Nuevas señales clasificarán cada calle para impedir conflictos entre peatones y ciclistas

La medida permitirá facilitar la posibilidad de sancionar a quienes infrinjan las normas, que impiden circular a las bicis por las aceras. Se marcarán los trayectos de ciclistas en las zonas de coexistencia

ANA VOZMEDIANO| SAN SEBASTIÁN.
El Boulevard es uno de los ejemplos claros de coexistencia que va a regularse. /LUSA/
El Boulevard es uno de los ejemplos claros de coexistencia que va a regularse. /LUSA

DV. Asignar a cada tramo peatonal y ciclista su propia señalización y clasificar así cada calle de la ciudad permitirá evitar conflictos entre bicis y paseantes, sobre todo en zonas de coexistencia, además de clarificar para cada usuario la situación en la que se encuentra y así, facilitar las posibles sanciones que deban efectuarse a quienes infrinjan la Ordenanza.

Una consultoría externa ha realizado el Manual de Señalización de vías peatonales y ciclistas, una obligación establecida por la Ordenanza de Circulación y en la que se califica a cada zona que pueda presentar conflictos entre quienes son, por este orden, los reyes de la circulación: peatones y ciclistas.

El Catálogo, según explicó ayer el concejal de Movilidad, Ernesto Gasco, se irá actualizando cada vez que un vial de la ciudad incorpore algún carril bici o una peatonalización. «Se realiza una calificación categórica de cómo debe denominarse cada calle y qué tipo de señales deben identificarla».

Los técnicos que la han realizado son claros, a la hora de implantar una nueva señalización viaria: es necesario tener en cuenta la seguridad para los usuarios, la legibilidad que permita que éstos entiendan los mensajes con facilidad, la simplicidad que implica utilizar el mínimo de elementos y la homogeneidad que permita una familiaridad notable de la ciudadanía con las señales. Éstas, además, serán de menor tamaño que las convencionales, mantendrán el color rojo de los bidegorris en algunos casos y en otros se adaptarán a pavimentos peatonales, aunque siempre señalizados. Se considera fundamental que en las áreas calificadas como de convivencia, trece en total en el catálogo, esté perfectamente indicado por donde pueden discurrir los ciclos, de forma que el paseante no se encuentre con una bici por cualquier zona.

«Quien circule por la ciudad, ese es el objetivo, tendrá claro por dónde puede pasar y por dónde no. Las aceras no son para los ciclistas y los peatones tampoco pueden invadir los bidegorris. El catálogo debe ser capaz de impedir conflictos, sobre todo en las llamadas zonas de coexistencia, pero también permitirá que las sanciones se puedan imponer sin que nadie pueda alegar que las normas no estaban claras cuando cometa una infracción». Gasco asegura que se ponen multas, a pesar de algunas quejas de la ciudadanía. «Ahora se podrán incrementar si la conducta es sancionable y, además, con la señalización, habrá menos problemas».

Este Manual, que en principio debe ser aprobado mañana en la junta de gobierno semanal, irá acompañado tras su aprobación por una campaña informativa en la que se explicará al ciudadano cómo debe circular, que significa cada señal y que prioridades tiene. Más allá de esta información generalizada, esas trece complicadas áreas de convivencia contarán con una más específica en la que se recordará la limitación de velocidad a 5 kilómetros por hora por parte de las bicis

Una vez implantado el manual en la ciudad, Gasco es claro: las bicis deberán circular por la calzada y nunca por aceras no permitidas. «Se está haciendo un esfuerzo importante por extender la red ciclista, tenemos proyectos importantes para hacerlo y para comunicar los distintos bidegorris, pero somos conscientes de que hay que jerarquizar las calles».