El Ayuntamiento pide a la Diputación la prohibición de la caza en el monte Ulía

Elorza dice que los disparos son incompatibles con la recuperación del parque para su disfrute público. Se eliminarán 19 puestos de caza ubicados, sin autorización, en parcelas municipales

AINGERU MUNGUÍA| SAN SEBASTIÁN.
Un cazador en uno de los puestos de Ulía./
Un cazador en uno de los puestos de Ulía.

DV. «No queremos disparos en Ulía». La chocante afirmación la realizó ayer el alcalde, Odón Elorza, en una rueda de prensa en la que anunció que el Ayuntamiento solicitará formalmente a la Diputación la prohibición de toda actividad cinegética en el monte Ulía. Esta práctica está hoy muy limitada, pero un informe encargado por el Ayuntamiento demuestra que los incumplimientos de los cazadores son numerosos. La recuperación del parque de Ulía para el disfrute ciudadano es el otro argumento de peso que utilizará el municipio para cerrar el paso a las escopetas. La primera medida que se adoptará será la eliminación de los 19 puestos de caza que, irregularmente, están ubicados en parcelas municipales.

La caza en San Sebastián está regulada por un decreto foral de 1989 que blinda prácticamente toda la superficie del municipio a esta práctica y sólo la permite de forma excepcional en puestos fijos, durante dos meses al año -desde finales de septiembre a finales de noviembre-, y siguiendo unas estrictas normas. Los puestos deben estar debidamente señalizados, numerados, y separados 50 metros entre sí, se prohíbe la media veda y el silvestrismo -captura en vivo mediante redes de aves para su cría en cautividad-, los fines de semanas y festivos sólo se puede cazar hasta las 10 de la mañana, y no se puede pasear por caminos con las escopetas cargadas al hombro, entre otras limitaciones.

En Gipuzkoa hay unos 4.000 puestos fijos de caza, de los que 243 se localizan en la periferia de San Sebastián -24 en Añorga, 86 en Ulía-Faro de la Plata, 51 en Igeldo, y 82 en Lau Haizeta-, según un informe sobre la caza en Ulía encargado por el Ayuntamiento a la Sociedad Española de Ornitología (SEO-Bird Life).

Distancia a los caminos

Este documento indica que el 39,5% de los puestos de caza ubicados en Ulía «no cumplen con la norma de distancia de separación de los caminos transitados» -25 metros mínimo-, ubicándose algunos incluso en el borde del trazado. Otra conclusión es que el 26% de los puestos no cuenta con «parapeto que los delimite, a modo de cobijo, para ejercer la caza», lo que significa que el cazador no puede estar en un punto fijo como exige la norma.

El informe señala que el silvestrismo se debe considerar una práctica «ilegal» en Ulía pero se realiza «con total impunidad, no sólo en las fechas sino en las artes y dispositivos utilizados en las capturas». Los autores del trabajo se han cruzado en varias ocasiones con «cazadores caminando por sendas con las escopetas armadas y al hombro», y han verificado que «en absoluto se respeta» la hora de abandono de la caza en fines de semanas y festivos.

Elorza recordó que el parque de Ulía está siendo objeto de una «rehabilitación integral» para propiciar su disfrute público. Entre las actuaciones previstas se encuentra la construcción del nuevo albergue, la rehabilitación del edificio de Basollúa, y la recuperación de caminos, miradores y de otros «hitos paisajísticos y patrimoniales». El alcalde argumentó que la potenciación lúdica y recreativa de Ulía es incompatible con la continuación de la caza. «No queremos tiros en Ulía, sino convertir esta zona en un remanso de paz y tranquilidad», añadió. El concejal de Medio Ambiente, Denis Itxaso, se va a dirigir a la Federación Guipuzcoana de Caza para que en diez días elimine los 19 puestos sin la preceptiva autorización ubicados en parcelas municipales. Transcurrido ese plazo, será el Ayuntamiento quien actúe. De forma paralela, el gobierno municipal aprobará hoy una declaración que propone al Pleno que solicite a la Diputación la expresa prohibición de la caza en el monte Ulía.