La rebelión dormida

En apenas cuatro años, los movimientos cívicos como Foro Ermua o ¡Basta ya! han pasado de movilizar a decenas de miles de personas a un estado de latencia

LARA OCHOA| SAN SEBASTIÁN.
Miles de personas se manifestaron en Donostia en nombre de ¡Basta ya! en diciembre de 2003. /USOZ/
Miles de personas se manifestaron en Donostia en nombre de ¡Basta ya! en diciembre de 2003. /USOZ

DV. Hace cuatro años, ¡Basta ya! o Foro Ermua sacaban a la calle a decenas de miles de personas de toda España en protesta por el plan Ibarretxe o la negociación con ETA. Hoy, estos movimientos cívicos viven en la latencia y las concentraciones multitudinarias forman parte de la historia.

Desánimo, inutilidad, pérdida de sentido o falta de recursos son algunas de las causas que apuntan desde el entorno de estas plataformas como las responsables del regreso a trincheras. Su vuelta a la acción lo marcará el propio devenir de la sociedad.

Carlos Martínez Gorriarán fue uno de los fundadores de ¡Basta ya! Este movimiento ciudadano nació en 1999 bajo tres principios:rechazo al terrorismo, apoyo a las víctimas y defensa del Estado de Derecho, la Constitución y el Estatuto de Autonomía del País Vasco. Tras casi una década de actividad y dimes y diretes con unos y otros, ¡Basta ya! ha pasado a un estado de latencia motivado principalmente por la creación del partido Unión Progreso y Democracia (UPD).

Martínez Gorriarán explica que «los miembros más activos de ¡Basta ya! llegamos a la conclusión de que los partidos políticos tradicionales eran incapaces de poner en marcha el tipo de política que creíamos más adecuada. Teníamos dos opciones: dar el paso a la política o irnos a casa».

La política fue la opción elegida por muchos de los miembros de ¡Basta ya! Esta decisión y el cierre definitivo de su web hace unos meses por falta de fondos dejó a la iniciativa ciudadana huérfana y sin nadie que esté dispuesto hasta el momento a acogerla en adopción.

Diferente suerte ha corrido el Foro Ermua, aunque también está atravesando momentos difíciles. El pasado mes de junio renovó su órgano directivo y revocó al que fuera su presidente, Iñaki Ezkerra, sin que se haya nombrado sustituto. La polémica no acaba ahí. Ezkerra afirmó que dicha asamblea era «ilegal», mientras que la asociación sostuvo que se «ha elegido una nueva Junta Directiva. Y a partir de ese momento, la junta saliente queda extinguida y, con ella, todos sus cargos». Además, la nueva ejecutiva del colectivo anunció que estudiará emprender acciones legales contra Ezkerra por «las difamaciones» vertidas por éste al afirmar que han existido «irregularidades» en la gestión de los fondos del foro. Por su parte, Ezkerra también espera que sea la Justicia quien vierta luz sobre esta polémica. «Será una decisión judicial la que resuelva lo ocurrido», indicó el que fuera presidente del Foro Ermua.

Los problemas internos no son los únicos que afectan a la asociación. A pesar de que Inma Castilla de Cortázar, vicepresidenta primera de Foro Ermua, considera que los movimientos cívicos «no han perdido fuerza y que Foro Ermua sigue siendo tan necesario como cuando nació», admite que existe «un desánimo general» porque las peticiones realizadas por estos colectivos «se han visto desoídas una y mil veces».

«Contra la pared»

En términos similares se expresa también Martínez Gorriarán, quien indica que «el problema de los movimientos cívicos es que si sus propuestas no se convierten en política llega un momento en que sus acciones golpean una y otra vez contra la pared». Pero Castilla de Cortázar da un paso más y apunta que «la crisis más que en los movimientos cívicos está en la ruptura entre la ciudadanía y los partidos políticos». Precisamente, Ezkerra considera que el papel que deben jugar en la actual situación política los movimientos cívicos es el de «estar presentes, e intentar unir de nuevo al PP y al PSOE en el mismo frente».

Las zancadillas de políticos de todos los colores, falta de recursos económicos o la cada vez mayor pasividad de la ciudadanía parecen dibujar un futuro incierto para los movimientos cívicos. Aún así, Foro Ermua, en el año de su décimo aniversario, está dispuesto a continuar trabajando por lograr «los mismo objetivos de siempre. Volveremos a hacer movilizaciones cuando haga falta, pero no se puede agotar al público, la gente no puede estar protestando hasta el infinito». Castilla de Cortázar ve el futuro de estos movimientos con optimismo ya que «

Completamente dedicado a la política, el dirigente de UPD no descarta un resurgir de estas iniciativas ciudadanas, aunque el futuro, según el filósofo, pasa por «personas que quieran hacer algo en nombre de ¡Basta ya!, respetando su filosofía».