Entre guerras y comidas de sidrería

E.V.

El caserío Munto se encuentra situado en el cruce de dos carreteras que antaño tuvieron una gran relevancia; la Goiko Galtzara, la más importante comunicación entre San Sebastián y el Camino Real de Madrid-Baiona; y la carretera que va a El Antiguo y Zapatari, una de las tantas rutas del Camino de Santiago. Sobre su historia y antigüedad, se hace eco el historiador Iñaki Egaña, quien asegura que en el archivo del marqués de Rocaverde, en un legajo del siglo XVI, se dice que una de las novias aporta como dote el caserío de Munto, al Convento de San Bartolomé.

El edificio ha sido, además, testigo estratégico de varios episodios bélicos, ya que durante la guerras de Sucesión en 1719, la guerra de la Convención en 1813 y, posteriormente, en las Guerras Carlistas, la Casa de los Fallet y caseríos de alrededor fueron cuartel general y lugares de inicio de asedio a la ciudad, así como de cruentas batallas. También sirvió de refugio, venta y hospital a los supervivientes del incendio de la ciudad en 1813, como recoge Claudio Artesano en su libro (2004).

Tomó su relevo una sidrería que convirtió Munto en punto de encuentro a generaciones de vecinos de Aiete y afamados bertsolaris hasta que sus puertas se cerraron quince años atrás.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos