Avanzan los descubrimientos en las cuevas de Lezetxiki de Arrasate

ANE GARAY

ARRASATE. DV. Lezetxiki vuelve a sorprender con sus hallazgos. En el yacimiento del barrio de Garagartza, de Arrasate, se han encontrado nuevos restos que podrían ofrecer mayores detalles sobre cómo vivían nuestros antepasados o qué animales rondaban estos parajes. La composición del esqueleto de un oso de alrededor de 150.000 años de antigüedad, es el hallazgo más importante de las excavaciones de este verano, en las que también puede hablarse del hallazgo de huesos de un lince, poco común, y unas piedras que utilizaban como utensilios, según comentó ayer Alvaro Arrizabalaga, de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, director de las excavaciones en Lezetxiki. A finales de la temporada pasada en el campo de trabajo se encontró la cresta del cráneo de un oso, y poco a poco salió al descubierto toda la cabeza. Este año, los trabajadores han ido destapando diferentes huesos como un fémur; colmillos correspondientes al mismo cráneo de ese oso y cráneos de otros osos.

Los restos que se encuentran corresponden a dos tipos de osos, el Ursus Deningeri y el Ursus Espeleus o oso cavernario, que datan de hace 150.000 años, entre el Pleistoceno Medio y Superior.

La sociedad científica Aranzadi, con Alvaro Arrizabalaga al mando de la campaña, volvió a las excavaciones de Lezetxiki en 1996 después de que el prestigioso arqueólogo Barandiaran analizara la zona desde 1956 hasta 1968 con el descubrimiento de un hueso de una mujer de alrededor de 30 años, la más antigua del Cantábrico. En el año 2000, el equipo de Aranzadi, cavó una nueva abertura que puede estar conectada con la primera Lezetxiki, pero está llena de sedimentos que los trabajadores quieren vaciar hasta llegar a la piedra original de la cueva. El objetivo es perfilar la cueva completa. En esta nueva galería se han encontrado restos incluso más antiguos que en la principal y pueden llegar a explicar y contextualizar aquel hueso de la mujer que encontró Barandiaran.

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