«Me interesa la música que plantea problemas, arriesgada»

El Ciclo de Música Antigua se cierra hoy con un recital del prestigioso clavecinista centrado en obras de Bach y Scarlatti

MARÍA JOSÉ CANO|
Andreas Staier ha colaborado con los mejores conjuntos de música antigua, pero brilla en sus recitales de solista. /MICHELENA/
Andreas Staier ha colaborado con los mejores conjuntos de música antigua, pero brilla en sus recitales de solista. /MICHELENA

El Convento de Santa Teresa acoge esta tarde el último concierto del Ciclo de Música Antigua, protagonizado por el clavecinista alemán. Andreas Staier ofrecerá un programa barroco con obras de Bach y Domenico Scarlatti.

- ¿Por qué ha escogido a estos dos compositores?

- Porque son dos de los creadores más importantes de música para clavecín del siglo XVIII. He seleccionado un programa que muestra sus diferencias como compositores para este instrumento.

- ¿Cuáles son esas diferencias?

- Bach es un compositor más anclado en la tradición, mientras que Scarlatti es un revolucionario, un creador bastante especial, con una trayectoria específica. Fue hijo de otro gran compositor, Alessandro Scarlatti, famoso sobre todo por sus óperas y oratorios, así que intentó inducir a su hijo su gusto por estos géneros. Domenico compuso algunas obras de este tipo, pero enseguida se dio cuenta de que no era lo suyo, así que se alejó de Italia y se desplazó a Portugal y España. Desde allí logró hacer una fusión muy interesante de esas raíces italianas con la música popular de España y Portugal.

- ¿Es en esa forma de componer en la que es diferente a Bach?

-Así es, pero también hay elementos comunes. Lo que intento en el concierto de hoy es mostrar que aunque son personalidades distintas, también tienen cosas comunes. La libertad, la fantasía y la improvisación se ven en las de Bach y esa fantasía, aunque junto con elementos folcloristas, es lo que caracteriza a Scarlatti.

- ¿Las Tocatas de Bach sirven para mostrar todo eso?

- Sí. De hecho, he seleccionado obras de la juventud de Bach, sobre todo unas que son de las más tempranas. Las compuso con 16 años y son de una gran espontaneidad. Con los años Bach perdió ese carácter espontáneo e intentó hacer construcciones polifónicas más elaboradas. Sin embargo, las de Scarlatti que tocaré son bastante tardías, de 1740. Me parece interesante señalar que los dos siguieron un desarrollo en direcciones opuestas. Bach empezó aplicando más la espontaneidad y Scarlatti, sin embargo, fue adquiriendo cada vez más libertad, por la influencia del folclore de la Península Ibérica.

- Usted toca, además del clavecín, el fortepiano. ¿No le ha tentado tocar otros instrumentos de tecla como el órgano o el clavicordio?

- Yo empecé con el piano moderno y de adolescente tomé lecciones de órgano, pero me di cuenta de que no me seducía la idea de ser organista y depender del sermón del sacerdote, al que no le interesaba lo que estaba tocando. En cuanto al clavecín, creo que me eligió más bien él a mí que yo a él, por el repertorio.

- Acostumbra a interpretar música desde el barroco al siglo XX. ¿No cree en la especialización?

- Sí y no. Pienso que es necesaria cuando la música es antigua. En mi caso, no considero que tenga una especialización cronológica porque hay obras del barroco que no me interesa tocar, como las de Couperin. No me interesa la música que te hacer mover los dedos, sino la que te moviliza la cabeza y el corazón, la que es arriesgada y plantea preguntas y problemas.

- A usted le han comparado con Gustav Leonhardt. ¿Qué siente?

- Me siento halagado porque es un gran músico, pero tenemos temperamentos muy diferentes. Probablemente no habría escogido el mismo repertorio que yo.