El 'médico' que miraba las radiografías al revés

Pasó de escapista fracasado a prescribir recetas en Cáceres tras comprar un título falso en la trama que se juzga en Donostia

JUANMA VELASCO| SAN SEBASTIÁN.
Carlos Santillana en mitad de uno de sus números en la plaza Mayor de Trujillo./EFE/
Carlos Santillana en mitad de uno de sus números en la plaza Mayor de Trujillo./EFE

DV. Por arte de magia. De la noche a la mañaña, pasó de predecir los números de la lotería de Navidad e intentar adivinar el día de nacimiento de la princesa Leonor a colgarse la bata de galeno y comenzar a prescribir recetas en Cáceres. Ni tenía título ni era médico. Con razón a sus compañeros les «extrañaba» la forma de actuar de ese médico «que parecía no saber examinar las radiografías y miraba los electros boca abajo».

El de Carlos Santillana es uno de los perfiles paradigmáticos en la trama de venta de falsos títulos universitarios desarticulada el martes por la Policía Nacional y que acabó con 27 personas detenidas, tres de ellas en Donostia. Según fuentes de la investigación, tanto el caso de Santillana, conocido mentalista adivino en Cáceres, como el resto están centralizados «en el juzgado de Instrucción número 4 de San Sebastián», donde en abril se inició la investigación gracias a que «un particular alertó de la existencia de falsos títulos de fisioterapeutas». No obstante, en breve el sumario «pasará a la Audiencia Nacional» y todos los detenidos -que fueron puestos en libertad- deberán declarar en Madrid.

Antes de enfundarse la bata de médico, Carlos Santillana era un conocido mentalista/escapista/adivino. Un extremeño, cuya fama tocó fondo tras ser abucheado una mala tarde de octubre de 2006 en Trujillo. Según recogió el diario los vecinos se indignaron al sentirse engañados. Santillana les prometió que iba a estar cuatro días enterrado en un ataud en la plaza Mayor bajo 3.000 kilos de tierra, pero los vecinos le sorprendieron cuando se deslizaba por un plástico negro para huir en un coche.

Previamente, había sido conocido por sus colaboraciones en una televisión local, por intentar adivinar el premio Gordo de la Lotería de Navidad, por anunciar que iba a parar el reloj de la Puerta del Sol en mitad de las campanas de fin de año...

La mayoría de sus predicciones y trucos acabaron en sonoro fracaso. Uno de ellos, con sentencia de por medio. El año pasado, un juzgado le condenó a devolver 6.000 euros a un empresario al que engañó diciendo que el nombre de su empresa iba a salir en todas las televisiones cuando con su mente apagara la Torre Eiffel de París desde una habitación del Hotel Ritz de Madrid. Casi nada.

Santillana dejó la vida de escapista tras su fracaso en Trujillo y, por arte de magia, se hizo médico. Como hicieron los detenidos en Donostia, pagó 18.000 euros y obtuvo un título de una universidad peruana que logró homologar.

Título homologado

Pronto llegó a oídos del Colegio de Médicos de Cáceres su fama por su trabajo en una mutua de Plasencia, donde observaba los «electros boca abajo». El colectivo médico le reclamó el título y la homologación del Ministerio. «Todo lo que le pedíamos lo traía; pero claro, aquí la gente le conocía y se aseguraba que nunca había estado en Perú y menos cinco o seis años estudiando Medicina».

El Colegio de Médicos no se dio por vencido y pidió a un médico que iba a viajar a Perú que preguntara por Carlos Santillana en la universidad en la que en teoría había conseguido ser médico. En Perú comprobaron que su número de colegiado correspondía al de otra persona, que sí era un médico reconocido como tal.

El falso médico «trabajó también hace año y medio en una residencia de ancianos, donde sus recetas casi le cuestan la vida a dos residentes». Una cosa es jugar a escapista y otra a ser médico.