilidades muy diferentes respecto al euskera. Y profesionales de la arqueología.

- Yo en el tema de la política no me meto. Los responsables políticos, que paguen, sean del partido que sean, pero si hubiera buenos técnicos al cargo de esas responsabilidades administrativas cosas así no pasarían. Esto no sucedería en Francia o en Inglaterra.

- Pero ha sucedido en Francia, en Inglaterra, en España... Falsificar la prehistoria y la historia es una costumbre muy arraigada.

- Claro, ha habido muchas supercherías, pero ninguna como ésta. Además, lo que en los siglos XVIII o XIX resulta divertido es inadmisible en el siglo XXI. Lo que hay que preguntarse es a quien le beneficia, porque nadie -salvo algún arqueólogo que quiera divertirse- lo hace si no tiene un móvil, un interés. Por eso creo que es interesante reflexionar sobre lo que ha sucedido, no para flagelarnos o con complejo de culpabilidad. Si queremos ser una sociedad desarollada del siglo XXI cosas así no pueden suceder, no podemos caer en estas trampas. Y cuando caemos con tanta facilidad, habrá que preguntarse por qué.

- Volviendo al inicio, ¿puede servir para algo lo sucedido?

- Creo que debería servir para abrir un diálogo general sobre el origen de los vascos y desmitificarlo, y para ver dónde ha estado el fallo que ha llevado a emplear mal los recursos públicos en vez de utilizarlos bien. Yo hubiera reunido a los sabios para eso, creo que hubiera sido bastante más rentable que lo que se ha hecho.