La portera geóloga

La guardameta María López de Eguilaz empezó como delantera y acude por primera vez a unos Juegos Olímpicos

J. A. PÉREZ CAPETILLO
María López de Eguilaz, con el casco protector. / SUSANNA SÁEZ/
María López de Eguilaz, con el casco protector. / SUSANNA SÁEZ

María López de Eguilaz es una getxotarra, estudiante de Geología, que ejerce de portera de la Real Sociedad y de la selección española. Y eso que empezó jugando en el puesto de delantera. Fue cuando tenía siete años, edad en la que practicaba otros deportes como el tenis, el judo y el fútbol. Y también probó el baloncesto, hockey sobre patines, hípica, pádel y ballet. María consumía horas y horas en el Real Club Jolaseta de la getxotarra Avenida de los Chopos. Es más, cada vez que iba a las instalaciones de Neguri llevaba una mochila con patines, una raqueta y un balón, sin saber a qué iba a jugar. «Un día construyeron un nuevo campo de hockey hierba, con un césped perfecto y llamativo. Me llamó la atención y me apunté de la misma. Un monitor me dio un palo de hockey y me dijo 'venga, a ver qué puedes hacer'. Disfruté mucho y llegué a casa con una sonrisa».

Poco después, descubriría que sus padres también habían jugado al hockey en . Y los dos como porteros. A ella, en un principio, le gustaba más meter goles y correr detrás de la pelota. «Nunca pensé que podía llegar a donde lo he hecho ahora. Además, todavía practicaba otros deportes y el hockey no era precisamente el prioritario», confiesa. Lógicamente, sus padres encabezan la lista de personas que a lo largo de su carrera han estado cerca de ella y le han influenciado para llegar hasta la actual meta olímpica. «Ellos me han aguantado mucho tiempo y siempre me han llevado en coche al club o donde y cuando hiciera falta».

Entre sus entrenadores, María López de Eguilaz cita a Luis Carlos Meissner, quien le guió en sus comienzos como portera enseñándole las peculiaridades de esta demarcación. También se acuerda de Mariví González, la guardameta campeona en Barcelona '92 y que fue una de sus entrenadoras en la selección. «Son personas que saben transmitir su pasión por este deporte», afirma. María López de Eguilaz tiene muy gratos recuerdos de su formación en Jolaseta, un club en el que siempre ha habido generaciones de familias en los distintos equipos. «Supongo que, cuando se prueba este deporte, engancha. En San Sebastián, por ejemplo, se trabaja mucho la cantera y es una modalidad que se enseña en los colegios».

Ha residido durante ocho años en Madrid, en la residencia Joaquín Blume, donde cerca de cuatro horas al día las dedicaba a su pasión, el hockey sobre hierba. Ahora, para la próxima temporada 2008-09, volverá a casa para seguir entrenándose y estudiar Geología. María tiene muy claro que una vez termine su vínculo con el hockey «debo tener estudios para poder trabajar».

Sin miedo

De momento, este deporte le da multitud de satisfacciones. Y no tiene miedo a su posición de guardameta, por eso de recibir algún fuerte pelotazo. Es más, «una anécdota que no olvidaré nunca es que, siendo ya portera, me rompí un diente. Lo gracioso fue que sucedió en unos juegos con balones, sin tener relación con el hockey. Aún me toman el pelo por ello», bromea.

Esta ágil portera de la selección, suplente de Chus Rosa, aún tiene muy reciente en la memoria la «pesadilla» vivida en el preolímpico de Azerbaiyán, donde llegaron a ser despedidas a botellazos en una situación «tercermundista». «Empezamos a mosquearnos a raíz de unas llamadas al hotel en las que se oían risas. Aguantamos una gran tensión y ahora nos hemos quitado un lastre de encima. Lo que estábamos viviendo no tenía ni pies ni cabeza. Me alegro de que se haya hecho justicia», sostiene la getxotarra. Olvidado por completo este capítulo tan surrealista en el que acusaron a dos jugadoras de dopaje para apartar a España de la cita de agosto, María López de Eguilaz se prepara para vivir un sueño, ya que aún no se cree demasiado que estará en las Olimpiadas de Pekín. Recién cumplidos los 24 años, descubre que la inmediata participación en China es «lo más grande que puedo vivir como deportista». Incluso ha llegado a afirmar, en las entrevistas que le realizan últimamente, que acudir a unos Juegos «me quita el sueño. Son mis primeras Olimpiadas. Pienso que es una experiencia única y aún tiemblo de nervios cuando intento hacerme una mínima idea».

Por ello, añora a las compañeras y miembros del 'staff' técnico que no pueden acompañarles a Pekín. «También forman parte del equipo y no estaríamos allí sin ellos», manifiesta con cariño. Por ellos, también lucharán para intentar repetir el oro de Barcelona '92. María participó en tres encuentros del preolímpico de Bakú, en el que España ganó todos los encuentros. Ahora, sudará por jugar en unas instalaciones espectaculares, con capacidad para 17.000 personas. Ya ha consultado en Internet y sabe que el estadio de hockey sobre hierba está construido al sur del campo de tiro con arco.

El objetivo que se plantea la portera de la Real Sociedad es el de colgarse una medalla. «Pero nos va a tocar trabajar y sufrir mucho». Es consciente de que les ha tocado un grupo duro y fuerte, y que los Juegos Olímpicos son un campeonato en el que puede ocurrir de todo. «Pero está en nuestras manos». ¿Favoritos? «Veo a los de siempre, es decir, a Holanda, a Alemania, a Argentina...». La arquera es la única jugadora que milita en un equipo vasco en acudir a Pekín. Está más que orgullosa de seguir los pasos de Teresa Motos, Nagore Gabellanes, Maider Tellería, Silvia Manrique y Carmen Barea, que tocaron el cielo con el oro en Barcelona. A las siguientes Olimpiadas (Atlanta, Sydney y Atenas) asistieron las realistas Begoña Larzabal, Elena Urkizu, Erdoitza Goikoetxea, Maider Tellería y Maider Luengo. Ahora le toca a ella.

María López de Eguilaz considera al hockey sobre hierba como algo más que un deporte porque le ha permitido hacer muchos viajes, conocer todo tipo de personas y culturas. «He aprendido mucho y vivido buenos y malos momentos. En ocasiones, tanta dedicación puede hacerse pesada, ya que es complicado compaginar los estudios y, además, tienes que sacrificar muchas cosas. Pero, desde luego, no me arrepiento de nada». Y como muchos de los deportistas que practican deportes llamados minoritarios, lanza un dardo a los medios. «En España, cualquier deporte que no sea fútbol, no suscita interés. Aunque el baloncesto ha dado un gran paso». Como el de esta portera para llegar hasta China. Todo desde que un día terminó como portera «con diez kilos de ropa extra encima y diez tías deseando meterme gol por todos los medios. Todo cambió cuando yo paraba la pelota, no cuando ella me daba a mí. Me anticipo, despejo y eso me hace sentirme bien».

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