Ejecutado en Japón el 'caníbal de Saitama'

Tsutomu Miyazaki fue ahorcado por asesinar y mutilar a cuatro niñas

PABLO M. DÍEZ| corresponsal PEKÍN.
Tsutomu Miyazaki, en 1997. /AFP/
Tsutomu Miyazaki, en 1997. /AFP

DV. Ojo por ojo, diente por diente y muerte por muerte en Japón. Una semana después de que un joven desequilibrado asesinara a puñaladas a siete personas en el barrio de la electrónica de Tokio, ayer fue ejecutado otro criminal que copó todos los titulares hace casi dos décadas. Se trata de Tsutomu Miyazaki, quien entre 1988 y 1989 asesinó y mutiló a cuatro niñas, de entre cuatro y siete años, y llegó incluso a comerse parte de sus cuerpos, a beberse su sangre y a dormir con el cadáver de una de ellas. Por aquellos horrendos crímenes, que conmocionaron al país, Miyazaki, que tenía en la actualidad 45 años, fue condenado a muerte en 1997.

Además, este espeluznante caso alertó sobre los peligros del , los famosos cómics y vídeos plagados de sexo y violencia que son sumamente populares en Japón. Y es que la Policía encontró en la casa de Tsutomu Miyazaki, apodado el , unas 6.000 películas de este tipo plagadas de escenas de horror.

De hecho, su crueldad era tal que hasta llegó a quemar los restos de una de sus víctimas y luego los dejó en una caja en la puerta de sus padres, escribiendo también cartas a la Policía retando a los investigadores a que lo detuvieran.

Durante estas dos últimas décadas, el caníbal del no ha mostrado arrepentimiento en ningún momento y sólo ha admitido que las niñas fueron asesinadas por un , que plasmó en un dibujo claramente influido por sus aficiones a los cómics. Miyazaki ni siquiera mostró cierto pesar en 1994, cuando su padre, hundido por sus atrocidades, se suicidó arrojándose a un río.

Otros dos ejecutados

Junto al , ayer fueron ajusticiados otros dos presos: Shinji Mutsuda, de 45 años y condenado por robo y asesinato, y Yoshio Yamasaki, de 73 años y sentenciado por matar a dos personas para cobrar el dinero del seguro. Con estos ahorcamientos, son ya trece los reclusos que han sido ejecutados en Japón en estos seis meses.

Desde 2005, cuando sólo fue ahorcado un preso, el imperio del Sol Naciente ha aumentado el número de ajusticiamientos, lo que ha provocado numerosas críticas de grupos defensores de los derechos humanos como Amnistía Internacional. Sin embargo, tanto el primer ministro, Yasuo Fukuda, como el titular de Justicia, Kunio Hatoyama, han descartado que el Gobierno nipón se plantee ninguna reforma penal al respecto.

«He ordenado estas ejecuciones porque son casos de indescriptible crueldad, por lo que se trata de administrar justicia y de proteger la ley», argumentó Hatoyama haciendo frente a las críticas al opaco sistema penitenciario nipón.

En la actualidad, 102 presos continúan en el corredor de la muerte en Japón, el único país desarrollado, junto a Estados Unidos, que ejecuta a reos. La pena de muerte se aplica en Japón en la horca y sin aviso previo a los condenados porque las autoridades consideran más humano que el reo no sepa el día de su ejecución. Las encuestas demuestran que la mayoría de los japoneses están a favor de la pena de muerte.

Japón ejecutó a nueve personas el año pasado, el número más alto desde 1976, pero se situó muy por detrás de EE UU, donde la pena capital fue aplicada en cuarenta casos durante el mismo periodo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos