Esto no es belvis de la jara

AINGERU MUNGUÍA

Hablar de la caza siempre levanta ampollas, sobre todo entre los cazadores. Pero la cuestión que aquí se debate tiene más que ver con la lógica de unas mínimas normas que deben cumplirse en una ciudad, que con el clásico juicio sumarísimo sobre «caza sí o caza no» en virtud de valores de respeto al medio ambiente.

El Ayuntamiento se ha cargado de razones para solicitar la prohibición de la caza en Ulía. Esta práctica está regulada por un decreto foral pero el informe realizado revela palmarios incumplimientos. Aunque no se produjeran tales, una mínima reflexión empujaría en favor de la prohibición absoluta de la caza en el municipio. No me parece que zonas de Igeldo, Ulía o Lau Haizeta estén lo suficientemente alejadas de las viviendas como para pensar que se puede disparar sin sobresaltar a cualquier caminante o sin perturbar a quien duerme en su casa. La recuperación de Ulía para convertirlo en un parque periurbano de pleno disfrute público es la ginda de este argumento. San Sebastián no es Nueva York pero tampoco Belvis de la Jara (Toledo). Quien quiera disparar que lo haga lejos de un núcleo urbano.