Gesink, otro tulipán que florece

El corredor del Rabobank, de 21 años, es quinto en la general de la Vuelta, la primera carrera de tres semanas en la que participa.

BENITO URRABURU

Zamora. DV. Holanda no es Bélgica, no al menos en cuanto al trato que se les da a sus jóvenes promesas ciclistas, pero lleva bastantes años en los que no termina de encontrar un corredor de una cierta solidez para pruebas de tres semanas. Ese puesto lo ocupó Michael Boogerd, que se encuentra retirado, aunque está meditando volver a la competición. Thomas Dekker también daba la impresión de ser un ciclista de largas distancias.

De momento, se ha estancado y tendrá que buscarse la vida lejos del Rabobank, de cuyo equipo de promesas procedía. Es el mismo camino que está recorriendo ahora Robert Gesink, un holandés que es quinto en la general de la Vuelta a España, a base de realizar una carrera de supervivencia.

Procede de la zona de Gelderland, en la región de Arnhem, un terreno totalmente plano. Para saber que tenía condiciones en la escalada tuvieron que verle con la selección holandesa de juveniles, primero, y más tarde, con el equipo promesas del Rabobank, con el que participó en una Vuelta al Algarve. En la etapa más dura finalizó tercero, detrás de Rebellin y Kirchen

No le han pedido que ataque, sino que aguante. Con 21 años no lo puede estar haciendo mejor. Procede, como tantos otros, del equipo Continental del Rabobank, el grupo de formación de los holandeses. De esa formación siguen saliendo ciclistas que parecen proceder todos del mismo torno: grandes, buenos rodadores.

Son los casos de Lars Boom, campeón del mundo de ciclo-cross y campeón del mundo contrarreloj en aficionados, Mollema, Laurens Ten Dam. No todos han encontrado acomodo en el primer equipo del Rabobank.

Como ha sucedido con otros ciclistas de Holanda, Gesink se defiende en un terreno, la montaña, que no hay en su país. Holanda es un país plano, sin arrugas montañosas y se han encontrado a un corredor que se defiende en ese terreno. Es muy alto, 1,87 metros, y muy delgado, 68 kilos. Todo en él parece desmesurado.

Una especie de Don Quijote, por su aspecto físico, que va a salir de la Vuelta a España mejor de lo que pensaba. Llegó al ciclismo porque era torpe para otros deportes. Un chaval bajito, pequeño, que como él mismo reconoce, no dio el estirón «hasta los doce años».

El quinto puesto que tiene en la general sólo es un eslabón más en una cadena de éxitos que se inició en 2006, cuando quedó segundo en el Tour del Porvenir. El año pasado continuó añadiendo muescas a su palmares.

Ganó una etapa en la Vuelta a Bélgica, fue segundo en la Vuelta a Polonia, quinto en la Vuelta a Alemania, noveno en la Flecha Valona. Esta temporada está siendo la de su confirmación. Ganador de una etapa en la Vuelta a California, cuarto en la París-Niza, donde terminó segundo en la etapa del Mont-Ventoux, cuarto en la Flecha Valona, cuarto en el Dauphiné Liberé, noveno en la general de California.

Dicen que tiene que mejorar en los descensos y en las contrarrelojs. Erik Breukink, su director en el Rabobank, que no ha acudido este año a la Vuelta a España, ha dicho que «va a ganar una carrera de tres semanas muy rápido. Es un escalador, pero un escalador muy especial».

Los planes de Rabobank pasan por que corra el Tour en 2009, pero no con la responsabilidad de que dispute el triunfo. Quieren que vaya cogiendo experiencia y que trabaje para Denis Menchov.

A la Vuelta a España ha llegado para conocer cuáles son su límites en tres semanas de esfuerzos. Las cosas no le están saliendo nada mal. Otra cosa serán la montaña y el ritmo del Tour.

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