Homenaje a Valentín de Olano en su bicentenario

En Donostia hay una calle que recuerda a este impulsor del fuerismo liberal

JOAQUÍN SUDUPE DV.| AZKOITIA.
Luis Beitia, escultor del busto  y la placa en bronce. /SUDUPE/
Luis Beitia, escultor del busto y la placa en bronce. /SUDUPE

Ayer, 3 de noviembre, se cumplía el bicentenario del azkoitiarra Valentín de Olano. Su padre fue Juan Francisco de Olano y Echeverria, teniente de navío retirado de la Real Armada, quien había compartido estudios y amistad con otro oriundo azkoitiarra, el marino Cosme Damián de Churruca. Su madre, María Leona de Orueta y Gardoqui, nacida en Vitoria-Gasteiz, estaba emparentada con una de las grandes familias mercantiles de Bilbao, sobrina de Don Diego de Gardoqui, primer embajador de España en los Estados Unidos en la época de Washington, y sobrina también del Cardenal Francisco de Gardoqui. amigo de José Francisco de Aizkibel. Valentín se forma en leyes en Salamanca, maestro de retórica y secretario de Juntas en Vitoria, alcalde de Azkoitia, diputado de Juntas y diputado a Cortes. Desde su juventud se alineó con la ideología liberal, cercana a la filosofía de la constitución vigente. Tras el convenio firmado con motivo del 'Abrazo de Bergara', donde estuvo presente en 1839 y decepcionado por el cariz de los acontecimientos posteriores, pasará a defender postulados fueristas. De esta forma y junto a otro grupo de políticos vascos se creará una corriente ideológica conocida como la de los 'fueristas liberales'.

En 1951, con motivo del centenario de su fallecimiento, se hizo un homenaje en Azkoitia. Se colocó una lápida conmemorativa en su casa natal y se le erigió un monumento con la participación de las Diputaciones, cerca de la antigua estación de ferrocarril. Dicho monumento se trasladó más tarde junto a las escaleras que suben a San Martín; y ahora se ha ubicado en el parque de la Musikaeskola, cerca del busto del Conde Peñaflorida y del monumento que recuerda a José Francisco de Aizkibel.

Miembros del Ayuntamiento y Luis Beitia, encargado de fundir el busto y la placa en bronce, recordaron la vigencia del mensaje de Olano sobre la deseada paz, la defensa de la foralidad y la articulación territorial del Estado. Fallecía con 42 años, tras una repentina indisposición que le hizo parar de regreso a su casa, en la caseta de camineros de la Diputación, en Albiztur.

Se le dió sepultura en el cementerio, y todavía hoy en su panteón familiar se puede contemplar una lápida que le recuerda con la siguiente inscripción: .

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