Un centro comercial a cielo abierto en el Casco Histórico

Alde Zaharra Dendak lanza una propuesta de revitalización con vistas a garantizar el futuro del sector

JUANMA GOÑI

TOLOSA. DV. El comercio del Casco Histórico quiere moverse. Consciente de la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos sin perder de vista la relevante historia que ha tenido el sector en Tolosa, el objetivo de la asociación es transformar todo el casco histórico tolosarra en un verdadero centro comercial al aire libre, que resulte dinámico, atractivo, moderno, y sugerente. Este es el futuro. Este es el camino.

Con este objetivo, la entidad ha presentado ya en el Ayuntamiento y en la «Mesa del Comercio» un ambicioso estudio de revitalización comercial, denso, muy bien trabajado, que abarca varios frentes, incide en la necesidad de buscar ayudas públicas pero también ahonda en la certidumbre de que el propio sector tiene que modificar hábitos y tendencias para acoplarse al presente.

El informe incluye numerosas propuestas tangibles que resulta imposible abordar en su totalidad en este primer reportaje que dedicamos al tema. En opinión de Alde Zaharra Dendak, cualquier revitalización del casco histórico pasa por trabajar tres ámbitos muy concretos: en primer lugar, la mejora total del entorno del Casco, en cuanto a iluminación, limpieza, nuevo impulso de zonas de venta, presentación atractiva de calles y plazas, dar una alternativa a los locales cerrados, crear un espacio para los niños en Abastos, mayor mantenimiento, control del tráfico, nuevos aparcamientos, y más seguridad, entre otros aspectos.

Relevo generacional

El segundo eje se refiere a la necesidad de garantizar el relevo generacional. Muchos comerciantes están preocupados porque no tienen claro que las nuevas generaciones vayan a seguir con los negocios. Por eso desean adelantarse a este panorama futuro y creen necesario dignificar la profesión mediante la creación en Tolosa de una «Escuela del comercio» que formara a gente capaz de coger las riendas de los establecimientos de una manera profesional, adecuada a los tiempos que corren y a los que están por venir.

El tercer eje estratégico de actuación pasa por impulsar una permanente política de dinamización, promoción, presencia pública... «Venderse», en una palabra. La entidad «Alde Zaharra Dendak» cree hace falta alguien que, por un lado, coordine el gran potencial de animación que hay en el Casco y lo reoriente, y por otro lado, sea capaz de generar nuevas actividades. El sector comercial no puede quedarse al margen del marketing y tiene que venderse sin complejos como un verdadero centro comercial al aire libre.

Esta es una tarea que puede cumplir el Ayuntamiento en primera instancia para posteriormente financiarla en conjunción con el comercio y la hostelería. Otra idea es modificar la ordenanza de hostelería para permitir que se implanten nuevos centros de restauración de los que faltan en el Casco, a juicio de la asociación.

La asociación de comerciantes de la Parte Vieja está convencida de las posibilidad de regeneración y revitalización que tiene el sector.

Sus portavoces dicen que Tolosa, y en especial su Casco Histórico, cuenta con señas de identidad propias y una gran dinámica socio-comunitaria; la estructura socio-urbanística es correcta; las personas ocupadas en el comercio y la hostelería son dos de cada diez. El sector comercial ocupa a más de mil personas; la vitalidad comercial queda demostrada en el análisis de densidad comercial minorista en el que Tolosa ocupa la segunda plaza en la Comunidad Autónoma con más de 460 establecimientos.

Pero no todo es positivo y así se refleja en el informe. Por ejemplo, el Casco Histórico ha perdido en los últimos años un 32% de su población. También son conscientes los comerciantes de la Parte Vieja que el ensanche es más moderno y el Casco más tradicional. Por tanto, la dinámica comercial se está trasladando a esa zona, cada vez más importante, porque tiene un entorno más abierto y mejor urbanizado.

En el Casco hay muchos locales vacíos y en alquiler, lo que da una imagen y valoración negativa de la zona. Además, la peatonalización del Casco no cumple con su planteamiento inicial. No hay aceras, bancos, árboles; no se respetan los horarios, ni los lugares de carga-descarga; la iluminación es insuficiente y se descuida la limpieza de las calles. Hay mucho por hacer pero también un horizonte esperanzador.