Policía y Ertzaintza intensifican la búsqueda de los etarras huidos para evitar más atentados

Las informaciones de la Guardia Civil sitúan a los presuntos 'legales' Artetxe y Borrero en la vanguardia de ETA en los últimos meses. La caída del 'complejo Bizkaia' descubre un nuevo responsable de logística

MELCHOR SÁIZ-PARDO| MADRID.
Guardias civiles inspeccionan el cementerio de Berango, donde se halló un 'buzón' de ETA. /EFE/
Guardias civiles inspeccionan el cementerio de Berango, donde se halló un 'buzón' de ETA. /EFE

No son dos simples presuntos etarras huidos más. Los 'legales' (no fichados) de ETA Asier Borrero Toribio, , y Aitor Artetxe Rodríguez, que lograron escapar a la reciente desarticulación del 'complejo Bizkaia', estaban en la vanguardia de los atentados de la organización en los últimos meses, casi en igualdad de condiciones con los dos presuntos jefes del comando, el detenido Arkaitz Goikoetxea y el huido Jurdan Martitegi, según fuentes policiales.

El Ministerio del Interior y la Policía vasca comenzaron ayer a distribuir de manera masiva sus fotografías para localizar a estos dos fugados, desconocidos hace diez días, a los que los servicios de Información de la Guardia Civil sitúan ahora en ocho de los nueve atentados cometidos durante el último año por el complejo más activo de ETA.

Borrero, de 23 años y nacido en Barakaldo, habría tomado parte de manera directa o indirecta en seis atentados entre septiembre de 2007 y marzo de 2008, sobre todo haciendo de 'lanzadera' con su coche, un Opel Corsa. Era, según los informes del instituto armado, el supuesto líder del comando 'legal' Hegoa que apoyaba a la estructura central del 'complejo', denominado Askatasun Haizea.

La Guardia Civil considera que participó, al menos, en la colocación del coche bomba contra la casa cuartel de Calahorra el 21 de marzo de 2008, el atentado contra la comisaría de la Ertzaintza de Zarautz el 25 de septiembre del año pasado, el ataque contra el palacio de Justicia de Getxo el 11 de noviembre de 2007, la colocación de sendas bombas la Nochebuena pasada en la casa del pueblo de Balmaseda y el 29 de febrero de 2008 en la sede socialista de Derio, y en el transporte de explosivos en un barril de cerveza encontrado el 31 de enero en Getxo. En esas acciones, sobre todo en las últimas, estuvo siempre acompañado de sus hombres de confianza, los detenidos Aitor Kotano e Iñigo Gutiérrez, según las fuentes consultadas.

Como presunto jefe del talde Hegoa era el responsable del primero de los zulos encontrados, el de la localidad riojana de Valgañón, donde se hallaron un subfusil, cargadores, munición y tranquilizantes. Borrero, además, habría dado el 'sí' a la organización terrorista para convertirse en 'liberado' (a sueldo) de ETA. Al parecer, debía acompañar a Goikoetxea el próximo agosto en una campaña de verano en Andalucía con varios hoteles y centros comerciales como principales objetivos.

Presunto lugarteniente

Aitor Artetxe, de 32 años y nacido en Sopelana, era el presunto lugarteniente de los considerados jefes del comando, Goikoetxea y Martitegi. Este 'legal', que no mantenía contacto con el resto de 'no fichados', albergó en su casa a los cabecillas etarras. Participó con ellos en su primera acción, el ataque a la casa cuartel de la Guardia Civil de Durango el 24 de agosto de 2007, según las fuentes consultadas. Y se unió a Goikoetxea para perpetrar uno de los últimos atentados atribuidos a ese complejo: la colocación de la furgoneta bomba que el 19 de mayo destrozó el Real Club Marítimo de El Abra de Getxo.

Este 'legal', que como Borrero fue al parecer parte activa en la captación de terroristas para el grupo que operaba en Vizcaya, se comunicaba con Goikoetxea a través del 'buzón' encontrado a las espaldas del polideportivo de Fadura, en Algorta. Los servicios antiterroristas de la Guardia Civil creen que Borrero y Artetxe podrían haber huido a Francia, aunque por separado, ya que no consta que mantuvieran relación alguna.

A la preocupación por la huida de estas dos personas se suma la constatación de que el complejo desarticulado sólo fue el autor de nueve de los 26 ataques cometidos por ETA tras la ruptura de la tregua, lo que hace pensar a las Fuerzas de Seguridad del Estado y a la Ertzaintza que la organización mantiene activos al menos dos comandos: una célula intacta con base en Vizcaya, independiente del 'complejo' desmantelado y con infraestructura para actuar en Navarra y Álava, y una «difusa estructura móvil» que se mueve a caballo entre el sur de Francia y Gipuzkoa.

La operación contra el 'complejo Bizkaia' de ETA también ha servido a las Fuerzas de Seguridad para incorporar un nuevo nombre a la dirección de la organización: Eneko Zarrabeitia Salterain, . Se trata de un presunto 'liberado' de perfil bajo, de quien nada se sabía desde hace un año. Sin embargo, según los informes policiales, ahora juega un papel destacado en el aparato de logística de la organización, junto a los supuestos jefes de explosivos de ETA, Tomás Elgorriaga y Eneko Gogeaskoetxea.

Zarrabeitia, de 27 años y natural de Abadiño, era parte del comando desarticulado en julio de 2007 cuando pretendía atentar en Santander. Según las fuentes policiales, fue el activista que, por órdenes de la cúpula, proporcionó en Las Landas la furgoneta y los explosivos al comando Bizkaia para cometer el atentado contra la casa cuartel de Legutiano el pasado 14 de mayo de este año y que costó la vida al agente Juan Manuel Piñuel.

Más vigilancia en Francia

Por otra parte, las autoridades francesas han reforzado la seguridad en dos fábricas de explosivos que se encuentran a pocos kilómetros de la casa ocupada por varios miembros de ETA en las cercanías de Dijon, indicó ayer la prefectura. Un portavoz de la delegación del Gobierno del departamento de Côte d'Or confirmó un aumento del dispositivo de protección desde hace varios días en las plantas del grupo Titanobel en las localidades de Vonges y Pontailler-sur-Saône. El grupo de activistas establecido en la zona y huido tras el arresto de dos presuntos etarras pretendía asaltar estas dos fábricas para hacerse con explosivos.

El portavoz dijo no poder ofrecer detalles ni sobre las nuevas medidas de seguridad, ni de las razones que las han justificado. Estas fábricas ya habían reforzado su vigilancia después del robo que sufrió el pasado 14 de julio un depósito de la Seguridad Civil cercano a Lyon, que no fue atribuido a ETA. COLPISA

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