En Euskadi la ciencia es competencia

Los investigadores del País Vasco ven con satisfacción la transferencia de los recursos de I+D+i pactada por el PNV y el PSOE en la negociación presupuestaria

LUIS ALFONSO GÁMEZ| BILBAO.
Un científico preparara muestras para un análisis en un laboratorio del campus de Leioa. / IGNACIO PÉREZ/
Un científico preparara muestras para un análisis en un laboratorio del campus de Leioa. / IGNACIO PÉREZ

DV. Satisfacción. Es lo que sienten en el País Vasco la mayoría de los científicos y gestores de instituciones dedicadas a la ciencia e innovación a los que este periódico he pedido, en los últimos días, su opinión sobre el acuerdo entre el PNV y el PSOE para la transferencia de los recursos con los que ejecutar la competencia en investigación y desarrollo. «Es una buena noticia» ha sido la frase más repetida por quienes hacen ciencia en Euskadi o tienen responsabilidades en la materia, conscientes todos ellos de que el pacto alcanzado en Madrid hace realidad, 29 años después, lo establecido en el Estatuto de Gernika, cuyo artículo 10 dice que el Ejecutivo autónomo tiene «competencia exclusiva» en investigación «en coordinación con el Estado».

El acuerdo supondrá descontar anualmente 86,8 millones de euros del Cupo, la contribución del País Vasco a las arcas del Estado por los gastos de la Administración central en Euskadi en materias no transferidas. «Que se cumplan las leyes orgánicas es algo que está bien», dice Félix Goñi, director de la Unidad de Biofísica de la Universidad del País Vasco (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). «Ya el primer Gobierno Vasco decidió ejercer la competencia, invertir en ciencia, sin esperar a la transferencia de recursos», recuerda Pedro Miguel Etxenike, consejero de Educación con Carlos Garaikoetxea entre 1980 y 1984. La apuesta presupuestaria de los sucesivos Ejecutivos de Vitoria por la investigación, el desarrollo y la innovación ( I+D+i) ha convertido en tres décadas a Euskadi en una de las comunidades autónomas que más invierten en ciencia.

La incógnita del dinero

José María Mato, ex presidente del CSIC (1992-96), cree que «el Gobierno Vasco lo ha hecho hasta ahora muy bien: ha creado centros, formado investigadores, facilitado la transferencia tecnológica... Euskadi cuenta, además, con una comunidad científica activa que consigue financiación de Europa y de la Administración central». Responsable de dos centros de excelencia, el CIC bioGUNE y el CICbiomaGUNE, Mato explica que el modelo de gestión no condiciona la calidad de la ciencia que se haga. «Un país puede tener muy buena ciencia y tecnología con un modelo muy centralizado, como Francia; con uno totalmente descentralizado, como Suiza; y con uno mixto, como Estados Unidos».

La principal incógnita ahora es qué va a hacer el Gobierno Vasco con ese dinero que no tendrá que abonar a Madrid. «Es la pregunta del millón», reconoce la economista Mari Carmen Gallastegui, directora de Ikerbasque-Fundación Vasca para la Ciencia, agencia creada para atraer científicos de primera línea al País Vasco. La inversión total en I+D+i en Euskadi el año que viene será, según el 'Plan de ciencia, tecnología e innovación 2010', de 1.472 millones, de los cuales el Ejecutivo autónomo aportará 426,3 directamente, además de los que le corresponden de un fondo creado con las diputaciones. ¿Y los 86,8 millones que se descontarán del Cupo ? «Entiendo que hace falta todo ese dinero para la investigación, que es un bien público que beneficia a todos, no sólo a quienes hacemos ciencia», dice Gallastegui.

