Los 'golfillos' de Carmen

La Escolanía Easo pone el contrapunto divertido y travieso al drama de la ópera de Bizet. Treinta chavales han trabajado duro para darlo mañana todo en el Kursaal

MARÍA JOSÉ CANO| SAN SEBASTIÁN.
Los treinta chavales del Easo, que intervienen cantando en dos números de la ópera, tienen otros momentos de actuación solo escénica. /J. M.. LÓPEZ/
Los treinta chavales del Easo, que intervienen cantando en dos números de la ópera, tienen otros momentos de actuación solo escénica. /J. M.. LÓPEZ

DV. Son los protagonistas más jóvenes de la producción de que se estrena mañana en el Kursaal y los más gamberros. El coro de niños que Bizet puso en su ópera corre a cargo de la Escolanía Easo, que lleva trabajando durante meses sus dos intervenciones musicales. A los treinta niños, con edades entre 9 y 14 años, no les ha importado sacrificar gran parte de sus vacaciones con tal de participar en la ópera. Y el resultado es, según el director de escena, Nicolas Joel, extraordinario. «Es un coro excelente, no sólo en lo musical, sino también en la escena».

Mejor que en la playa

Para llegar a estos resultados, los niños han tenido que trabajar duro. Llevan todo el verano asistiendo casi diariamente a ensayos y dejando de lado actividades más propias de las fechas estivales. «No me importa quedarme sin hacer otras cosas», afirma Ignacio Beltrán de Heredia. «Mis amigos están en el coro y a la mayoría de ellos los he conocido aquí. Gracias al coro he hecho 25 amigos nuevos», afirma con orgullo. Ignacio tiene 11 años y lleva uno en la Escolanía Easo.

A la posibilidad de conocer a otros chavales, Ignacio añade «el hecho de disfrazarme, que me encanta. Por eso me gusta mucho más actuar en una ópera que cantar un concierto. En nosotros tenemos que imitar a los soldados a la vez que cantamos y es muy divertido. Además, el director musical nos grita bravos desde el foso». Para Ignacio el hecho de ensayar cinco horas diarias durante el verano no es un problema. «No me importa, porque mis amigos están en el coro y en los descansos nos dejan ver la tele». Ante el estreno de mañana, lo tiene claro. «Es la primera vez que canto en una ópera y tengo un poco de miedo a que me salga mal». Pero su experiencia con el canto le ha llevado a dudar sobre su futuro. «De mayor quiero ser abogado, pero seguiré cantando como hobby. Ahora, tampoco me importaría ser cantante solista».

El caso de Asier Errasti, de 13 años, es parecido, aunque su experiencia en la Escolanía Easo es mucho mayor, ya que lleva siete años cantando en el coro. «Te lo pasas muy bien y si te gusta la música disfrutas un montón. Es verdad que ensayas mucho, pero merece la pena, porque luego tienes nuevas experiencias en los conciertos».

Al contrario que Ignacio, Asier ya no se pone nervioso en los conciertos. «Los dos primeros años sí, porque me daba miedo fallar en algo, pero ya no». Y es que ya ha participado en una ópera. «Hice en Irun hace dos años, pero este montaje es más grande que el de entonces y encima en el Kursaal». Asier se ha prestado a actuar de forma activa en la escena de esta y es que «de mayor me gustaría ser actor o trabajar en la tele. Lo de cantar está bien, pero no lo veo como un futuro».

Ilusionado y solista

Aunque a todos les une la ilusión, la diversión y, por supuesto, la disciplina, dentro de la Escolanía Easo hay casos diferentes. Álvaro Haro tiene sólo 10 años y lleva uno en la Escolanía, mientras que Xabier de la Fuente participa ya, a sus 12 años, como solista en varias producciones de ópera. Álvaro asegura que «lo de cantar me gusta mucho, muchísimo. Por eso me hace mucha ilusión salir en una ópera, porque es la primera vez y porque hacer de actor también me gusta». A él, al igual que a sus compañeros, no le ha importado pasar gran parte del verano entre partituras. «Es igual de divertido que estar con los amigos. Y he aprendido muchas cosas. Por ejemplo, ya sé cómo tengo que hacer los movimientos para cantar a la vez y sin perder de vista al director, que es muy majo». Pero Álvaro tiene muy claro que de mayor quiere ser «químico». Lo de cantar no entra dentro de sus planes prioritarios, aunque si puede, «seguiré con la música».

La inocencia de Álvaro ante su primera ópera contrasta con la experiencia de Xabier de la Fuente. El donostiarra lleva cinco años en la Escolanía Easo porque «desde pequeño siempre me ha gustado cantar, tuve la oportunidad de entrar en el coro y estoy muy contento. Me gustan los ensayos, los conciertos y la ópera». En su opinión, el hecho de cantar y actuar al mismo tiempo no resulta especialmente complicado. «Se supone que si haces dos cosas a la vez no te salen perfectas, pero nos dicen que miremos al director y como le entendemos muy bien, todo resulta más sencillo».

Tras su participación en , Xabier preparará unos solos que hará en noviembre en la ABAO de Bilbao y la ópera de Oviedo, con de Mozart y de Britten. Pero todavía no tiene claro su futuro. «Me gustan Periodismo y Arquitectura».