La petrolera lo tiene crudo

Indígenas de la Amazonia ecuatoriana demandan por 11.000 millones de euros a Chevron por toxicidad. Uno de los informes que se ha presentado como prueba es de un médico donostiarra

MIKEL SORO| SAN SEBASTIÁN.
Piscina contaminante de Texaco. /DOLORES OCHOA/AP/
Piscina contaminante de Texaco. /DOLORES OCHOA/AP

DV. Una comunidad indígena ecuatoriana de la Amazonia podría ganar el año que viene un juicio multimillonario a la petrolera estadounidense Chevron (antes Texaco) por los perjuicios ocasionados a una extensa zona de la Amazonia ecuatoriana. La cifra que un equipo de expertos, designado por el tribunal, ha establecido como indemnización es la de 11.000 millones de euros. Como mínimo. El abogado que ha encabezado la demanda de los pueblos indígenas del país es Pablo Fajardo, ecuatoriano de 36 años nacido en una chabola de la zona damnificada.

Gipuzkoa y Donostia tienen mucho que ver en esta demanda judicial. Miguel San Sebastián es un donostiarra, voluntario de Medicus Mundi, que hizo una labor ingente en Ecuador hace una década. Entre ellas, un informe medioambiental y biológico de las zonas damnificadas por la petrolera que Pablo Fajardo ha presentado en el juicio como prueba para apoyar la demanda a Chevron.

Ayer lo contaba Fajardo en rueda de prensa en el Koldo Mitxelena, invitado por Medicus Mundi, haciendo una parada en su viaje a la Expo, donde hablará sobre agua, petróleo y sostenibilidad.

Abrió su explicación con un vídeo de once minutos donde se ve la pavorosa realidad: pozos de galipot en vez de agua; riachuelos de lixiviados amarillentos, crudo seco entre las plantas moribundas, capas de petróleo seco de diez centímetros de espesor. Y el colmo: baldes para recoger el agua de la lluvia y beber o lavarse. Pero sobre todo, testimonios de indígenas explicando los sarpullidos que padecen en la piel, los más de 500 muertos de diversos cánceres y los camposantos con fallecidos en plena juventud o madurez, sus familiares llorando no sólo la pérdida de personas sino la de un modo de vida ancestral en plena selva.

Pablo Fajardo recibió el premio Goldman de medioambiente de este año. Explica tras la proyección que Texaco (hoy Chevron) obtuvo la concesión gubernamental para extraer petróleo en 1966. Ocupó 1,5 millones de hectáreas (una hectárea es un campo de fútbol), provocando la huída de indígenas y hasta la desaparición de dos etnias: teteres y sansahuaris. «Texaco usó la peor tecnología para conseguir el máximo beneficio. No impermeabilizó miles de piscinas y todos los vertidos del agua contaminada los echaba al río. Se calcula que diariamente se vertían 20 millones de litros de desechos tóxicos que afectaron a 5.000 km2, la tercera parte de la Amazonia ecuatoriana».

En 1990, Texaco abandona el país y tres años después, los afectados presentan una demanda en la Corte Federal de Nueva York. Nueve años después, este tribunal devuelve la demanda a Ecuador. La Corte Superior de Nueva Loja, en la Amazonia, acepta el caso y la demanda se hace legal.

«El boicoteo de Chevron es constante. Ahora ha hecho circular una mentira como es que acepta una negociación fuera de los tribunales. A mí, como abogado de los demandantes, no me ha llegado. Cuando la vea, la estudiaremos», recalca Fajardo.

Se espera que la sentencia salga en 2009 y confía en que los jueces ecuatorianos no sucumban a la injusticia. «No será fácil a pesar de las presiones, porque todo el mundo está pendiente de este juicio y de la sentencia». Fajardo recalca que «no queremos el dinero para nosotros, sino para regenerar esta parte de la Amazonia. Sabemos que es muy difícil porque, por ejemplo, los expertos no evaluaron el coste de la regeneración de los lechos de los ríos, impregnados de petróleo, lo que podría suponer unos 5.000 millones de dólares más». Sabe, sin embargo, que esa cantidad no podrá devolver a los indígenas la libertad de vivir en zonas que han estado contaminadas por el petróleo y sus derivados. «Ni se ha tenido en cuenta la polución ambiental provocada por los quemadores de gas durante 30 años. Ese va a ser el plazo para regenerar este espacio de la Amazonia ecuatoriana».

Varios puntos de la demanda han sido admitidos por Chevron. Otros documentos, como los sobornos a los gobernantes para obtener la concesión extractora, los presentó Fajardo en la demanda judicial. La sentencia, si es favorable, compensará el trabajo por esta Amazonia contaminada.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos