Las cinco vidas del Duque de Mandas

Ediciones Kutxa publica la tesis doctoral de Carlos Rilova Jericó, que repasa la vida de un ilustre donostiarra, Fermín Lasala y Collado, un adelantado de su época

GORKA LARRUMBIDE| SAN SEBASTIÁN.
Fermín Lasala y Collado en una de sus últimas fotografías. /FOTOTEKA KUTXA/
Fermín Lasala y Collado en una de sus últimas fotografías. /FOTOTEKA KUTXA

DV. Para muchos, hablar de Duque de Mandas es hablar de una calle de San Sebastián, concretamente, la principal arteria de Egia. Pero olvidado por el transcurso de la historia, tras Fermín Lasala y Collado (1832-1917) -su verdadero nombre- se esconde un vida interesante e intensa que lo convierten en un político, diplomático y hombre de negocios de categoría. Su historia resulta significativa para comprender cuestiones de la vida actual de la ciudad. Hombre aventajado en cuestiones del País Vasco, España y Ultramar, sus influencias llegaron a EE UU, con maniobras e inversiones sorprendentes para un donostiarra de la época. El historiador Carlos Rilova Feijó publica ahora fruto de una tesis doctoral y de cuatro intensos años de trabajo que descubre en cinco capítulos las cinco vidas de este donostiarra de pro.

Rosa Ayerbe, profesora titular de Historia del Derecho de la UPV tildó de «magnífico libro» el de Rilova. «Es una tesis doctoral hecha por una persona formada, un trabajo maduro y que he podido leer con sumo placer, con un lenguaje que engancha y donde el texto está vivo», explicó.

«Lo extraño es que hasta ahora no se hubiese abordado el estudio de esta persona. Más y cuando Fermín de Lasala y Collado había donado tanto su biblioteca como su archivo personal, ambos de una relevancia importantísima. Fue también un político destacado consiguiendo, entre otras cosas, a través de su actividad política en Madrid, que la capitalidad guipuzcoana pasase de Tolosa a San Sebastián. Y otro aspecto interesante, el título ducal, que consiguió al contraer matrimonio con la italiana Cristina Bruneti», advirtió.

Un hombre desconocido

La actividad profesional de Carlos Rilova Feijó se ha centrado en el campo de la historia cultural y social del País Vasco desde que en 1996, tras licenciarse en Historia Moderna y Contemporánea en Madrid, iniciase su carrera como investigador y documentalista. Abrumado por el reconocimiento a su trabajo, reconoció que su libro repasa «aspectos sorprendentes a través de la vida del duque».

«Los lectores podrán descubrir capítulos de una vida interesante, como la labor que desempeñó como ministro plenipotenciario en Londres entre 1900 y 1905. Llegó a compartir mesa con la reina Victoria en el palacio de Windsor, pero estas reuniones tenían un trasfondo, no eran meramente sociales. Fruto de esos encuentros, él fue responsable de la existencia de un imperio español tanto en Marruecos como en todo África, que perduraron hasta mediados del siglo XX. Su trabajo, muy diplomático y que apenas se conoce, tiene muchas de las claves de la historia contemporánea de España. También a nivel internacional, todo el peso que pudiera tener el país en aquel momento, en buena medida, hay que reconocérselo a él».

«El personaje merece toda la atención del mundo, no fue un capricho el que se eligiera para ser

fruto de estudio de una tesis doctoral. Es una pieza clave dentro del puzzle de la historia contemporánea más reciente y que estaba condenado casi únicamente al nombre de una calle», manifestó el autor. «Si alguien quiero conocer la historia de Europa en el momento álgido del colonialismo deberá pasar por el archivo de Tolosa -ya que a voluntad del propio Lasala se guardan numerosos documentos allí- y descubrirán cómo todo el proceso pasó por sus manos», añadió.

En San Sebastián, la saga familiar también tuvo gran relevancia y sus actuaciones no han pasado desapercibidas para Rilova. «Los La Sala, y él en particular, son los que meten a Donostia y a Gipuzkoa en la era industrial. Pasaron del antiguo modelo de producción, casi artesanal, al vapor, a los ferrocarriles, a los rieles, a las grandes acerías,... Son ellos los que la ponen en marcha. Consiguieron también enganchar la red comercial de San Sebastián con la era industrial». Sobre la poca atención que se le ha prestado al Duque de Mandas a lo largo de los años, el autor señala «quizás se deba a que el cuerpo de contemporaneistas está en Bilbao y entonces, Donostia, queda lejos».

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