La Asamblea de Kutxa rechaza la fusión

El proyecto de integración logró 63 votos a favor, 33 en contra y cuatro abstenciones. A la Asamblea acudieron 100 compromisarios, lo que hubiera requerido 67 votos favorables

SAN SEBASTIÁN | PILAR ARANGUREN
Asamblea de Kutxa para votar la fusión con BBK. [FRAILE]/
Asamblea de Kutxa para votar la fusión con BBK. [FRAILE]

udo ser. Aunque las quinelas estaban abiertas, la votación final no dejó de ser una sorpresa, y cayó como un jarro de agua fría en la sala de prensa de la Kutxa en la calle Garibay. Pero la votación no dejaba lugar a dudas. La Asamblea de la caja guipuzcoana rechazó el proyecto de fusión con la BBK propuesto por sus dirigentes.

La propuesta contó con el voto favorable de 63 compromisarios, mientras que 33 votaron en contra y cuatro se abstuvieron. Teniendo en cuenta que a la Asamblea acudieron por primera vez en su historia los cien miembros, para que el proyecto saliera adelante se requería el apoyo de 67 compromisarios, ya que los estatutos establecen que tiene que ser aprobado por dos tercios del quorum.

A priori, el proyecto contaba con los votos favorables del PNV y EA, que cuentan con 51 compromisarios en la asamblea, así como con los nueve de CC OO, dos de Pixkanaka Kaskari, uno de Aralar y tres de Ezker Batua, con lo que se quedaban a las puertas de lograr el respaldo necesario a falta de un voto.

En contra se habían posicionado el PSE, que cuenta con 18 miembros en la Asamblea, el PP, que tiene tres, Banatuz que tiene una representación de ocho miembros, ANV con tres, ELA, con uno y LAB, con uno.

El PSE había solicitado en dos ocasiones que la votación tuviera carácter secreto, una de forma verbal hace dos semanas y por segunda vez el viernes pasado por escrito y con requerimiento notarial.

Banatuz pidió voto secreto

No obstante, según pudo saber ayer DV, la plataforma de impositores afín a la izquierda abertzale, Banatuz, también solicitó que el sufragio fuera secreto antes incluso que lo hiciera el PSE, aunque no transcendió públicamente.

El hecho de que la votación fuera secreta había levantado todo tipo de especulaciones sobre la posibilidad de que se produjeran desmarques de algunos compromisarios respecto de las indicaciones de su respectivos partidos o sindicatos. Los bailes que se apuntaban eran muchos, aunque la mayoría apuntaban al PSE, por ser quien había solicitado el voto secreto.

Las críticas llegaron hasta el punto de que los dirigentes del PP señalaron que el «PSE había pactado con el PNV y que había pedido el voto secreto para votar una cosa diferente a lo que decían en público». Una acusación que era negada insistentemente por los líderes del PSE, que afirmaban que sus compromisarios iban a votar en contra de la fusión.

Con este ambiente de incertidumbre comenzó ayer a las siete y media de la tarde la Asamblea extraordinaria convocada por Kutxa para que sus compromisarios votaran el proyecto de fusión. Una hora y media antes se celebró una asamblea ordinaria, que no dejaba de tener su interés, ya que todas las miradas estaban puestas en el quorum. A esta primera cita acudieron 98 compromisarios, una cifra que de repetirse en la segunda asamblea hubiera dado pie a que el proyecto saliera con 66 apoyos. A esta asamblea faltaron un compromisario de ANV y otro de Banatuz.

Pero en la segunda asamblea, la decisiva, se completaron los cien compromisarios, lo que hacía presagiar un votación más reñida. Además la incertidumbre se hacía mayor ya que la portavoz del grupo municipal de EB en el Ayuntamiento de San Sebastián, Duñike Agirrezabalaga, señaló a un medio cuando entraba que «no estaba claro cuál iba a ser la orientación del voto de los tres compromisarios de EB».

En la sala de prensa de Kutxa la tensión iba creciendo por instantes y a medida que se acercaba el recuento los nervios se palpaban entre los responsables de Kutxa que se encontraban allí. Una llamada telefónica terminaba de disipar las dudas. Y a partir de ahí las interpretaciones.

La que parecía más evidente era que los tres representantes de EB se habían abstenido, yendo en contra de la indicación realizada por el secretario general de su partido, Javier Madrazo, de votar a favor de la fusión. Una postura que no extrañaba excesivamente, dado que dichos representantes se encuadran entre los críticos a la línea oficial.

No obstante, tras la votación, el portavoz de EB, Mikel Arana, insistía en que las orientaciones eran de votar a favor y que ayer por la mañana mantuvieron un encuentro para dejar clara dicha postura, con lo que no dudaba del voto de sus representantes.

Con todo, aunque el proyecto hubiera logrado tres votos más tampoco habría salido adelante, ya que hubiera faltado uno para llegar a los 67. El hecho de que salieran cuatro abstenciones también deja entrever que un compromisario de los teóricos opositores terminó decantándose por esta opción. Aunque la Asamblea de la BBK respaldó la fusión, con 68 votos a favor y 26 en contra, no sirvió para nada, ya que el rechazo en la Kutxa no es recurrible al tratarse de un escrutinio secreto.

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