El ratón que se convirtió en gnomo

Toti Martínez de Lezea ha escrito su primera novela para el público infantil, con la mente puesta en Nur, su nieta de ocho años que ahora vive en China

FELIX IBARGUTXI| SAN SEBASTIÁN.
Toti Martínez de Lezea, liburu berria zabalik duela. /IGNACIO PÉREZ/
Toti Martínez de Lezea, liburu berria zabalik duela. /IGNACIO PÉREZ

DV. Toti Martinez de Lezea (Vitoria-Gasteiz, 1948) ha publicado su primera novela para niños, con el título , y simultáneamente con dos ediciones, una en castellano y la otra en euskera (). Narra la historia de un gnomo que aparece en la basura de la abuela de la niña proatgonista.

Toti ha hecho esta incursión en la literatura para niños tomando en consideración las necesidades de su propia nieta, que también se llama Nur. «Una buena lectora, como es mi nieta, tiene muchos cuentos a su disposición, pero bastante menos novelas; las de tres colecciones que me vienen ahora a la mente, y poco más. Quería escribir una novela para niños de unos 8 años en la que ocurrieran cosas, con cierta largura, pero sin moraleja y con la fantasía en su justa medida. Porque ahora todo son vampiros y brujas», nos ha comentado la escritora afincada en Larrabetzu.

Discurre en Larrabetzu

Y es en Larrabetzu donde transcurre la historia de la novela . Los parecidos con la vida real no acaban ahí: «Esa nieta de ocho años vive en China y todos los días hablamos con ella por Internet. Ocurrió que tuvimos metida en casa un ratón de campo, con unos ojos muy bonitos, y el marido se pasó seis meses buscando el artilugio o la manera de dar con él, no para matarlo, sino para cogerlo y devolverlo al campo. Le conté a la nieta que teníamos un gnomo en casa y así empezó todo», prosigue la escritora.

«La niña es muy lista, sabe cinco idiomas, entre ellos el árabe, porque su padre es sirio, y ahora está en esa frontera de la inocencia. Nos pregunta si realmente existe el Olentzero. Pero hay que oírles hablar a los niños cuando se juntan en nuestra casa. De repente se vuelven . Y así, un día nos vinieron otros cuatro niños de Larrabetzu, que querían ver el gnomo que Nur les había dicho que había visto. Porque esa nieta nuestra también es... imaginación al poder».

Antes de que publicara su primera novela para adultos, que fue hace diez años, Toti trabajó mucho para el público infantil. Entre 1985 y 1992 hizo los guiones de más de mil programas para varias series infantiles y juveniles de Euskal Telebista, entre otras, y .

El proceso de creación de esta su primera novela para niños le ha resultado fácil. «La he escrito bastante más rápidamente que las novelas para adultos, entre otras cosas porque no me he tenido que documentar». Y alaba el trabajo del ilustrador, Juan Luis Landa: «Son ya muchos años que conozco a Juan Luis. Fue él quien ilustró mis libros sobre las leyendas vascas y las brujas. Ha hecho un trabajo magnífico, pero que sepa que no me parezco a la abuela del libro. En cambio, el abuelo de las ilustraciones sí que se parece a mi marido. Es un dibujante muy versátil, que trabaja bien todos los registros, también el del cómic».

Toti trabaja ocho horas delantre del ordenador. «No tengo miedo a la página en blanco y está claro que poseo capacidad para escribir. Ahora estoy preparando una novela que saldrá en otoño, de cara a la Feria de Durango, y ya he entregado una especie de ensayo en plan de chufla sobre el sexo. Será el libro con el que celebre mis diez años de novelista».

«Que se traduzca todo»

Su primera novela,, vio la luz en 1998. Algunos de sus libros han sido traducidos al euskera y la escritora quisiera que «al final se traduzca toda mi obra. Yo tengo que escribir en el idioma que realmente domino, el castellano, pero me hace mucha ilusión cuando se publican mis novelas en euskera, porque es una manera de promocionar esa lengua. El euskera lo entiendo bien, pero lo hablo con dificultad. Me parece muy bien lo que ha hecho la editorial Erein en estos últimos años; ha editado algunas de mis obras en versión euskérica en formato de bolsillo, a un precio muy popular. Y en un caso -en el de - se ha publicado primeramente en euskera y luego en castellano». Y Toti quiere remarcar también que Alfaguara ha editado en euskera varias de sus novelas para jóvenes, mediante la casa Zubia, su sucursal para el País Vasco.

De todas sus novelas, posiblemente sea la que más difusión ha conseguido, en parte porque ha entrado en el circuito del Círculo de Lectores. Ha conseguido también que tres de sus obras se hayan traducido al alemán. Toti valora más la aceptación de sus lectores que las valoraciones de los críticos de los medios de comunicación. «Me preocupa sobre todo el reconocimiento de los lectores. Cuando comencé, ya sé que algunos dirían: 'Esa vieja que se mete a hacer novelas históricas...' Esto es como la pintura; ¿quién es bueno y quien es malo? Depende de los gustos. Yo no puedo juzgar todos los campos de la literatura».

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