«Redescubrí el buceo con los barcos hundidos»

El legazpiarra Mikel Zabaleta fue uno de los tres buceadores en descubrir que el barco hallado en Bermeo no era el bou 'Nabarra'

CRISTINA LIMIA|
Mikel Zabaleta, de 41 años, trabaja en el garaje Olaetxe./
Mikel Zabaleta, de 41 años, trabaja en el garaje Olaetxe.

Mikel Zabaleta ha sido uno de los tres buceadores en descartar que el navío hallado frente a la costa de Bermeo fuera el bou Nabarra, un buque de la Marina de Euskadi hundido durante la Guerra Civil en la batalla contra el acorazado franquista 'Canarias'. Tras más de 2 horas bajo el agua, su gozo, y el del resto de sus compañeros, se vio en un pozo al descubrir que la proa del barco que tenía delante, no tenía destrozos ni síntomas de haber tomado parte en la batalla.

- Si los restos analizados hubieran sido los del bou Nabarra, estaríamos ante un hecho de gran relevancia , ¿cómo se le queda a uno el cuerpo cuando, tras tanto esfuerzo, descubre que no lo son?

- Si te digo la verdad, había un conflicto dentro de mí. No sabía si quería que fuera ó no fuera. Personalmente, me apetecía dar con el bou Nabarra, porque es un barco histórico y se han dedicado muchos años de estudio e inmersiones fallidas en su búsqueda.

- Aún así, está satisfecho.

- El que no haya sido, hace que el proyecto siga en marcha, habiendo eliminado una posibilidad. Hace unos días, estuve hablando con una persona cuyo padre había visto la batalla desde tierra y a la gente saltar a los botes salvavidas (hubo 20 supervivientes). Eso nos dice que el buque está más cerca de lo que pensábamos de la costa.

- Ha buceado bajo el hielo, en numerosos barcos hundidos e incluso en el norte de Escocia, en pecios de la primera Guerra Mundial ¿cuál fue su primera inmersión importante?

- Las realizadas en un pecio que está frente a Lekeitio y se llama San Antolín.

- ¿Cómo resultó?

- Era un barco carguero que se hundió en una tormenta. Llevaba adoquines y creemos que iban 8 personas dentro. Estaba a 72 metros de profundidad y nos dedicamos a medirlo, verlo y confirmar que era él. Este proyecto sirvió para ver la estrategia a seguir en el futuro. Hay que tener en cuenta que antes, no había GPS, ni radares como ahora. Se sabía cuándo partía un barco, a dónde iba y cuándo debía llegar. Si no aparecía, se daba por perdido.

- Las inmersiones a barcos hundidos significaron redescubrir el buceo para usted.

- Al principio, tu ilusión es ver el agua limpia, los peces, distinguir cosas... La primera inmersión que hice a un barco hundido me impactó, encontré nuevas cosas que se podían ver y estudiar.

- ¿Cuánto lleva en este mundo?

- Unos 12 años. Siempre había tenido la curiosidad de saber qué había ahí abajo. Hice un curso y a partir de ahí, me enganché.

- Tanto, que ha terminado estando más de 2 horas bajo el agua.

- Vas haciendo cursos de niveles más avanzados y cuando tienes una base, quieres algo más. Había hecho unas 300 inmersiones cuando empecé con el buceo técnico. Se diferencia del buceo recreativo por el uso de diferentes mezclas de gases y herramientas distintas.

- Ahora practica buceo con rebreather, ¿de qué se trata?

- Es un aparato que recicla el gas que yo estoy respirando. Con él, consigo hacer tiempos de fondo y profundidades impensables con la típica botella. Pueden surgir problemas de estrés, pánico ó descompresión, pero en el peor de los casos, tienes aire.

- Hace unos 5 años que forma parte de la asociación Kresala de Amorebieta, ¿a qué se dedican?

-Me he ido juntado con gente interesada en la arqueología, la historia, la guerra civil... Todos somos buceadores e intentamos hallar barcos, cosas arqueológicas...

Seguirán buscando

- Háblenos de bou Nabarra.

- Se hundió en 1937 durante una batalla de la Guerra Civil, habiendo perecido unos 29 gudaris. Estos, demostraron mucho valor al pelear contra el Canarias, un barco unas cuatro veces mayor. Siempre se ha buscado, porque es un buque mítico dentro de la historia de la Guerra Civil.

- ¿Cómo dieron con los restos recientemente analizados en Bermeo?

- En marzo, el Gobierno Vasco ofreció unas imágenes de ese barco, grabadas con un robot. Nosotros también encontramos esos restos y con la preparación adquirida en el San Antolín, nos planteamos hacer inmersiones a 95 metros de profundidad. Las realizamos con 3 buzos de fondo, que fuimos Unai Artaloitia (de Bermeo), José Manuel Silva (cámara submarino de Galicia) y yo. Además de un barquero, una serie de buzos de seguridad y protocolos.

- ¿Qué encontró ahí abajo?

- Se hicieron varias intentonas y el día 5 de junio, caímos en el barco por primera vez. Estaba todo negro. Coincidió con las inundaciones de Getxo, había llovido mucho y los primeros 20 metros del mar estaban llenos de barro. A 90 metros de profundidad estábamos a oscuras, con unos focos tremendos para poder ver algo. Si un foco de un coche tiene 55 batios de potencia, nuestro cámara de vídeo llevaba dos focos de 150 batios, que se veían como lucecitas. Llegamos a la proa y empezamos a buscar indicios, habíamos estudiado planos, fotos y crónicas de la batalla del Nabarra.

- ¿Qué es lo que descartó que fuera el bou Nabarra?

- No había nada de lo que esperábamos encontrar. La zona de proa, que es la parte donde más caña había recibido el barco en la batalla, estaba intacta. No había recibido cañonazos, no tenía metralla, bainas ni proyectiles. Luego, accedimos a la zona de carga y hallamos mineral de hierro. El bou Nabarra era un barco bacaladero, armado posteriormente.

- La inmersión fue de 23 minutos de fondo y 117 minutos de ascenso, ¿resultó duro?

- Te aburres. Abajo, estas a lo que estas, pero a la hora de ascender, miras el ordenador y ves que tienes delante 120 minutos de descomprensión. Las cosas pueden torcerse en cualquier momento y tienes 90 metros de agua por encima. Ahí se ve el entrenamiento.

- El aspecto psicológico es vital.

- Es casi lo más importante. Físicamente, somos capaces de aguantar una inmersión. Pero hay que pensar que tienes que estar 2 horas subiendo y hacerlo despacito.

- ¿Seguirán en la búsqueda del bou Nabarra?

- Sí. Estas inmersiones han sido el final de mucho tiempo de investigación. Llevamos años detrás de él y como nosotros, más gente.

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