«Los textos de Veleia son del siglo XXI»

El académico de Euskaltzaindia asegura que expertos internacionales se han negado a emitir informes «ante la obviedad de la falsedad»

MARÍA JOSÉ CARRERO|
Joseba Lakarra, con el grupo escultórico 'Mutantes', de Koko Rico, instalado en la biblioteca. /E.. ARGOTE/
Joseba Lakarra, con el grupo escultórico 'Mutantes', de Koko Rico, instalado en la biblioteca. /E.. ARGOTE

Joseba Lakarra (Arratzu 1961) fue el segundo lingüista, después de Joaquín Gorrochategui, en cuestionar los hallazgos de Iruña-Veleia. Lo hizo en EL CORREO mediante un artículo coelaborado con el profesor de Historia Medieval de la Universidad del País Vasco Juan José Larrea. Después, ha formado parte de la comisión de expertos creada por la Diputación de Álava para estudiar las inscripciones -dibujos y textos- hallados en miles de cerámicas, piedras y huesos. Su informe, como el de los otros 25 expertos, no deja resquicio a la duda. «Los textos son del siglo XXI», asegura y expresa su deseo de pasar página. «Esto no tiene más recorrido, salvo que se derive al juez», zanja.

-El ex director de las excavaciones de Veleia, Eliseo Gil, califica de «opiniones» los informes de 26 expertos de varias universidades. ¿Le duele?

-Cuando todos decimos lo que decimos, lo que él dice no se sostiene. Filólogos, historiadores, arqueólogos, epigrafistas, físicos y químicos coincidimos en el dictamen. En la última reunión, el representante de los arqueólogos le dijo a Eliseo que había fallos muy graves de método. El químico dijo que las pruebas aportadas de laboratorios extranjeros eran incompletas.

-Eliseo Gil se niega a hablar de la autenticidad o falsedad de las epigrafías, porque dice que no es su disciplina. ¿Qué opina?

-Nadie discute sobre piedras, sino de lo que en ellas está escrito. No entiendo cómo alguien (Eliseo) va a una rueda de prensa a presentar una caja de cuyo contenido no está seguro cuando el contenido es el euskera, el latín, los jeroglíficos, los dibujos...

-¿Es cierto que investigadores de prestigio de universidades tanto españolas como de otros países se han negado a emitir un informe ante la obviedad de la falsedad?

-Sí, sí. Yme consta que algunos informes de los emitidos, además de claros y contundentes, son bastante más breves que los nuestros porque el tema no daba más de sí.

-Los lingüistas vieron enseguida el engaño. ¿Por qué no han hablado otros especialistas, por ejemplo, historiadores y arqueólogos?

-El artículo que envié a EL CORREO estaba también escrito por Juanjo Larrea, que es profesor de Historia Medieval. En esa misma época, Antonio Rivera escribió algo que si se mira con cierta distancia ya era suficientemente claro. Los dos han hecho lo que estaba en su mano para que el nombre de la Universidad vasca quedara en su lugar. En cualquier caso, estoy muy satisfecho al comprobar que estas falsificaciones no nos las hayan colado a los filólogos vascos.

-¿Se atreve a poner fecha a las fasificaciones?

-Mi hipótesis es que los textos aparecidos son de anteayer, sin ninguna duda, hablamos del siglo XXI.

-¿Cómo se ha llegado a esto?

-Cada año hay miles de falsificaciones. La mayoría no llega a ningún sitio porque las para el arqueólogo que excava.

-¿Qué lección hay que sacar de este escándalo?

-Que se dan subvenciones muy alegremente. Los profesores de Universidad, cuando pedimos dinero para un proyecto de investigación, tenemos que superar un montón de filtros, acreditar una tesis doctoral, una oposición y someternos a una pre-evaluación.

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