De la misma opinión es Juan Ignacio Pérez, rector de la UPV. Apuesta porque gran parte de esos fondos adicionales se transfieran a la UPV, el principal centro de ciencia en Euskadi, con más del 90% de la producción. «Ya empiezo a pensar en el parque científico que queremos hacer en Leioa», asegura el máximo responsable de la universidad pública vasca. Goñi teme que «esa partida se diluya en la caja común» y no vaya a parar a la investigación. Y recuerda que Pedro Luis Uriarte, presidente de Innobasque-Agencia Vasca de Innovación, cifra en 85.000 millones de euros la inversión necesaria hasta 2030 «para poner a Euskadi al frente de la innovación». «Apostar por la ciencia es fundamental para que la sociedad vasca goce dentro de veinte años de un nivel de bienestar equiparable al actual», sentencia Guilermo Dorronsoro, director de Innovación Tecnológica de Innobasque.

«Yo no soy quién para decir al Gobierno Vasco lo que tiene que hacer. Es un acuerdo importante. Obviamente, me gustaría que ese dinero que ahora queda en la comunidad autónoma supusiera un salto cualitativo en la investigación básica, que es en lo que como colectivo somos más débiles», indica Etxenike, premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1998. Alberto Ansuategi, director de Política Científica del Ejecutivo autónomo, advierte de que aún no existe ninguna decisión al respecto, pero añade que lo que no va hacer el Gabinete de Juan José Ibarretxe en ningún caso es recortar las partidas destinadas a I+D+i a pesar de la coyuntura económica. «Estamos trabajando para 2009 con previsiones de gasto previas a la crisis. No va a haber ningún tipo de recorte en mi presupuesto. Seguimos creciendo el 11% anual, frente a lo que pasa en otras Administraciones y departamentos. Aunque ingrese menos, el Gobierno Vasco mantiene el compromiso con la investigación, lo que no quiere decir que no haya margen para un incremento mayor».

Los centros del CSIC

La letra pequeña del acuerdo es, de momento, un enigma, aunque representantes de las dos partes han emitido mensajes tranquilizadores pública y privadamente en los últimos días en lo que se refiere a la participación de los investigadores vascos en las convocatorias de ayudas del Gobierno central y el futuro de los dos centros del CSIC en Euskadi. La ministra Cristina Garmendia dijo el jueves que los científicos vascos seguirán teniendo acceso «a las ayudas del Estado». Seguirán compitiendo por los fondos con sus colegas españoles, además de con los científicos del resto de la UE.

El CSIC tiene una presencia mínima en Euskadi: se limita a las unidades de Física de Materiales y de Biofísica impulsadas por Etxenike y Goñi en la UPV, que se inauguraron en 1999. El traspaso de esos dos centros podría haber supuesto el principio del desmantelamiento del CSIC tal como existe en la actualidad, ya que nadie duda de que en un futuro la competencia de I+D+i se transferirá a otras comunidades autónomas. Implicaría que el Estado tendría que ceder también a esas regiones la titularidad de los laboratorios del CSIC radicados en ellas, lo que supondría que ese organismo perdería su capacidad de hacer ciencia para convertirse, quizá, en un ente coordinador.

No será así, lo que abre la puerta a que el CSIC se implante con más fuerza en el País Vasco. «Aspiro a que haya más centros mixtos con la UPV», dice Pérez. «La dos unidades de Euskadi son muy pocas. A estas alturas, tenía que haber media docena. No hay más quizá porque nadie ha dado la lata como en su día la dimos Pedro Miguel (Etxenike) y yo», señala Goñi. Mato, que conoce bien el CSIC porque lo presidió, cree que «el acuerdo es muy razonable. El Gobierno central mantiene sus centros y la posibilidad de crecer en Euskadi, y el País Vasco recibe un dinero».

Nadie quiere hablar públicamente de quien parece la principal perjudicada por el acuerdo, la ministra Garmendia. Desde que llegó al Gobierno, la titular de Ciencia e Innovación se ha opuesto abiertamente a la transferencia de la I+D+i, y se ha presentado como uno de los principales activos del socialismo en su carrera por vencer al nacionalismo en las próximas autonómicas. Por eso, no parece casual que, después de 29 años de Estatuto, el PNV haya convertido la ciencia en el eje de una negociación presupuestaria precisamente ahora.

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